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Ciencia

El coloso que se desintegra: El iceberg más grande del mundo se fragmenta y amenaza la vida en la Antártida

El iceberg A23a, el más grande del planeta, comenzó a romperse cerca de la isla Georgia del Sur tras décadas inmóvil. ¿Qué consecuencias nos traerá?
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Durante casi 40 años, el iceberg A23a permaneció encallado en el mar de Weddell. Pero en los últimos meses, su desplazamiento hacia el norte y su reciente fractura en miles de fragmentos han encendido las alarmas científicas. Esta gigantesca masa de hielo, del tamaño de una provincia, está cambiando la dinámica del Atlántico Sur y podría dejar secuelas profundas en el ecosistema de la región.

El iceberg A23a se rompe y deja un rastro de hielo a la deriva

El coloso que se desintegra: el iceberg más grande del mundo se fragmenta y amenaza la vida en la Antártida
© Andrew Miller, Capture North Studios.

Con una superficie estimada en 3.100 km², el iceberg A23a se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986. En 2023, comenzó a movilizarse tras décadas de estar estancado y, en marzo de 2025, se detuvo a unos 100 kilómetros de la isla Georgia del Sur.

Nuevas imágenes del satélite Aqua de la NASA confirman que A23a está perdiendo integridad estructural, en un fenómeno conocido como edge wasting, donde los bordes del iceberg comienzan a deshacerse lentamente. El desprendimiento ha generado miles de bloques más pequeños, que ahora flotan a la deriva cerca de las islas antárticas.

Uno de esos fragmentos, bautizado A23c, ya alcanza una extensión de 130 km². Aunque A23a sigue siendo el iceberg más grande del mundo, su proceso de descomposición podría prolongarse durante años. Su tamaño y comportamiento lo convierten en un fenómeno clave para el estudio de la dinámica polar.

Ecosistemas y rutas marítimas bajo amenaza

El coloso que se desintegra: el iceberg más grande del mundo se fragmenta y amenaza la vida en la Antártida
© Richard Sidey/Eyos Expeditions.

La isla Georgia del Sur alberga una extraordinaria biodiversidad, incluyendo pingüinos rey, focas y otras especies marinas dependientes de rutas de alimentación estables. La presencia de fragmentos de hielo alrededor de sus costas podría obstruir estos trayectos, generando impactos ecológicos como los ocurridos en 2004 con el iceberg A38, cuando murieron numerosas crías al quedar aisladas de sus fuentes de alimento.

A este riesgo se suma la alteración del equilibrio oceánico: el derretimiento del iceberg puede modificar la salinidad y temperatura del agua, afectando desde el plancton hasta los grandes depredadores.

El coloso que se desintegra: el iceberg más grande del mundo se fragmenta y amenaza la vida en la Antártida
© Andrew Miller, Capture North Studios.

Además, los enormes bloques desprendidos —algunos de más de 800 metros de ancho— representan un riesgo para la navegación. Las embarcaciones que cruzan la zona deben extremar precauciones debido a la baja visibilidad y la creciente presencia de hielo.

Mientras el A23a se deshace, científicos de todo el mundo siguen de cerca su evolución. Esta desintegración es más que un espectáculo natural: es un indicador visible de cómo el cambio climático transforma incluso los gigantes helados del planeta.

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