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Un paseo en vídeo por la mansión más grande de Canadá, un palacio ultramoderno y completamente abandonado

El millonario que la encargó quebró antes de terminarla y nunca ha vivido nadie en ella

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Captura de pantalla: BSF / YouTube

Estaba diseñada para tener su propia cascada, galería de arte, amarradero de yates, pista de Squash, dos ascensores y varias chimeneas enormes. Mide 6.000 metros cuadrados repartidos en cinco plantas, y está completamente abandonada. Esta es la triste historia de la Mansión más grande de Canadá.

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Se la conoce por muchos nombres: la mansión Haleybury, la Mansión Grant, o simplemente la mansión más grane de Canadá. Este último nombre no es honorífico. Es el edificio residencial unifamiliar más grande del país, aunque en él nunca haya vivido nadie. Está situado a orillas del lago Temiskaming, al norte de Ontario. Su terreno está protegido por vallas y carteles de prohibido el paso, pero cualquier explorador urbano con la suficiente curiosidad puede saltarse las barreras y echar un buen vistazo. Eso es precisamente lo que han hecho en Bright Sun Films. El resultado es este vídeo. Dura media hora, pero es realmente fascinante.

¿Cómo es posible que una casa así termine deshabitada y abandonada? Su construcción comenzó en 2005 a petición de Peter Grant Junior, un magnate maderero cuya compañía, Grant Lumber Company Limited, alcanzó su máximo esplendor en 2004. Durante años fue uno de los principales proveedores de OSB (un tipo de tablones de aglomerado) en Estados Unidos, pero la crisis de la construcción de 2007 se cebó especialmente con su empresa. Los precios del OSB cayeron dos tercios y las ventas bajaron de 500 millones a 184 justo en un momento en el que la compañía había invertido en múltiples propiedades.

En 2008, Grant paralizó el proyecto de la mansión a orillas del lago, que se supone que iba a ser tanto su hogar como su oficina. Su compañía quebró en 2009 con una deuda de más de 600 millones, y la mansión y su terreno salieron a la venta en 2010 por 25 millones de dólares.

Unos años más tarde fue adquirida por una compañía de Toronto que no quiso darse a conocer, pero sus nuevos propietarios estuvieron tres años sin pagar impuestos por el inmueble y la localidad de Haleybury embargo la casa y la sacó a subasta. En el último momento la compañía se presentó y pagó los 150.000 dólares que debía en impuestos municipales. También instalo los carteles y cámaras.

Hoy sigue debiendo impuestos y las cámaras no funcionan. Se calcula que la mansión precisaría de una inversión de un millón de dólares solo para terminar el edificio. En este magnífico post de Talking Walls Photography hay decenas de fotos del interior tomadas en febrero de este año. También tienen su propio vídeo de la visita (sobre estas líneas). [BSF]