Cuando lo requieren las condiciones, le pongo una manta al caballo que acabo de montar sin pensarlo siquiera o — por supuesto — sin pedirle permiso. Pero un proyecto llamado HorseVoice les da voz a los caballos de Noruega y Suecia para que expresen lo que quieren.
El objetivo del proyecto cuyo nombre oficial es “Darle voz al caballo, bienestar del caballo y conciencia del propietario” es brindar un mayor entendimiento de las capacidades cognitivas de los caballos y sus necesidades emocionales o preferencias, buscando mejorar su bienestar. Utiliza el método de símbolos en el que, tal como lo sugiere el nombre, se le enseña al caballo a usar símbolos para indicar si quiere una manta o no. El proyecto no solo le da poder al caballo, sino que abre las puertas a preguntas éticas que pueden ser difíciles porque… ¿Qué pasaría si un día los caballos se expresaran diciendo que no quieren que los monten?
¿Quieres que te abrigue con una manta?
“Los que estudian a los equinos entrenan a sus propios caballos para que usen el método de los símbolos, por ejemplo después de ejercitarse, permitiendo que el caballo decida si quiere o no que le pongan encima una manta”, explicó Grete H. M. Jørgensen, investigadora del Instituto de Investigación en Bioeconomía de Noruega y líder del proyecto, en declaraciones que publicó el instituto. El método ya había demostrado que los caballos pueden comunicar lo que desean a través de símbolos. Los estudiantes que participan del proyecto son del Centro Ecuestre Nacional Strömsholm de Suecia y la Escuela Secundaria Superior Skjetlein de Noruega.
El proyecto se da después de que hubiera polémica en el mundo ecuestre de élite por el trato inadecuado a los caballos que incluyó la suspensión de 15 años para el jinete olímpico César Parra. En este contexto ahora los investigadores están estudiando si el uso del método de símbolos influye en la perspectiva que tienen los estudiantes de sus caballos. Es decir, si los estudiantes logran ver a los animales como seres únicos con inclinaciones y requerimientos particulares en lugar de verlos solo como “actores deportivos”.
“Muchos jóvenes están bajo la importante influencia de los modelos de rol en el mundo ecuestre. Cuando se revela que alguien que era un héroe no trató bien a los caballos, se crea confusión y reflexión. Este proyecto brinda un espacio justamente para ese tipo de conversaciones”, dijo Jørgensen. El equipo de HorseVoice incluye a un entrenador de caballos y apunta a crear un manual del método de símbolos para los entrenadores, propietarios de caballos e instituciones educativas, difundiendo el concepto que subyace al proyecto. “Si más personas aprenden a escuchar las señales de los caballos, podrá haber cambios perdurables en las prácticas y actitudes de todo el sector ecuestre”, añadió Jørgensen.
Todavía hay que ver qué caballos entrenados con el método de símbolos les dirán a los investigadores qué prefieren tras ejercitarse: ¿manta sí? ¿O manta no?
Comentario de una jinete

Suelo montar a caballo y diría que aunque la mayoría no pensamos en preguntarle al caballo si prefiere o no una manta, los miembros responsables de la comunidad ecuestre conocen muy bien las necesidades especiales de sus caballos. Sus personalidades, conductas y problemas de salud son individuales y diferentes. En Davis Acres, Massachusetts, por ejemplo, nuestro querido caballo de aprendizaje, Freckles, necesita bloqueador solar en su hocico durante el verano para no quemarse la piel, y es obvio que le gusta que le rasquen donde tiene escozor (no es broma, levanta la pata como si fuera un perro). Pero por otra parte, el muy gentil aunque gigante Ruby es muy sensible a las mordeduras de las garrapatas. Maggie, que ya no está entre nosotros, tenía terror si veía vacas.
“En principio no hay límite a lo que podemos preguntarles a los caballos en términos de lo que prefieren: equipo, método de entrenamiento, alimento, cobijo”, dijo Jørgensen. “Al mismo tiempo esto nos obliga a reflexionar en cuestiones éticas. ¿Qué hacemos si lo que quiere el caballo no es lo que queremos nosotros, o si elige que no lo monte el jinete?”.

Es, en verdad, difícil. En un escenario menos filosófico, por ejemplo, habría un caballo que no quiere una manta aunque sepamos que es absolutamente necesaria porque ha sudado y hace mucho frío. ¿Qué hacer? En ese caso en particular, diría que al igual que con los niños es el adulto el que tiene que hacer lo que mejor sea para el caballo, incluso si éste no quiere lo que más le conviene.
Los investigadores de HorseVoice argumentan que con frecuencia no tomamos en cuenta la dimensión de lo que sienten los caballos. Aunque tal vez sea así, yo diría que el aspecto más pertinente es saber cómo se siente el caballo en cuanto a su salud. Es decir que si quiere o no una manta, no es tan importante como si se siente enfermo.
Por eso me gustaría un método de símbolos que ayudara a los caballos a comunicar qué síntomas sienten cuando enferman.