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Ciencia

Una montaña se vino abajo: El glaciar que sepultó un pueblo entero en Suiza

Las autoridades lo habían advertido y el peor escenario ocurrió. En el sur de Suiza, un glaciar se derrumbó con tal fuerza que arrasó casas, desplazó millones de metros cúbicos de roca y dejó al pueblo de Blatten al borde del olvido. Una tragedia natural sin precedentes.
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Durante días, los expertos monitoreaban una amenaza inminente. El peligro latía en las entrañas del glaciar Birch, sobre el valle suizo donde se alza el pequeño pueblo de Blatten. El 28 de mayo, ese temor se volvió realidad: la montaña colapsó, y con ella, parte de una comunidad que había sido evacuada apenas a tiempo.

Un colapso anunciado

Una montaña se vino abajo: el glaciar que sepultó un pueblo entero en Suiza
© Unsplash – Izzy Majcher.

El deslizamiento se produjo a las 15.30, hora local. Las autoridades regionales confirmaron que una masa gigantesca de rocas —unos tres millones de metros cúbicos— se precipitó sobre el glaciar, arrastrando hielo, piedra y tierra a gran velocidad hacia el valle del río Lonza. Aunque el pueblo ya había sido evacuado el 19 de mayo, se reporta al menos una persona desaparecida.

Las imágenes difundidas en redes sociales muestran una avalancha masiva descendiendo por la montaña y cruzando incluso hacia la ladera opuesta del valle. “Es un evento extraordinario”, señaló Albert Rösti, consejero federal encargado del Medio Ambiente. Para Raphaël Mayoraz, responsable cantonal en riesgos naturales, no hay precedentes de algo así en la región.

Blatten: entre la pérdida y la resiliencia

Una montaña se vino abajo: el glaciar que sepultó un pueblo entero en Suiza
© Unsplash – Ella Deane.

Blatten, con unos 300 habitantes, había sido evacuado de forma preventiva tras detectar señales inestables en la montaña. “Hoy perdimos el pueblo, pero no nuestro corazón”, dijo su alcalde antes de abandonar el lugar. Muchas viviendas quedaron completamente destruidas. Las autoridades no han dado aún cifras concretas de los daños materiales, pero los testimonios indican una devastación total.

El terreno, inestable desde hace semanas, ya había mostrado señales de ruptura el martes por la noche. El derrumbe final fue tan potente que alcanzó incluso la montaña del frente. Aunque no se reportan más víctimas por el momento, el impacto psicológico y simbólico de lo ocurrido será duradero.

Mientras las autoridades evalúan la seguridad del terreno y las posibilidades de reconstrucción, Suiza enfrenta una de las catástrofes naturales más inusuales de su historia reciente. Blatten, ahora silenciado por el hielo y la piedra, se convierte en el trágico símbolo de una montaña que habló demasiado tarde.

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