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Ciencia

Cada vez menos cirugías para bajar de peso a causa de Ozempic, y es todo un problema

Se ha reducido significativamente la cantidad de cirugías bariátricas que se hacen cada año en EE.UU., en coincidencia con la adopción de la terapia con GLP-1
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 6 minutos

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A medida que aumenta el uso de drogas GLP-1 como Ozempic, se produce un impacto enorme y a veces negativo en otras industrias, en particular en la de los alimentos. Otro de los sectores afectados sería el de las cirugías para bajar de peso.

Unos investigadores analizaron los datos de una base extensa que registra las cirugías bariátricas que se practican en EE.UU. Encontraron que en 2024 se produjo una marcada reducción de la cantidad total, después de que en años anteriores hubiera un aumento. Aunque el trabajo no puede mostrar la causa de esa reducción, los investigadores sospechan que las drogas GLP-1 son un factor importante. También preocupa que haya gente con obesidad severa que no se somete a tratamientos quirúrgicos que le beneficiarían.

“Nuestra preocupación ante el estado actual de los tratamientos contra la obesidad es que el marketing de la medicación GLP-1 y su enorme popularidad ahora parece oscurecer la evidencia científica que respalda la cirugía bariátrica y metabólica como terapia más eficaz para los obesos”, le dijo a Gizmodo Tyler Cohn, autor del trabajo, cirujano, y profesor adjunto del Centro Médico de la Universidad Loyola.

¿Por qué las GLP-1?

La semaglutida es el ingrediente activo de Ozempic y Wegovy (Ozempic está aprobada para la diabetes tipo 2 y Wegovy, para la obesidad). Imita a la hormona GLP-1 que ayuda a regular el apetito y la producción de insulina. Las drogas GLP-1 más nuevas como la semaglutida son mucho más efectivas que la dieta y el ejercicio para ayudar a la gente a perder peso, y superan también a otras intervenciones que tienen el mismo objetivo. Pero la excepción son las cirugías bariátricas, el bypass gástrico y la gastrectomía en manga.

Quienes se someten a estas cirugías suelen perder entre el 25% y el 35% de su peso de base en el primer año (los pacientes con gastrectomía en manga suelen estar dentro del rango menor), en comparación con el 15% de reducción de peso en quienes se tratan con Wegovy. Las nuevas iteraciones de las GLP-1 que apuntan a varias hormonas como la tirzepatida pueden producir una baja de peso más marcada, aunque no llegan a los niveles logrados con la cirugía (en torno al 16% a 22%).

Pero además de producir un descenso de peso mayor, hay estudios que hallaron que la cirugía bariátrica es más efectiva en términos de costo, en particular para personas con mayor grado de obesidad. Muchos no podrían tolerar la terapia GLP-1 a lo largo de toda su vida, si se compara con una única cirugía.

Los investigadores de la Universidad Loyola de Chicago quisieron analizar las tendencias de la cirugía bariátrica en la era de las GLP-1. Analizaron los datos del Programa de Mejora de Calidad y Acreditación de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Colegio de Cirujanos de Estados Unidos (ACS-MBSAQIP) que sigue las cirugías en centros acreditados. Basándose en esos datos, calcularon cuántas cirugías bariátricas se realizaron en EE.UU. entre 2020 y 2024.

Se sabe que las cirugías bariátricas, como otros procedimientos médicos, se redujeron durante el primer año de la pandemia de COVID-19 en 2020. Los investigadores vieron que en los dos años siguientes la cantidad de cirugías aumentó, con un pico de unos 230.207 procedimientos en 2022. Pero luego se observa una reducción en el total, con 177.297 cirugías en 2024, una baja de 23% en relación con 2022 y la cifra más baja desde el año 2020.

Alrededor del 58% de las cirugías de 2024 fueron gastrectomías en manga, con una baja del 64% en todas las cirugías en 2020. El 33% de las cirugías de 2024 fueron de bypass gástrico, con un ascenso de 28% en 2020. Hubo pacientes que además se sometieron a procedimientos adicionales de modificación o revisión de su cirugía inicial. Según el estudio, el 11% de los procedimientos bariátricos de 2024 fueron conversiones secundarias, comparados con el 9% de 2020.

Las drogas GLP-1 han cambiado el mundo de los tratamientos contra la obesidad, y ha sido para mejor. Pero hay personas con obesidad severa que tal vez rechazan la cirugía cuando probablemente ese sería el mejor camino para ellas.

“La conclusión más importante de todo esto para el público es entender que la cirugía metabólica y bariátrica ha evolucionado a lo largo de las décadas y es una terapia segura y altamente efectiva para la obesidad severa, que como resultado da una reducción de peso a largo plazo para la mayoría de los pacientes. La cirugía tiene como resultado un mayor descenso del peso y menores costos en salud que las terapias GLP-1RA, con resultados probados y a largo plazo”.

Los resultados de este trabajo se presentan esta semana en la reunión anual de la Sociedad de Cirugía Metabólica y Bariátrica de EE.UU. (ASMBS), y se espera que lo publiquen en SOARD, aunque no hay fecha confirmada todavía.

¿Qué significaría para los pacientes con obesidad?

Es posible que los investigadores subestimen la cantidad de cirugías realizadas cada año. Según la ASMBS, que basa sus cálculos en varias bases de datos, hubo más de 270.000 cirugías bariátricas en 2023 (últimos datos disponibles). Pero otro estudio ha mostrado que en general las cirugías para perder peso ya no son tan numerosas y aunque por sí mismos estos estudios no pueden demostrar que las GLP-1 sean culpables de esa reducción en el total, como evidencia circunstancial, los datos son sólidos.

Un estudio revisado por expertos y que se publicó en marzo último encontró que el aumento de prescripciones de semaglutida y tirzepatida comenzó a finales de 2022, y que la cantidad de cirugías bariátricas empezó a reducirse drásticamente en 2023. Wegovy se aprobó en junio de 2021, a alto costo, con poca cobertura de los seguros de salud, y con escasez desde fábrica. Todo eso tal vez limitó la cantidad de personas que pudieran acceder a la medicación desde el principio, lo que quizá explique la demora en la reducción del total de cirugías.

Es probable que el cálculo de terapias con GLP-1 versus cirugías también vaya cambiando con el tiempo. Las drogas GLP-1 han reducido en mucho sus costos últimamente y tanto en Canadá como en India ya hay versiones genéricas de semaglutida a menos precio (en EE.UU. eso sucedería en 2032). Las drogas experimentales que podrían igualar los efectos de la cirugía se encuentran en la última etapa del desarrollo y tal vez ya estén disponibles el año próximo.

En un mundo ideal, tanto las GLP-1 como las cirugías tendrían que seguir siendo los tratamientos importantes que podrían complementarse. Hay estudios que muestran que el uso de GLP-1 antes de la cirugía puede reducir las complicaciones postquirúrgicas para quienes sufren de obesidad extrema, por ejemplo, y que las GLP-1 después de la cirugía también podrían ayudar a evitar que se recupere peso.

Pero lo que más importa es que hay personas que sufren de obesidad y no están bajo ningún tratamiento. Según la ASMBS, menos del 1% de las personas elegibles para la cirugía bariátrica se operan, y aunque más del 40% de los estadounidenses menores de 65 años con seguro de salud privado podrían recurrir a las medicaciones GLP-1, solo el 12% de los adultos está bajo tratamiento con esas drogas.

“La cirugía metabólica y bariátrica no es para todos, pero amerita que se la considere en los casos que califican. Los pacientes que buscan tratamiento para la obesidad tienen que conocer todas las opciones disponibles antes de elegir una terapia”, dijo Cohn.

Los investigadores planean seguir explorando el tema, estudiando además las razones por las cuales los pacientes eligen los tratamientos que prefieren para bajar de peso en el caso de quienes sufren de obesidad.

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