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Ciencia

Una grieta de 75 kilómetros muestra cómo se está fragmentando la zona de subducción de Cascadia

Un nuevo estudio revela que la zona de subducción de Cascadia, frente a la costa de Canadá y Estados Unidos, no es una estructura uniforme: grandes fracturas están dividiendo progresivamente las placas oceánicas que se hunden bajo Norteamérica. Una de ellas alcanza unos 75 kilómetros de longitud.
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La zona de subducción de Cascadia es una de las regiones tectónicas más vigiladas del planeta por su capacidad para generar grandes terremotos y tsunamis. Ahora, una investigación publicada en Science Advances ofrece una imagen mucho más detallada de lo que ocurre bajo el océano.

Los científicos detectaron que las placas Juan de Fuca y Explorer, que se introducen bajo la placa norteamericana frente a la isla de Vancouver, presentan fracturas profundas y desplazamientos internos. Una de esas fallas se extiende alrededor de 75 kilómetros y atraviesa la placa oceánica que desciende hacia el manto.

Una placa que se está rompiendo por partes

El equipo combinó datos de terremotos con imágenes de reflexión sísmica obtenidas durante el experimento CASIE21.

Para ello, un buque de investigación emitió ondas acústicas hacia el fondo marino y registró sus ecos mediante una línea instrumental de unos 15 kilómetros. El método permitió observar estructuras enterradas que no pueden estudiarse directamente desde la superficie. Las imágenes mostraron grandes discontinuidades y un desplazamiento de aproximadamente cinco kilómetros en una sección de la placa.

Según los investigadores, una de estas fallas está fracturando activamente la placa, aunque la separación completa todavía no se ha producido.

Una grieta de 75 kilómetros muestra cómo se está fragmentando la zona de subducción de Cascadia
© GENIAL – Youtube.

Los terremotos también delatan la fractura

La distribución de la actividad sísmica ofrece otra pista.

A lo largo de la fractura de 75 kilómetros existen zonas donde todavía se registran terremotos y otras con una actividad mucho menor de la esperada. Los autores interpretan esa diferencia como una posible señal de que algunos segmentos ya se han desacoplado, mientras otros continúan conectados.

Esto sugiere que una zona de subducción no necesariamente desaparece mediante una gran ruptura repentina.

En Cascadia, el proceso podría desarrollarse durante millones de años, con fragmentos que se separan, forman microplacas y crean nuevos límites tectónicos, mientras otras partes siguen hundiéndose.

Una pista para entender antiguas placas desaparecidas

El hallazgo también podría explicar estructuras geológicas observadas en otras regiones.

Frente a Baja California existen pequeñas placas que se consideran restos de la antigua placa de Farallón, gran parte de la cual desapareció bajo Norteamérica hace millones de años. El proceso que hoy se observa en Cascadia podría mostrar cómo se forman esos fragmentos residuales durante la desaparición gradual de una placa.

La ruptura también puede modificar el volcanismo. Si una parte de la placa que desciende se desprende, puede generar una “ventana de placa”, un espacio por el que asciende material caliente del manto y cambia la producción de magma.

¿Cambia el riesgo de un gran terremoto?

Por ahora, no de forma significativa.

Los investigadores estudian si estas fracturas internas podrían influir en cómo se propagan futuras rupturas sísmicas, pero el nuevo trabajo no reduce ni aumenta de manera inmediata el peligro conocido para la población.

Cascadia continúa siendo capaz de producir terremotos de gran magnitud y tsunamis.

La relevancia del descubrimiento está en otro lugar: permite observar directamente un proceso tectónico que normalmente solo puede reconstruirse millones de años después.

Cascadia ofrece así una imagen poco habitual de cómo una gran zona de subducción puede empezar a desintegrarse lentamente, pieza por pieza.

 

 

Fuente: El Universo.

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