Mientras revisaba una lista titulada “Retractaciones de ganadores de Premios Nobel”, que compiló Retraction Watch, el historiador Yves Gingras encontró que se habían retractado, retirado, o eliminado dos ensayos del pionero de la física Max Planck.
Gingras es historiador de la Universidad de Quebec de Montreal, y encontró que se habían retractado los trabajos décadas después de su publicación en Die Naturissenschaften, en 1940 y 1942. La publicación alemana era propiedad del gigante Springer Nature desde 1913, y los textos originales se habían eliminado “debido a violación de los derechos de autor” al punto de que ya no estaban disponibles (ambos trabajos están en escaneado físico en Internet Archive).
Trabajando con el coautor Mahdi Khelfaoui de la Universidad de Quebec de Trois-Rivières, Gingras quiso saber más sobre cómo se habían retractado, retirado, eliminado esos trabajos. En un escrito de preimpresión, todavía no revisado por expertos, los autores argumentan que probablemente se retractaron a partir de estándares digitales modernos que no tomaron en cuenta las prácticas históricas de las publicaciones académicas.
Especulan que un algoritmo interno de Springer Nature, un bot, podría ser el responsable. En declaraciones a Gizmodo, sin embargo, Springer Nature dijo que esos trabajos se retractaron en 2011 pero que fue por un error humano, sin participación de ningún bot.
Cosa seria
Retractar un trabajo es cosa seria y tiene implicaciones de gran alcance, por lo que es importante poner las cosas en claro. Los cofundadores de Retraction Watch Ivan Oransky y Adam Marcus señalaron que las retractaciones “nacen de muchas madres”. De hecho, a menudo son resultado de errores importantes, plagio, falsificación de datos, o violaciones a la ética o procedimiento.
En el caso de los trabajos de Planck, no parece haberse debido a nada de eso. Gingras y Khelfaoui declaran que los artículos retractados se publicaron cuando Planck era “uno de los físicos vivos más renombrados” y que los historiadores lo describían como “un hombre derecho”.

“Eso hace que nos cueste creer que los trabajos se hubieran retractado cuando él estaba vivo o que hubo buenas razones para retractarlos después”, indicaron.
Derechos de autor, nada que ver con la ciencia
Springer Nature señala en las páginas de inicio de los trabajos retractados que los artículos “se retiraron por violación a los derechos de autor”. El trabajo de los historiadores argumenta que esa categoría no llega a captar los matices de las prácticas de publicación de mediados del siglo 20 y que la decisión de marcar y eliminar los trabajos refleja la moderna “obsesión por la productividad de publicaciones”.
“En la primera mitad del siglo veinte la republicación en varias revistas profesionales, en diferentes idiomas y para diferentes lectores, no se consideraba violación de originalidad o derechos de autor sino que se entendía como medio legítimo de ampliar la circulación de las ideas científicas”, explican.
Gingras y Khelfaoui argumentan que las retractaciones mayormente tienen que ver con “cuestiones relacionadas con la propiedad de derechos de autor en el momento en que se digitalizó la publicación y se puso a disposición en la plataforma de Springer”, más que con la validez científica de los trabajos. Además, Springer Nature decidió eliminar por completo el texto de su plataforma, algo infrecuente en las retractaciones ya que el texto original “por lo general permanece a disposición, con el aviso de que se ha retirado”.
Un error, pero no de un bot
Ivan Oransky de Retraction Watch le dijo a Gizmodo que debido a las prácticas usuales de retractación “me cuesta mucho creer que de repente haya bots que retiran trabajos, en especial porque las retractaciones de los trabajos de Planck no sucedieron esta semana, sino hace años”. Es decir que dar a entender que se retiraron los trabajos debido a un bot o algoritmo probablemente sea una conclusión apresurada.
La corazonada de Oransky parece haber estado en lo cierto, al menos según lo que Springe Nature le dijo a Gizmodo. Tim Kersjes, jefe de integridad de investigación de la editorial, explicó que “la decisión de retirar esos trabajos fue un error humano y podemos confirmar que no hubo un software o bot que haya participado del proceso. Lamentablemente nuestros registros tienen límites y es probable que como se retiraron los trabajos en 2011 las personas involucradas ya no estén en la compañía y que hayan cambiado los sistemas mediante los que se registraban los asuntos relativos a la integridad”.
Pero tal vez lo más importante es que Kersjes añadió que el equipo se halla “trabajando en resolver la situación para republicar los trabajos”. Afortunadamente, eso es lo que solicitan Gingras y Khelfaoui: Devuelvan, por favor, los ensayos de Planck.