Imagen: Pixnio

Año 2002 en el sur de China, un brote llamado síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) se propaga de forma letal por la zona. El virus acaba infectando a miles de personas y mueren casi 800. Quince años después, una cueva plagada de murciélagos ha resuelto el misterio del origen.

El virus mortal apareció por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Cantón (China). El cuadro médico de los pacientes hablaba de una neumonía atípica. Poco después, el síndrome llegaba a las vecinas Hong Kong y Vietnam, para más tarde llegar a otros países.

Centenares de personas murieron a causa de SRAG mientras los investigadores comenzaban una carrera contrarreloj por averiguar el origen de esta cepa mortal y las posibilidades de que volviera a ocurrir.

Ahora, más de una década después, un estudio ha mostrado que los murciélagos que viven en una sola cueva en China poseen todos los componentes básicos de SRAG y, potencialmente, los medios para crear uno nuevo en cualquier momento.

Un Rhinolophus sinicus como los analizados en la cueva. Libiao Zhang/Guangdong Institute of Applied Biological Resource

Al parecer, los investigadores de la Academia de Ciencias de China han pasado cinco años analizando los virus del síndrome que se encuentran en múltiples especies de murciélagos de herradura que anidan en una cueva en la provincia china de Yunnan.

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En total, el equipo identificó 11 nuevas cepas del virus transportadas por los murciélagos, y un análisis genómico de éstas, junto con cepas de la misma cueva identificadas en investigaciones anteriores, revelaron algo mucho más interesante.

En análisis previos se había sugerido que los virus de murciélagos podrían haber sido responsables de SRAG, pero los científicos nunca habían descubierto pruebas de un ancestro directo que infectara a humanos de las cepas de murciélagos. En la nueva investigación eso volvió a ser cierto: ninguno de los virus de la cueva por sí solos mostró los rasgos genéticos de SRAG que se diseminaron a los humanos infectando a más de 8.000 personas hace 15 años.

Rhinolophus sinisés. Wikimedia Commons

Sin embargo, juntos era una historia diferente. En aquella cueva había suficientes ingredientes genéticos entre las cepas como para construir el mismo virus que mata a los humanos. Según el estudio:

Es importante destacar que todos los componentes básicos del genoma del SRAG, incluidos los genes S, ORF8 y ORF3 altamente variables, se pueden encontrar en los genomas de diferentes cepas de SRAG de esta ubicación única.

Aunque no deja de ser una hipótesis, el equipo sugiere que es posible, incluso bastante probable, que si las cepas correctas se mezclan entre sí en la cueva, daría como resultado ese ancestro directo de un virus que puede infectar y matar a las personas:

Creemos que el ancestro directo del síndrome puede haber surgido de sucesos de recombinación secuencial entre los precursores de estos murciélagos antes del derrame a un huésped intermedio.

Estadísticas de mortalidad del síndrome hace 15 años. Wikimedia Commons

Para el equipo de investigadores, la hipótesis tiene un 99% de posibilidades de resultar cierta. De ser así, si la idea de que el virus se pueda gestar otra vez en la cueva es sólida, aún faltaría otra pieza muy importante por descifrar: cómo demonios viajó la cepa mortal desde la cueva en la provincia de Yunnan a las poblaciones a unos 1.000 kilómetros de distancia.

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Sea como fuere, los experimentos en el laboratorio sugieren que tres de las cepas de murciélagos del SRAG recientemente descubiertas podrían tener el potencial de infectar las células humanas de forma muy parecida a como lo hizo su predecesor mortal.

Dicho esto, los investigadores explican que no hay que entrar en pánico, al menos no de momento. Mientras, continuarán su labor de estudio tratando de enfocarse en las causas que llevaron a la propagación en el pasado para prevenir otra posible pandemia en el futuro. [PLOS Pathogens, ScientificAmerican]