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Ciencia

Una cueva de Indonesia acaba de cambiar la historia humana. Las evidencias apuntan a que dos especies pudieron convivir hace más de 40.000 años en ese mismo espacio y lugar

Una excavación profunda en la isla de Sulawesi ha revelado un brusco cambio cultural en una misma cueva. Los datos sugieren que humanos modernos y homínidos arcaicos pudieron compartir territorio en un momento clave de la evolución.
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En el sudeste asiático, una cueva excavada palmo a palmo está obligando a replantear uno de los capítulos más importantes de la historia humana. En la isla indonesia de Sulawesi, arqueólogos han identificado una secuencia de ocupación que sugiere algo extraordinario: la posible coexistencia entre Homo sapiens y otra especie humana hoy extinta.

El hallazgo procede de la cueva de Leang Bulu Bettue, situada en la región kárstica de Maros-Pangkep. Allí, casi ocho metros de sedimentos arqueológicos conservan uno de los registros humanos más completos jamás documentados en Asia insular.

Una cápsula del tiempo de más de 200.000 años

Una cueva de Indonesia acaba de cambiar la historia humana. Las evidencias apuntan a que dos especies pudieron convivir hace más de 40.000 años
© SINC.

Las excavaciones comenzaron en 2013 y se extendieron a lo largo de siete campañas de campo. El resultado fue una secuencia continua de ocupación que alcanza al menos los 208.000 años de antigüedad, mucho antes de la llegada documentada de Homo sapiens a la región.

En los estratos más profundos aparecen herramientas de piedra simples, restos de fauna extinta y señales claras de caza y procesamiento animal. Entre los hallazgos figuran anoas —búfalos en miniatura endémicos de la isla— y antiguos elefantes de colmillos rectos.

La tecnología empleada en estas capas, conocida como Fase I, se mantuvo estable durante decenas de miles de años y apunta a una población humana arcaica con tradiciones propias, anterior a nuestra especie.

El giro inesperado a mitad de la cueva

Algo cambia de forma abrupta en los niveles intermedios del yacimiento. A unos tres o cuatro metros de profundidad aparece una transformación cultural radical, sin transición progresiva.

Las herramientas se vuelven más finas y variadas. Surgen pigmentos minerales como el ocre, adornos personales, huesos perforados y objetos interpretados como arte portátil. Los investigadores clasifican este conjunto como Fase II, y su cronología se sitúa hace unos 40.000 años.

El patrón coincide con lo que se conoce del comportamiento simbólico de Homo sapiens: pensamiento abstracto, ornamentación corporal y nuevas formas de relación social.

¿Reemplazo o encuentro entre especies?

La irrupción repentina de esta cultura plantea una hipótesis inquietante. Cuando los humanos modernos llegaron a Sulawesi, la isla ya estaba habitada.

Eso abre dos escenarios posibles: una sustitución rápida de la población anterior o un periodo de coexistencia entre especies humanas distintas, compartiendo el mismo entorno e incluso la misma cueva.

No se han encontrado fósiles humanos que confirmen la identidad de los habitantes más antiguos, pero los indicios apuntan a descendientes de Homo erectus o quizá a poblaciones emparentadas con los enigmáticos denisovanos, cuyo rastro genético persiste hoy en pueblos de Oceanía.

Un punto clave entre Asia y Australia

Una cueva de Indonesia acaba de cambiar la historia humana. Las evidencias apuntan a que dos especies pudieron convivir hace más de 40.000 años
© Neanderthal Museum.

La importancia de Sulawesi había sido subestimada durante décadas. Su ubicación la convierte en un corredor natural entre Asia continental y la antigua masa de Sahul, que conectaba Australia y Nueva Guinea.

Todo indica que los primeros humanos que alcanzaron Oceanía pasaron por esta isla. Si allí ya existían otros homínidos, el encuentro entre especies pudo producirse mucho antes y mucho más al este de lo que se creía.

Lo que aún queda por descubrir

Los arqueólogos reconocen que la excavación no ha alcanzado su límite inferior. Bajo los niveles ya estudiados podrían aparecer nuevas capas que aporten pistas decisivas sobre quiénes fueron los primeros habitantes de Sulawesi.

Leang Bulu Bettue se ha convertido así en una de las claves para comprender el pasado profundo de la humanidad. Una cueva donde no solo se preservó la piedra y el hueso, sino quizá el rastro silencioso de un encuentro entre especies que cambió nuestra historia para siempre.

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