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Ciencia

Un truco genético ayudó a los humanos a montar caballos

Los caballos han tenido un rol crucial en la formación de la sociedad humana, pero la ciencia todavía no ha terminado de estudiar la historia de su domesticación.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Hace unos 4.500 años los humanos forjaron un vínculo que daría forma a la historia de nuestra especie.La domesticación de los caballos llevó a importantes avances en el transporte, la caza y la guerra, literalmente abriendo la era moderna para la sociedad humana.

Sin embargo, aunque los caballos han tenido tal influencia, la ciencia todavía tiene preguntas fundamentales sobre su domesticación. Un nuevo trabajo publicado el jueves 28 de agosto en Science ofrece nuevos datos sobre cambios genéticos que contribuyeron a que se les pudiera domesticar y montar. Los hallazgos no solo aclaran la historia de este vínculo esencial entre humanos y animales, sino que también podrían ayudar a los esfuerzos de cía y conservación de caballos en nuestra época.

“Al viajar en el tiempo hacia el pasado uno puede ver el impacto que tuvieron las prácticas de cría en el mundo moderno” le dijo a Gizmodo Ludovis Orlando, director de investigación en el Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas y Jefe del Centro de Antropobiología y Genómica de Tolosa, Francia.

Claves en el antiguo ADN

El laboratorio de Orlando ha pasado 15 años secuenciando antiguos genomas de caballo que datan de hace casi un millón de años, y hasta el siglo 19. Para su estudio, Él y sus colegas analizaron cientos de genomas del período de domesticación que duró 6.000 años e identificaron 266 marcadores genéticos vinculados a características como la conducta, el color del pelo, la forma del cuerpo, la locomoción, la calidad atlética y susceptibilidad a enfermedades para ver de qué manera influyó la cría selectiva a lo largo del tiempo.

Encontraron que hace unos 5.000 años, en las primeras etapas de domesticación de caballos, la cría selectiva favorecía a una región genética – o locus – relacionada con el gen ZDPM1, conocido modulador de la conducta en los ratones. Eso sugiere que hacerlos más mansos fue uno de los primeros pasos hacia la domesticación.

Unos 250 años más tarde los humanos empezaron a seleccionar intensivamente la región genética o locus GSDMC, que en el ADN se vincula con la conformación corporal y anatomía de la columna vertebral, la coordinación y la fuerza, en los ratones. El período en que sucedió está en línea con el “cuello de botella” de la domesticación cuando la cría cada vez más selectiva provocó una marcada reducción en la diversidad genética.

“La selección no era solo muy potente, sino también marcada por los tiempos”, dijo Orlando.

La historia del trabajo doméstico cambia

Para validar más la función de la región GSDMC la coautora del trabajo Lin Jiang, profesora en la Academia China de Ciencias Agrícolas y colaboradora de Orlando desde hace mucho tiempo, modificó esta región del ADN en los ratones. Ella y sus colegas luego hicieron tomografías computadas para buscar cambios fisiológicos, además de pruebas de fuerza y coordinación.

Los ratones modificados demostraron ser mucho más fuertes, con locomoción mejorada, lo que reflejaba los cambios en el fenotipo de caballos para cabalgar o transportar cargas más pesadas, le dijo a Gizmodo Jiang.

Demostrar estos cambios biológicos y vincularlos al punto d ela cría selectiva que precedió inmediatamente a la globalización de los caballos domesticados fue “algo que nos voló la cabeza”, dijo Orlando. Además los hallazgos contradicen la histórica hipótesis de que los humanos empezaron a domesticar caballos eligiéndolos por su coloración para que fuese más fácil distinguirlos.

“Lo que me sorprendió realmente en nuestros datos es que no vemos evidencia de que el color fuera el disparador inicial”, dijo Orlando.

Estudiar los cambios genéticos que dieron forma a la domesticación equina también ayuda a la ciencia a entender sus consecuencias para los caballos en nuestros días. “Hemos visto que casi el 16% de la diversidad genética de los caballos se perdió en los últimos 200 años simplemente por la forma en que hemos criado a estos animales desde el siglo 19”, afirmó Orlando. El análisis del ADN antiguo puede decirles mucho a los científicos sobre la historia, pero además sirve como guía de las prácticas modernas de cría.

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