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Un sorprendente descubrimiento de la biología revela que plantas y animales mantienen un lenguaje a través de sonidos inaudibles para el ser humano

Un estudio ha revelado que plantas y animales mantienen un diálogo acústico invisible para el ser humano. Las consecuencias científicas podrían ser enormes

La biología acaba de vivir uno de esos momentos que obligan a replantear dogmas enteros. Durante décadas, las plantas se han descrito como organismos silenciosos, actores inmóviles que reaccionan al entorno a través de señales químicas o eléctricas. Sin embargo, un reciente estudio internacional acaba de demostrar que su mundo es mucho más ruidoso de lo que imaginamos. Y lo más sorprendente: algunos animales llevan tiempo escuchándolas.

Un hallazgo que revela un universo sonoro invisible

Lenguaje Plantas Y Animales
© Sarah Shull – Unsplash

El punto de partida fue una investigación liderada por la Universidad de Tel Aviv y publicada en la revista eLife. Su objetivo inicial era estudiar cómo reaccionan las plantas al estrés, especialmente en situaciones de sequía o daño físico. Pero lo que encontraron fue algo que la biología moderna nunca había documentado con tanta claridad: las plantas emiten sonidos, y no simples vibraciones internas, sino clics ultrasónicos capaces de desplazarse por el aire.

Estos sonidos se sitúan entre 20 y 60 kHz, muy por encima de lo que puede percibir el oído humano, pero exactamente dentro del rango auditivo de numerosos insectos. Para los investigadores, esto abría una posibilidad inesperada: ¿y si esos sonidos no eran un mero subproducto del estrés, sino señales interpretadas por otros organismos?

Los experimentos empezaron a dar forma a esa idea. En cámaras insonorizadas, los científicos grabaron los clics emitidos por plantas sometidas a sequía controlada. Luego, analizaron su frecuencia y patrón: eran consistentes, repetitivos y distinguibles entre especies y condiciones. No eran ruidos aleatorios. Eran mensajes.

Y al parecer, había receptores escuchándolos.

Plantas E Insectos
© Aaron Burden – Unsplash

Insectos que oyen a las plantas… y toman decisiones

Aquí es donde el estudio dio un giro más profundo. Los investigadores trabajaron con un insecto muy común en cultivos agrícolas: la rosquilla negra (Spodoptera littoralis), cuyas hembras depositan los huevos en plantas jugosas y en buen estado para garantizar alimento a sus larvas.

En un entorno controlado, colocaron altavoces reproduciendo grabaciones de plantas estresadas. El resultado fue inmediato: las hembras evitaban esas zonas, como si los sonidos fueran una advertencia de que esas plantas no serían aptas para la supervivencia de sus crías. Cuando los investigadores ensordecieron a los insectos, ese comportamiento desapareció. No era un instinto visual ni químico, sino acústico.

Incluso en presencia de plantas reales, los insectos distinguieron las que emitían clics del estrés hídrico y evitaron depositar sus huevos en ellas. Los científicos concluyeron que esta capacidad no es casual: podría tratarse de una adaptación evolutiva de enorme valor.

Uno de los autores sintetizó así el avance: “Las plantas emiten sonidos bajo estrés, y algunos animales pueden escucharlos e interpretarlos”. Fue la única cita textual incluida en el informe principal.

Este descubrimiento apunta a que la comunicación acústica entre especies es mucho más compleja de lo que se creía.

Una nueva dimensión en la comunicación vegetal

El concepto de “plantas parlantes” puede sonar a ciencia ficción, pero encaja con otras líneas de investigación abiertas en los últimos años. Sabemos que las plantas intercambian nutrientes mediante redes subterráneas de hongos, que detectan sustancias químicas liberadas por otras plantas y que reaccionan al tacto o a la luz en cuestión de segundos.

La novedad es que ahora se suma una dimensión aérea: una especie de capa sonora que hasta hoy pasaba completamente desapercibida.

Los clics podrían originarse por cambios en la presión interna de los tejidos durante la deshidratación, pero lo relevante no es el mecanismo, sino su efecto ecológico. A ojos de los investigadores, estos sonidos habrían adquirido una función secundaria: alertar al entorno de las condiciones de la planta.

Esto abre la puerta a preguntas enormes:

  • ¿Cuántos animales escuchan y responden a estos sonidos?
  • ¿Varían entre especies vegetales?
  • ¿Pueden las plantas “oír” las señales de otras plantas?
  • ¿Se trata de un lenguaje ecológico mucho más amplio de lo que se pensaba?

Por ahora, las respuestas están en construcción.

Implicaciones para la agricultura, la ecología y la tecnología

El potencial práctico de este descubrimiento es tan grande como su importancia científica. Si las plantas emiten sonidos específicos cuando están bajo estrés, podrían convertirse en sistemas de alerta temprana para agricultores, anticipando sequías, plagas o daños antes de que sean visibles. Sistemas de sensores acústicos podrían hacer en el futuro lo que hoy logran drones o análisis químicos.

Además, la posibilidad de que múltiples animales —no solo insectos— detecten estos sonidos abre escenarios completamente nuevos en ecología. Podría existir una red de comunicación interespecie activa desde hace millones de años y que solo ahora comenzamos a comprender.

A nivel científico, este descubrimiento cuestiona la forma en que entendemos el entorno vegetal: silencioso para nosotros, pero quizá vibrante para quienes comparten su espacio.

Y, sobre todo, plantea una idea poderosa: la naturaleza podría estar llena de conversaciones que nunca hemos escuchado. Por primera vez, tenemos pruebas de que existen.

[Fuente: OK Diario]

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