Hay sonidos que desaparecen cuando todo queda en silencio. Y hay otros que, para algunas personas, parecen hacerse todavía más evidentes cuando cae la noche. Un zumbido grave, persistente y difícil de localizar lleva décadas desconcertando a quienes lo escuchan, mientras familiares, vecinos e incluso investigadores intentaban determinar de dónde procedía.
El fenómeno llegó a convertirse en un auténtico misterio internacional. En distintos lugares del mundo, personas describieron una vibración constante que parecía provenir del exterior, aunque las mediciones realizadas en sus hogares no siempre encontraban ninguna fuente capaz de producirla. Con el paso del tiempo aparecieron explicaciones de todo tipo. Desde instalaciones industriales y tráfico hasta ondas electromagnéticas, actividad oceánica e incluso hipótesis mucho más extravagantes. Sin embargo, una investigación reciente apunta ahora hacia un lugar mucho más cercano de lo que muchos imaginaban: el propio sistema auditivo.
Un sonido que comenzó como un misterio local
Las primeras denuncias documentadas de lo que posteriormente se conocería como “El Zumbido” se remontan a la década de 1970. Uno de los episodios más conocidos ocurrió en Bristol, Reino Unido, donde numerosos residentes afirmaban percibir una vibración sonora de baja frecuencia que parecía no tener un origen evidente.

Las autoridades y especialistas buscaron inicialmente una explicación convencional. Se investigaron sistemas de ventilación, instalaciones industriales y otras posibles fuentes de ruido, pero las inspecciones no lograron identificar un responsable claro.
El fenómeno tampoco quedó limitado a Bristol. Con los años aparecieron testimonios similares en Southampton, Plymouth, Swansea y Londres. Más adelante, las quejas comenzaron a surgir en Estados Unidos y Canadá, además de Australia, Nueva Zelanda, Noruega y Sudáfrica.
Para algunas personas, el sonido apenas resulta molesto. Para otras, sin embargo, puede convertirse en una presencia constante capaz de interferir con el descanso, la concentración e incluso el bienestar cotidiano.
La falta de una explicación convincente alimentó toda clase de teorías. Se habló de contaminación acústica, maquinaria industrial, tráfico, fenómenos meteorológicos y sonidos procedentes del océano. Incluso surgieron especulaciones relacionadas con tecnologías electromagnéticas y fenómenos inexplicables.
El interés por el caso llegó también a la cultura popular. En 2024, la BBC estrenó The Listeners, una serie dramática inspirada precisamente en la experiencia de una persona que comienza a escuchar un misterioso sonido que nadie más parece percibir.
Pero la ciencia tenía una pregunta mucho más concreta: ¿y si el ruido no estuviera realmente fuera de quienes lo escuchan?
El origen podría estar dentro del oído
Una investigación publicada en PLOS ONE ofrece una explicación que cambia por completo la forma de entender este fenómeno. El equipo dirigido por el profesor Markus Drexl, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, estudió a 28 voluntarios alemanes que afirmaban experimentar este tipo de percepción sonora.
Los investigadores querían comprobar si estas personas poseían una capacidad auditiva excepcional para detectar sonidos de frecuencias extremadamente bajas o si, por el contrario, el origen del fenómeno estaba relacionado con el funcionamiento interno del oído.

Los resultados apuntaron principalmente hacia la segunda posibilidad.
Según el estudio, la mayoría de los participantes presentaba características compatibles con una forma de tinnitus de baja frecuencia. En otras palabras, el cerebro estaría interpretando una señal generada internamente como si se tratara de un sonido procedente del exterior.
El tinnitus es una condición que provoca la percepción de sonidos sin que exista necesariamente una fuente acústica externa. Puede manifestarse como zumbidos, pitidos, silbidos o pulsaciones y afecta a personas de diferentes edades.
El descubrimiento también ayuda a explicar por qué localizar “El Zumbido” resulta tan complicado. Si la señal no se origina en una máquina, una carretera o una instalación cercana, buscarla fuera del cuerpo puede convertirse en una tarea destinada al fracaso.
Eso no significa que todos los casos tengan exactamente la misma explicación. Los investigadores no descartan que algunas personas puedan estar percibiendo sonidos ambientales reales que todavía no han sido identificados. Además, un pequeño grupo de participantes sí mostró una sensibilidad auditiva inusualmente elevada frente a las frecuencias bajas.
Resolver el misterio no significa haber encontrado la cura
El hallazgo representa un importante avance para comprender un fenómeno que durante décadas estuvo rodeado de incertidumbre. Sin embargo, también deja abierta una cuestión especialmente importante para quienes conviven con él: ¿cómo conseguir que desaparezca?
Por ahora, identificar el posible origen del sonido no equivale a disponer de un tratamiento definitivo. El tinnitus continúa siendo una condición compleja y sus causas pueden ser diversas, por lo que una solución que funcione para una persona no necesariamente resulta eficaz para otra.
El problema tampoco es exclusivo de quienes se consideran especialmente sensibles al ruido. El tinnitus ha sido documentado entre personas expuestas durante largos periodos a sonidos de gran intensidad, incluidos algunos músicos famosos. Dave Grohl, Brian Johnson, Pete Townshend y Ozzy Osbourne han hablado públicamente en distintos momentos sobre problemas relacionados con el oído y el tinnitus.
La investigación sobre “El Zumbido” permite, en cualquier caso, cambiar una parte fundamental del relato. Lo que durante años parecía ser una misteriosa señal procedente de alguna ciudad, fábrica, carretera o incluso del océano podría tener, en muchos casos, un origen mucho más íntimo.
El sonido puede sentirse como si estuviera ahí afuera. Pero la respuesta podría estar dentro de nosotros.