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En julio de 2012, dos años después de que su familia se mudara a una zona de apartamentos en California, Liliana Martinez descubrió unos misteriosas erupciones en los cuerpos de su pequeña hija Juanita, y su hijo de 3 años, Jorge. Las erupciones eran tan dolorosas que los pequeños sangraban al arañarse.

Sin ningún tipo de indicación de que las erupciones se estuvieran curando por sí solas, Liliana llevó a sus hijos a una sala de emergencias, donde los médicos atribuyeron sus síntomas a las picaduras de insectos, aunque no pudieron identificar la especie. Cuando llegó a casa, la mujer descubrió alarmada que el culpable era una gigantesca “población” de chinches.

Lo que siguió fueron semanas de presunta mala gestión en respuesta a la eliminación de los insectos parásitos por parte de los propietarios del complejo. Seis años después, esta situación la llevaría a un jurado civil en el sur de California, quién acaba de ordenar a Amusement Six Apartments LLC a pagarle a Liliana y su familia 1,6 millones de dólares por la terrible experiencia. El veredicto del 2 de abril de 2018 es el montante más grande para una familia con respecto a chinches en la historia de Estados Unidos.

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Al parecer, poco después de que la familia informara sobre las chinches en 2012, la familia afirmó que la empresa de gestión les ordenó que tiraran sus pertenencias, aunque la Agencia de Protección Ambiental recomienda guardar los muebles rescatables durante una plaga. Según ha explicado Liliana a los medios:

Eso fue devastador. Mi esposo era el único que trabajaba, por lo que desechar nuestras cosas fue desgarrador, y estaba tan enfadado de que todo su duro trabajo se fuera a la basura. Nos quedamos sin una cuna para nuestra recién nacido. No podíamos permitirnos ir a otro lado. No teníamos muebles, así que tuvimos que esperar que nos ayudaran con nuestro problema.

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Después de que la gerencia ordenara fumigar el apartamento aproximadamente una semana después, la familia dormía en la sala de estar del piso cubierta de productos químicos. A pesar de la fumigación, las chinches continuaron reproduciéndose y alimentándose de la familia mientras dormían en la pequeña porción de la alfombra que aspiraban.

Pasaron otros tres meses para que los propietarios de los complejos reemplazaran toda la alfombra, lo que finalmente libraría a la familia de los parásitos. Pero esas semanas de pesadilla dejaron a Liliana y sus hijos con recuerdos traumáticos de los parásitos arrastrándose a lo largo de sus cuerpos, y Jorge, quién ahora tiene 8 años, todavía tiene cicatrices y decoloraciones por sus picaduras. De hecho, de los 1,6 millones de dólares otorgados a la familia, el jurado asignó 880.000 dólares específicamente al pequeño por lo que soportó.

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Lo cierto es que los chinches se han vuelto insectos tremendamente difíciles de eliminar en los últimos años, en parte gracias a su creciente resistencia a los pesticidas químicos que en el pasado fueron infalibles. Se cree que esta resistencia, junto con otros factores, les ha permitido recuperarse de ser casi aniquilados a mediados del siglo XX. [New York Times]