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Ciencia

Una luna escondida en Urano que el James Webb logró revelar

El telescopio espacial James Webb ha detectado un nuevo cuerpo celeste orbitando alrededor de Urano, una diminuta luna que permaneció oculta incluso para la histórica misión Voyager 2. El hallazgo revela lo mucho que aún desconocemos sobre el complejo sistema de satélites y anillos que rodea a este planeta helado.
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En febrero de 2025, un destello apenas perceptible en las imágenes del telescopio James Webb reveló la existencia de una luna jamás observada antes en torno a Urano. Con tan solo 10 kilómetros de diámetro, este cuerpo diminuto se suma al intrincado mosaico de satélites del planeta y plantea nuevas preguntas sobre la historia de su caótico sistema.

El descubrimiento inesperado

Una luna escondida en Urano que el James Webb logró revelar
© SPL.

La nueva luna fue identificada por un equipo del Southwest Research Institute gracias a diez imágenes de larga exposición tomadas con la cámara NIRCam del Webb. Según explicó la científica Maryame El Moutamid, se trata de un hallazgo “pequeño pero significativo”, pues ni siquiera la Voyager 2, en su sobrevuelo de 1986, había logrado detectarla.

La NASA estima que este objeto posee una reflectividad semejante a la de otros satélites menores de Urano, lo que explicaría por qué había pasado inadvertido hasta ahora.

Un sistema lunar cada vez más complejo

Una luna escondida en Urano que el James Webb logró revelar
© NASA / JAMES WEBB.

Con este descubrimiento, Urano suma ya catorce lunas interiores que orbitan en un delicado equilibrio entre anillos y satélites. Matthew Tiscareno, investigador del Instituto SETI, destaca que “ningún otro planeta cuenta con tantas lunas pequeñas interactuando tan de cerca con un sistema de anillos”.

La nueva integrante es incluso más tenue que las lunas conocidas, lo que sugiere que aún podrían permanecer ocultos otros cuerpos por descubrir. Situada a unos 56.000 kilómetros del centro del planeta, entre las órbitas de Ofelia y Bianca, su trayectoria casi circular apunta a que se formó cerca de su actual ubicación.

El legado de Voyager y el horizonte de Webb

Las grandes lunas de Urano —Miranda, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón— llevan nombres de Shakespeare y Alexander Pope, y la recién descubierta también recibirá uno aprobado por la Unión Astronómica Internacional. Más allá de la nomenclatura, este hallazgo subraya el papel del James Webb como heredero de la misión Voyager 2, que en 1986 ofreció la primera mirada cercana a Urano.

Cuatro décadas después, el Webb continúa esa exploración, expandiendo la frontera de lo que sabemos sobre un mundo que todavía guarda secretos en la penumbra de su órbita.

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