Una mujer se hace un selfie con el artista Ai Weiwei. Getty

Es una de esas situaciones que te marcan de por vida. El selfie no está mal visto, pero ser la persona que trató de hacerse un selfie en una exhibición y destrozar una obra valorada en 200.000 dólares, es un estigma difícil de borrar en una época como la actual. Si además existe vídeo, ya no hay vuelta atrás.

Tomar un selfie se ha convertido en todo un subg√©nero de la fotograf√≠a. No hay m√°s que ver las mejoras continuas que ha sufrido la ‚Äúc√°mara delantera‚ÄĚ de los m√≥viles en los √ļltimos a√Īos, ahora llamada ‚Äúc√°mara selfie‚ÄĚ.

El v√≠deo que vemos a continuaci√≥n se tom√≥ durante una exhibici√≥n que ten√≠a lugar en The 14th Factory, Los √Āngeles. M√°s o menos a partir del segundo 10, debemos fijarnos en la esquina superior derecha. Una joven parece agacharse para lograr el selfie perfecto frente a la obra. Lo que ocurre despu√©s es un desprop√≥sito. La joven tropieza y produce un efecto domin√≥ donde todo sale mal.

Gloria Yu, una de los artistas de la exposici√≥n, dijo que ‚Äútres esculturas resultaron da√Īadas permanentemente y otras tienen diferentes grados de da√Īo‚ÄĚ, y que ‚Äúel coste aproximado del da√Īo es de 200,000 d√≥lares‚ÄĚ. Por cierto, la obra hab√≠a sido publicitada de manera prof√©tica como ‚ÄúOh, la de Selfies que vas a hacer en la exposici√≥n de The 14th Factory, donde el arte es tan social‚ÄĚ. [Hyperallergic v√≠a Gizmodo]