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Ciencia

Una estrella pudo explotar cerca del agujero negro central de la Vía Láctea y nadie la había visto hasta ahora. Chandra acaba de encontrar la pista escondida en rayos X

El Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA detectó una emisión difusa en Sagitario C, una región de formación estelar próxima al centro galáctico. Si la interpretación se confirma, estaríamos ante uno de los remanentes de supernova más cercanos al agujero negro supermasivo de la Vía Láctea.
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El centro de la Vía Láctea no es precisamente un lugar tranquilo. Allí conviven estrellas masivas, nubes densas de gas, campos magnéticos enormes y Sagitario A*, el agujero negro supermasivo alrededor del cual gira buena parte del drama galáctico. En medio de ese caos, los astrónomos creen haber encontrado una cicatriz que había pasado desapercibida: los restos de una estrella que explotó como supernova.

Según informó la NASA, el hallazgo procede de datos del Observatorio de Rayos X Chandra y de la misión XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea. Ambos telescopios detectaron una “mancha” de emisión de rayos X en Sagitario C, una región de formación estelar situada a unos 26.000 años luz de la Tierra. Si esa señal corresponde realmente a un remanente de supernova, sería uno de los más cercanos jamás identificados al agujero negro central de nuestra galaxia.

Una mancha azul en una región cargada de gas, estrellas y campos magnéticos

La imagen compuesta publicada por la NASA combina varias miradas del mismo escenario. Los rayos X de Chandra y XMM-Newton aparecen en azul; los datos de radio del telescopio MeerKAT, en Sudáfrica, se muestran en rojo; y la imagen óptica procede de Pan-STARRS, en Hawái. En conjunto, el resultado parece una nube caótica, pero para los astrónomos hay una pista concreta: una zona azul difusa que podría marcar el gas caliente dejado por una explosión estelar.

El posible remanente está dentro de una burbuja de gas ionizado, una región H II, que rodea a una estrella joven y masiva. Esa burbuja coincide con Sagitario C, una fuente brillante en radio. De acuerdo con el artículo científico firmado por Zhenlin Zhu, Mark R. Morris, Gabriele Ponti y Ping Zhou, la emisión difusa de rayos X en este complejo puede separarse en dos componentes: una asociada a la región H II y otra más brillante situada hacia el suroeste.

Si es una supernova, sus restos siguen expandiéndose a millones de kilómetros por hora

Una estrella pudo explotar cerca del agujero negro central de la Vía Láctea y nadie la había visto hasta ahora. Chandra acaba de encontrar la pista escondida en rayos X
© X-ray: NASA/CXC/UCLA/Z. Zhu et al.; ESA/XMM-Newton; Optical: PanSTARRS; Radio: MeerKAT; Infrared (JWST): NASA/ESA/CSA/STScI; Image Processing: NASA/CXC/SAO/L. Frattare and P. Edmonds.

La interpretación más sugerente es que esa emisión proceda de una supernova joven de colapso del núcleo, es decir, la muerte explosiva de una estrella masiva. Según la NASA, si el objeto es realmente un remanente de supernova, se estaría expandiendo a unos dos millones de millas por hora, algo más de tres millones de kilómetros por hora, y tendría al menos 1.700 años de antigüedad.

El estudio publicado en The Astrophysical Journal llega a una conclusión similar desde el análisis espectral: bajo la hipótesis de remanente de supernova, la velocidad de choque estimada ronda los 800 kilómetros por segundo y la edad sería igual o superior a 1,7 milenios. Los autores también destacan que la señal encaja con un escenario de gas caliente incrustado en la región H II de Sagitario C.

La pista no salió de la nada. Observaciones anteriores del ya retirado observatorio SOFIA habían mostrado una capa de gas en expansión alrededor de Sagitario C. Esa estructura previa ya sugería que algo violento pudo haber ocurrido allí. Ahora, los datos en rayos X añaden una pieza más al rompecabezas.

La cautela está en los elementos que no aparecen tan claros

Un remanente de supernova suele dejar señales químicas. Cuando una estrella explota, lanza al espacio elementos como hierro, oxígeno o silicio, producidos en su interior y durante la explosión. Por eso los astrónomos buscaron en los rayos X indicios de abundancias elevadas de esos elementos.

El problema es que esa mejora química no aparece de forma evidente. La NASA señala que el equipo no detectó un aumento claro de esos elementos clave, aunque eso no descarta la supernova: los restos de la estrella podrían haberse mezclado ya con el gas circundante, diluyendo la firma química que normalmente se esperaría ver.

También existe una explicación alternativa: que la mancha de rayos X proceda del gas caliente generado por un grupo de estrellas masivas. Sin embargo, los autores consideran que esa opción es menos probable, porque la emisión detectada es más de diez veces más brillante que la de grandes cúmulos estelares conocidos con estrellas masivas y luminosas.

Por qué importa encontrar una explosión estelar tan cerca del centro galáctico

Los remanentes de supernova son mucho más que los escombros de una estrella muerta. Son fábricas de historia cósmica. Según recuerda la NASA, estas explosiones dispersan elementos pesados al espacio interestelar y alimentan la formación de nuevas generaciones de estrellas, planetas y, en última instancia, los ingredientes necesarios para la vida tal como la conocemos.

En este caso, el interés es todavía mayor por el lugar donde aparece la señal. Sagitario C está en una zona extrema de la Vía Láctea, cerca del centro galáctico, donde los campos magnéticos, las nubes moleculares y la actividad de estrellas masivas forman un entorno difícil de interpretar. El trabajo de Zhu y sus colegas subraya justamente esa complejidad: la emisión de rayos X de Sagitario C revela una interacción entre formación estelar, gas molecular, campos magnéticos y posible actividad de supernova.

Todavía falta confirmarlo. Pero eso es parte de lo interesante. No estamos ante una foto limpia de una explosión reciente, sino ante una señal enterrada en una de las regiones más densas y confusas de la galaxia. Chandra no encontró una supernova brillando en directo; encontró algo más sutil: una posible cicatriz, escondida bajo gas y polvo, de una estrella que pudo morir muy cerca del corazón de la Vía Láctea.

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