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Ciencia

Una estrella muerta está generando una onda de choque que no debería existir y los astrónomos no saben qué la alimenta

Una enana blanca situada a unos 730 años luz de la Tierra está produciendo una gigantesca onda de choque sin mostrar ninguna de las fuentes de energía que deberían explicarla. El fenómeno parece llevar activo al menos 1.000 años y obliga a revisar cómo interactúan estos restos estelares con sus compañeras.
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Las enanas blancas son los restos compactos que dejan muchas estrellas al final de sus vidas. Aunque ya no producen energía mediante fusión nuclear como una estrella normal, pueden protagonizar fenómenos extremadamente energéticos cuando forman parte de sistemas binarios y comienzan a extraer materia de una compañera.

Eso es precisamente lo que ocurre alrededor de RXJ0528+2838, una enana blanca situada aproximadamente a 730 años luz. El problema es que los astrónomos han detectado a su alrededor una estructura que, según los mecanismos conocidos, no debería estar allí.

Una gigantesca onda de choque alrededor de una estrella muerta

El fenómeno fue detectado inicialmente con el Telescopio Isaac Newton, situado en La Palma, España.

Los investigadores observaron una estructura arqueada conocida como onda de choque de proa. Su forma recuerda a la onda que se genera delante de un barco mientras atraviesa el agua. En astronomía, estas estructuras pueden aparecer cuando una estrella expulsa material a gran velocidad y este choca contra el gas del espacio circundante.

La existencia del arco indica, por tanto, que RXJ0528+2838 lleva algún tiempo enviando cantidades importantes de material hacia el exterior.

Y ahí comienza el problema.

Una estrella muerta está generando una onda de choque que no debería existir y los astrónomos no saben qué la alimenta
© European Southern Observatory (ESO) – Youtube.

Ninguna de las explicaciones habituales encaja

En un sistema de este tipo existen varias fuentes capaces de producir semejante flujo de materia.

Una posibilidad sería el viento procedente de la estrella compañera. Otra, una explosión termonuclear en la superficie de la enana blanca. La tercera sería la presencia de un disco de acreción, una estructura que aparece cuando la enana blanca roba gas de su compañera y ese material comienza a girar a su alrededor.

Los datos no encajan bien con las dos primeras opciones. La energía observada tampoco parece compatible con una explosión termonuclear y el viento de la estrella compañera no sería suficientemente intenso.

El disco de acreción parecía entonces la explicación más lógica.

Pero los astrónomos no encontraron ninguno.

El VLT confirmó que el misterio era real

Ante lo extraño del descubrimiento, el equipo recurrió al Very Large Telescope, situado en el desierto de Atacama, para observar el sistema con mayor detalle. Las nuevas observaciones confirmaron la presencia de la onda de choque, pero tampoco revelaron un disco de acreción oculto.

Sí existe una estrella compañera parecida al Sol, por lo que RXJ0528+2838 dispone de una fuente potencial de material.

La pregunta es cómo consigue arrancarlo y posteriormente expulsarlo sin producir la estructura que normalmente debería acompañar ese proceso.

El campo magnético podría estar robando directamente el material

Una de las hipótesis apunta al intenso campo magnético de la enana blanca.

En lugar de permitir que el gas extraído de la estrella compañera forme un disco, el campo magnético podría canalizar directamente ese material hacia la enana blanca. Esto explicaría la ausencia del disco. Pero aparece inmediatamente un segundo problema. El tamaño de la onda de choque indica que la expulsión de material debería haberse mantenido durante al menos unos 1.000 años.

Los cálculos sugieren que el campo magnético actual de RXJ0528+2838 solo podría sostener este comportamiento durante unos pocos cientos de años.

Hay algo más alimentando el sistema

Los investigadores consideran por ello que podría existir algún mecanismo adicional proporcionando energía al sistema. Ese supuesto “motor” permitiría explicar por qué la estrella continúa expulsando material mucho más tiempo del esperado, pero por ahora no se sabe cuál podría ser.

Futuras observaciones, incluyendo las que puedan realizarse con el Extremely Large Telescope, podrían ayudar a localizar sistemas similares y comprobar si RXJ0528+2838 es realmente una rareza o representa un tipo de fenómeno todavía mal comprendido.

Por ahora, esta estrella muerta plantea una pregunta incómoda para los modelos actuales: sabemos que está expulsando materia desde hace siglos, pero todavía no sabemos qué mantiene encendido el mecanismo que lo hace posible.

Fuente: Xataka.

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