La levotiroxina es el tratamiento más común para el hipotiroidismo, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, un reciente estudio de la Institución Médica Johns Hopkins sugiere que su consumo prolongado podría estar vinculado a un problema de salud grave, especialmente en personas mayores de 65 años.
Si bien este efecto secundario ya figuraba en los prospectos como “frecuencia desconocida”, los nuevos hallazgos han reavivado la preocupación. ¿Podría este medicamento estar debilitando los huesos de quienes lo toman?
El estudio que ha despertado alarmas

La investigación analizó a 445 personas mayores de 65 años con una edad media de 73 años. De ellos, 81 tomaban levotiroxina para regular su función tiroidea. Los resultados fueron inquietantes: después de un promedio de seis años de uso, estos pacientes mostraron una mayor pérdida de densidad ósea en comparación con quienes no tomaban el fármaco.
Elena Ghotbi, autora principal del estudio, señaló: «Nuestro estudio sugiere que tomar levotiroxina, incluso siguiendo las pautas actuales, parece estar asociado con una mayor pérdida ósea en los adultos mayores.»
Su coautor, Shadpour Demehri, advirtió que muchas de las prescripciones de esta hormona en personas mayores podrían no ser necesarias, ya que un número significativo de pacientes no presentan hipotiroidismo.
Un efecto secundario poco conocido, pero real

El posible vínculo entre la levotiroxina y la osteoporosis no es del todo nuevo. De hecho, en fichas técnicas de medicamentos como la levotiroxina sódica Teva, ya se recomienda ajustar la dosis en mujeres posmenopáusicas y monitorear la función tiroidea regularmente para evitar niveles excesivos de la hormona.
Sin embargo, la frecuencia con la que ocurre este problema sigue siendo una incógnita. No hay datos suficientes para saber cuántas personas pueden verse afectadas, lo que hace que el riesgo pase desapercibido para muchos pacientes y profesionales de la salud.
¿Deberían los pacientes preocuparse?
Los expertos no sugieren abandonar el tratamiento, pero sí recomiendan que las personas mayores de 65 años revisen periódicamente sus niveles de hormona tiroidea y evalúen si realmente necesitan continuar con la medicación. En algunos casos, podría ser posible reducir la dosis o incluso suspenderla bajo supervisión médica.
Dado que el hipotiroidismo afecta a alrededor del 4% de la población adulta en España, especialmente a mujeres y personas de mediana edad, es fundamental equilibrar los beneficios del tratamiento con los posibles riesgos.
El mensaje de los investigadores es claro: la levotiroxina sigue siendo un fármaco esencial para muchas personas, pero no debería tomarse de manera automática ni sin controles regulares. ¿Podría ser este el momento de replantear su uso a largo plazo?