Desde hace mucho tiempo la ciencia se ha preguntado cómo llegó la madera y los sedimentos de un lago a la Cueva Stanton en el este del Gran Cañón, a 45,7 metros de altura sobre el río. ¿Cómo llegaría todo ese material hasta esa altura? Según Karl Karlstrom, geólogo de la Universidad de Nueva México, tendría que haber llegado por un nivel de inundación mayor a cualquiera que se haya registrado en varios milenios.
Un equipo internacional de científicos propone una sorprendente cadena de sucesos como culpable de este misterio. Sugieren que hace unos 56.000 años el impacto de un meteorito que creó el Cráter Barringer de Arizona dio lugar a un deslizamiento de tierra tan grande como para taponar el Río Colorado, creando un lago (ya desaparecido) de unos 91,4 metros de profundidad, que hizo que la madera y los sedimentos del lago flotaran hasta la cueva.
“Dos emblemáticas características de la geología del sudoeste de EE.UU. se vinculan con esta hipótesis del impacto de meteorito (cráter) en el norte de Arizona, que hizo que colapsara el acantilado del Gran Cañón hace 56.000 años y se taponara el Río Colorado”, escribieron los del equipo encabezado por Karlstrom en el estudio publicado el martes en Geology.
Fue en 1970 que la ciencia encontró la madera misteriosamente depositada en la Cueva Stanton, y las técnicas de radiocarbono entonces no tan avanzadas indicaron que databa de hacía 35.000 años. En la década de 1980 uno de los coautores del trabajo reciente sugirió la teoría del deslizamiento de tierra – no la del impacto del meteorito – y compartió evidencia de que río abajo desde la cueva, a 35 km había habido un deslizamiento de rocas en la antigüedad.
Un avance
En 2019, Jonathan Palmer, también coautor del trabajo y especialista en anillos de árbol de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirmó que la madera tenía unos 55.000 años de antigüedad. Cuando Palmer visitó el Cráter Barringer, vio que la antigüedad de su formación – unos 50.000 años – era similar a la de la madera.
“Ahora teníamos esta pregunta que surgió de la nada y que nadie antes había formulado”, declaró para la universidad Chris Baisan, coautor principal del trabajo y especialista en investigaciones del laboratorio de anillos de árboles de la Universidad de Arizona.
Entonces los investigadores recogieron y dataron sedimento y muestras de madera de otro lugar río debajo de la Cueva Stanton, ubicados a una altura similar por encima del río. En ambos casos, la antigüedad era de 55.600 años.
“La media de las fechas de radiocarbono para la madera, y la medición de IRSL del sedimento, más la datación del impacto del cráter, convergen en una estrecha ventana de tiempo de 55.60 ± 1.30 ka [55,600 años, +/- 1,300 años], lo que da credibilidad a la hipótesis de que sus causas tienen relación”, explican los investigadores en su trabajo. Además, el equipo encontró también dos lugares donde el pedregullo del río cubre el material del dique formado, y la teoría es que cuando el río sobrepasó el nivel del dique, comenzó a erosionarlo.
En cuanto al impacto del meteorito, David Kring, coautor y coordinador de ciencia del Cráter Barringer, calculó que habría causado un terremoto a 169 kilómetros del Gran Cañón, con una magnitud de entre 3,5 y 4,1. La onda de impacto podría haber dado lugar al deslizamiento de tierra, explicó Baisan.
“Reunimos estos argumentos sin afirmar que tenemos evidencia definitiva. Hay otras posibilidades, como deslizamientos de roca o un terremoto local dentro del milenio del impacto del Cráter Barringer, que podrían haber sucedido independientemente. Pero el impacto del meteorito, el masivo deslizamiento de tierra, los depósitos del lago y la madera a tan grande altura del nivel del río, son sucesos inusuales, infrecuentes”, dijo Karlstrom.
Como si los meteoritos no asustaran ya lo suficiente, parece que tendríamos algo más de qué preocuparnos si las proyecciones de los científicos para el asteroide 2024 YR4 son erróneas: deslizamientos de tierra de gran magnitud.