Olvídate de las largas horas en aviones. Científicos chinos han presentado una innovación tecnológica que, de confirmarse y perfeccionarse, podría cambiar para siempre nuestra forma de viajar. Se trata de un motor hipersónico que ha alcanzado velocidades cercanas a los 20.000 km/h. Y no solo se trata de una hazaña científica: su impacto podría sentirse en la aviación comercial, la exploración espacial y la geopolítica global.
El nuevo motor que desafía las leyes del viaje aéreo

El protagonista de esta revolución es el motor de detonación oblicua (ODE), desarrollado por la Academia de Ciencias de China. Alimentado con queroseno convencional, este dispositivo ha demostrado poder generar velocidades de hasta Mach 16, lo que equivale a cruzar el Atlántico en apenas dos minutos. Las pruebas se llevaron a cabo en el túnel de choque JF-12, una instalación de simulación de vuelo a gran altitud en Beijing, que reproduce condiciones extremas.
La clave del motor ODE está en su mecanismo: emplea ondas de choque para crear «diamantes de detonación» que se autoalimentan. Todo ello, con un diseño centrado en un microdispositivo de apenas 5 mm ubicado dentro de la cámara de combustión. Durante las pruebas, las presiones alcanzadas fueron 20 veces superiores al nivel ambiental, y la tasa de combustión mil veces mayor que la de los motores actuales.
Tecnología eficaz, accesible… y disruptiva

Uno de los aspectos más llamativos del desarrollo es el uso de queroseno RP-3, un combustible estándar y de bajo coste. Esto convierte al sistema no solo en revolucionario por su rendimiento, sino también por su viabilidad económica. En lugar de depender de tecnologías caras y difíciles de implementar, esta innovación apunta a una propulsión hipersónica más asequible y replicable a gran escala.
De perfeccionarse, este motor podría superar una de las mayores limitaciones de los vuelos hipersónicos: la estabilidad de combustión a velocidades extremas. Y eso abriría la puerta a un nuevo paradigma, en el que vuelos de Nueva York a Londres podrían realizarse en menos de una hora, o misiones espaciales acelerarían su tiempo de llegada a planetas distantes.