Hay una estrella masiva que se acerca al final de su vida y cambió de rostro y color, además de que se calentó en muy poco tiempo. La sorprendente y drástica transformación podría indicar que su final está muy cerca, lo que nos daría la singular oportunidad de ser testigos de la formación de una supernova.
Un equipo de astrónomos había estado monitoreando una estrella roja supergigante en la Gran Nube Magallánica en la última década, y registró un aumento en las temperaturas de la superficie a medida que evolucionó hacia ser una estrella amarilla hipergigante. Sus hallazgos se informan en un trabajo reciente publicado en Nature Astronomy, y brindan una nueva perspectiva de la evolución estelar, además de la singular oportunidad de observar las últimas etapas de la vida de una estrella.
Vivir a toda velocidad y morir joven
Las supergigantes rojas se forman cuando una estrella masiva quema el hidrógeno de su núcleo hasta agotarlo y se acerca a la etapa final e inestable de su vida. Los astrónomos descubrieron esta roja supergigante llamada WOH G64 en la década de 1970, y sigue siendo una de las estrellas más grandes que se conozcan en el universo.
La estrella tiene 28 veces la masa de nuestro sol, y su antigüedad es de casi 5 millones de años. Aunque es relativamente joven en comparación con la edad del universo, WOH 66 nació grande y por eso su destino es vivir una vida corta. El sol, por otra parte, tiene unos 4,6 mil millones de años y probablemente siga quemando hidrógeno durante otros 5 mil millones de años.
Pero WOH G64 podría estar cerca del final, desprendiéndose de sus capas externas y encogiéndose a medida que sigue calentándose. Los astrónomos empezaron a notar la drástica conducta de la estrella en 2011, cuando empezó a perder brillo. Dos años después, había recuperado su luminosidad pero su aspecto había cambiado drásticamente.
Las temperaturas en la superficie de la estrella habían aumentado en más de 1.000 °C, por lo que su firma pasó de ser roja a amarilla. También se encogió a causa de haberse calentado, y pasó de tener 1.500 el radio del sol a solo 800 radios solares, según indica el trabajo.
Las estrellas amarillas hipergigantes son extremadamente raras y representan una fase breve de la evolución de la vida de una estrella que pasa de ser una roja supergigante a eventualmente, su fase de supernova.
¿Más vida? ¿O muerte temprana?
La drástica transformación marca los cambios más extremos que se hayan observado en una estrella. La evolución de las estrellas suele llevar miles de millones de años, y no hay escala de tiempo humana que pueda seguirla. Por eso los astrónomos solamente pueden sugerir teorías sobre lo que le pasa a una estrella que agoniza, porque jamás han podido verlo en tiempo real.
El equipo de astrónomos que llevó a cabo este trabajo presentó dos posibles situaciones para explicar la extraña conducta de la estrella. WOH G64 podría estar destinada a ser un sistema binario, en que su estrella acompañante quedaría envuelta bajo su superficie que se expande, y la interacción entre ambas estrellas podría haber eyectado las capas exteriores de la supergigante, lo que daría lugar a su transformación.
Otra teoría es que la estrella podría haber pasado por un episodio de erupción antes de que se la pudiera observar, y que eso la convirtió en estrella roja pero ahora, regresa a su forma más calma y dócil, con su original color amarillo.
Como se trata de un proceso de transformación que nunca antes se ha podido observar, resulta difícil predecir qué podría pasar ahora con WOH G64. Solo el tiempo dirá si la estrella eventualmente explota y se transforma en supernova, lo que nos daría la oportunidad de ver en primera fila la acción en el escenario del cosmos.