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Ciencia

Una advertencia experta desde la física cuántica revela que la tecnología podría cambiar el poder global y, en un contexto mundial como el actual, la preocupación no debería tomarse a la ligera

La computación cuántica avanza más rápido de lo previsto y un reconocido físico español advierte que su dominio podría alterar la seguridad y la economía mundial. España ya ha dado un paso decisivo, pero la carrera es feroz
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La llegada de una nueva generación de tecnologías cuánticas ya no pertenece a la ciencia ficción. Está ocurriendo ahora mismo, en laboratorios y centros de investigación que trabajan para construir máquinas capaces de resolver problemas imposibles para los superordenadores actuales. Y, según uno de los expertos más respetados del mundo en este campo, el país que logre ponerse en cabeza no solo obtendrá una ventaja tecnológica, sino también adquirirá una capacidad geopolítica sin precedentes.

Ese experto es Juan Ignacio Cirac, físico español de referencia internacional y una de las figuras clave de lo que muchos científicos ya llaman la Segunda Revolución Cuántica. Sus reflexiones, recogidas en una entrevista para The Conversation, dibujan un escenario tan prometedor como desafiante.

La carrera cuántica deja de ser ciencia y pasa a ser estrategia

Tecnologia Cuantica
© FlyD – Unsplash

La investigación cuántica ha dejado de ser un territorio reservado para universidades y experimentos esotéricos. Hoy, es un eje central de la estrategia de grandes potencias tecnológicas y militares. Y Cirac lo expresa sin rodeos: el primer país que consiga un ordenador cuántico plenamente funcional tendrá una ventaja enorme.

Los motivos son claros. Una máquina cuántica avanzada podría romper sistemas de cifrado actuales, acelerar el desarrollo de armas, generar nuevos materiales y descubrir moléculas útiles para la medicina en cuestión de horas. Y esto crearía una brecha entre países capaz de redefinir todo el equilibrio global.

Cirac destaca un punto que pasa desapercibido para la mayoría: Europa no va tan por detrás como muchos creen. De hecho, sostiene que el continente está por delante de Estados Unidos y China en investigación académica, aunque señala que la transferencia a la industria sigue siendo más eficiente en el ámbito norteamericano.

En este panorama, España no es una espectadora. El Gobierno confirmó recientemente que el país ha lanzado el primer ordenador cuántico construido con tecnología 100% europea, y la comunidad científica considera este hito un paso decisivo.

Pero Cirac lanza una advertencia con un matiz estratégico: “Si un país que no es España ni está en Europa tiene un ordenador cuántico, podría desencriptar mensajes, desarrollar armas o investigación avanzada y no compartirla”. Dicho de otro modo: si otros llegan antes, dependeremos de ellos.

La revolución cuántica y la pregunta inevitable: ¿será una amenaza?

Chip Inteligencia Artificial
© Igor Omilaev – Unsplash

Cada avance tecnológico importante despierta inquietudes, y la computación cuántica no es una excepción. ¿Podrían estas máquinas volver obsoletas a las personas? Cirac considera que no. Explica que creatividad, juicio intuitivo y ética siguen siendo elementos imposibles de replicar por un ordenador, incluso uno cuántico. La tecnología podrá hacer más cosas, pero no sustituirá lo que nos hace humanos.

Lo que sí cambiará es el escenario general. Para el físico español, estamos ante una disrupción comparable a la electricidad o el electromagnetismo: avances que en su día parecían casi mágicos y que hoy sostienen todo nuestro modo de vida.

Además, recuerda que la computación cuántica no avanza sola. Necesita conexiones más rápidas, comunicaciones seguras y redes capaces de enlazar estos ordenadores entre sí. Por eso tecnologías como el 5G o la fibra cuántica no son complementos, sino parte del mismo ecosistema. Cuanto más eficientes sean las comunicaciones, más poderosa será la computación cuántica global.

El mensaje final de Cirac es claro: la carrera cuántica no es un asunto exclusivo de científicos ni de gigantes tecnológicos. Afectará a ciudadanos, empresas, gobiernos y sistemas de seguridad. Y los países que logren dominarla no solo generarán riqueza, sino que tendrán más control sobre su futuro.

España, según el físico, ya está dando pasos firmes. La cuestión es mantener el ritmo.

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