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Ciencia

Una amenaza silenciosa avanza con el calor: la misteriosa infección que devora el cerebro humano

Una rara pero letal infección cerebral está extendiéndose más allá de las zonas tropicales, impulsada por el cambio climático y el aumento de actividades acuáticas. Investigadores advierten sobre su avance, su dificultad de diagnóstico y las claves para sobrevivir a tiempo. Esto es lo que debes saber antes del próximo verano.
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La ciencia ha identificado una nueva preocupación médica: una ameba microscópica, casi invisible, pero capaz de destruir el cerebro humano en cuestión de días. Aunque rara, su tasa de letalidad roza el 97%, y los expertos advierten que el calentamiento global está facilitando su expansión hacia regiones cada vez más templadas. Aquí te contamos qué es, cómo actúa y por qué podría convertirse en una amenaza mayor en los próximos años.

Una amenaza silenciosa avanza con el calor: la misteriosa infección que devora el cerebro humano
© Youtube: El Mundo

Un enemigo letal en aguas cálidas

En los primeros meses de 2024, el estado de Kerala (India) registró una alarmante cifra de 15 casos de meningoencefalitis amebiana primaria (PAM), una enfermedad cerebral provocada por la ameba Naegleria fowleri, conocida como la “ameba devoradora de cerebros”. Esta cifra contrasta con el promedio anual de un solo caso. Entre las víctimas hubo niños, adolescentes y adultos jóvenes que simplemente se refrescaban en estanques, ríos o piscinas sin tratamiento adecuado.

Aunque la PAM es poco frecuente, su avance preocupa: afecta ya a 39 países y la tasa de infecciones globales crece un 4,5% anual. Las muertes registradas en India, Pakistán, Israel y Estados Unidos son solo la punta del iceberg. El organismo prospera en agua dulce templada y mal mantenida, como lagos, piscinas, aguas termales e incluso grifos de sistemas privados. En Pakistán, por ejemplo, se notifican alrededor de 20 muertes anuales.

Según los CDC, el 85% de los contagios ocurren en verano, cuando las altas temperaturas alientan tanto la proliferación de la ameba como el contacto humano con cuerpos de agua. Varios estudios recientes ya señalan que el cambio climático está ampliando su hábitat hacia el norte, lo que convierte a zonas antes seguras en focos potenciales de contagio.


Cómo actúa y por qué es tan difícil de detener

La ameba entra al cuerpo a través de la nariz y, siguiendo el nervio olfativo, alcanza el cerebro. Allí, destruye tejido cerebral directamente o mediante la liberación de sustancias tóxicas. Los primeros síntomas —dolor de cabeza, fiebre, náuseas— evolucionan rápidamente hacia alucinaciones, coma y muerte. El margen para actuar es mínimo: la media de incubación es de cinco días, y la mayoría de las víctimas muere en menos de una semana.

Una de las mayores dificultades es su diagnóstico: en muchas ocasiones se detecta solo después de la muerte, y sus síntomas se confunden con los de enfermedades comunes como la gripe o la meningitis bacteriana. En EE. UU., solo cuatro de 152 personas infectadas sobrevivieron. En India, se estima que el 70% de los casos pasan desapercibidos.

Incluso en países desarrollados, el tratamiento resulta difícil. La miltefosina, uno de los pocos medicamentos efectivos, no siempre está disponible a tiempo. Según investigadores, la falta de formación médica y protocolos de emergencia específicos obstaculiza aún más la respuesta temprana.


Cambio climático y nuevos escenarios de riesgo

Especialistas de todo el mundo coinciden en que el cambio climático está potenciando el avance de esta amenaza. Las olas de calor, las lluvias extremas y las sequías crean el entorno ideal para que Naegleria fowleri colonice cuerpos de agua en regiones antes frías. Ya no se trata solo de un problema tropical: zonas del norte de Estados Unidos y Europa podrían volverse vulnerables.

Una amenaza silenciosa avanza con el calor: la misteriosa infección que devora el cerebro humano
© Youtube: El Mundo

Un estudio de 2023 en Pakistán lo calificó como un problema creciente de salud pública. Investigadores como Yun Shen advierten que, ante la expansión de la ameba, es urgente entrenar a los profesionales sanitarios para identificar y tratar la PAM con rapidez. También recomiendan evitar sumergir la cabeza en aguas cálidas y mal tratadas, y usar pinzas nasales al nadar.

Pero no todo es desesperanza. En un reciente brote en Kerala, el diagnóstico precoz de seis casos permitió iniciar tratamiento a tiempo, y todos los pacientes sobrevivieron. Según el médico Aravind Reghukumar, esto demuestra que, aunque la tasa de mortalidad es alta, hay una ventana de oportunidad: si se actúa con rapidez, es posible sobrevivir.

Fuente: National Geographic.

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