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Ciencia

Una nación que tiene menos de cincuenta mil habitantes, está compuesta de 18 islas de origen volcánico, no tiene bosques y su estado de bienestar y desarrollo son bastante elevados

Depende mayormente de la pesca e industrias derivadas, y su lema es “Mi tierra, la más hermosa”
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Es un archipiélago con una superficie de 1.393 km2, y de sus 18 islas, solamente una no está habitada por ser de difícil acceso. Se trata de las Islas Feroe o Føroyar  en feroés, Færøerne en danés.

El archipiélago está situado en aguas del Atlántico Norte, entre Noruega e Islandia. Su paisaje escarpado es mayormente montañoso, y en sus acantilados viven miles de aves marinas. La corriente del Golfo modera su clima oceánico y aunque tiene recursos hídricos suficientes, el suelo no es fértil.

Las islas fueron colonizadas alrededor del siglo X por pueblos nórdicos, y anteriormente tal vez, por celtas. Las islas Feroe son una nación constituyente del Reino de Dinamarca, y su gobierno es mayormente autónomo aunque envían representantes al Parlamento danés.

Los primeros audaces

En su lengua, el nombre incluye el término nórdico antiguo fær (oveja) y la terminación en plural de “oy”, que significa “isla”. A lo largo de su historia estas islas fueron habitadas por celtas que tal vez, antecedieron a los nórdicos que llegaron entre los años 300 y 800, pero se ha hallado evidencia de que quizá hayan estado habitadas antes de que llegaran los vikingos. Es posible también que hayan llegado grupos desde Escocia, Irlanda o Escandinavia.

La teoría indica que tal vez los nórdicos no llegaran directamente desde Escandinavia sino desde el Mar de Irlanda, las islas del norte y las Hébridas de Escocia. Pero la Saga de Færeyinga cuenta que desde Noruega llegaron emigrantes contrarios a la monarquía de Harald Fairhair (gobernó entre 872 y 930), y que luego Noruega tomó posesión de las islas. En 1814 el Reino de Noruega ingresó en la Unión de Kalmar con Dinamarca, y las islas fueron quedando gradualmente bajo control danés. Más adelante, Dinamarca y Noruega se separaron y tras las guerras napoleónicas, las Islas Feroe se convirtieron en condado del Reino de Dinamarca, en 1816.

Tal como cuenta Hablemos de Islas, en la Segunda Guerra Mundial Gran Bretaña ocupó las islas, y bajo su dominio se construyó el aeropuerto de Vágar. Al independizarse Islandia, muchos feroeses encontraron inspiración, y en 1946 hubo un referéndum en el que un 50,73% de la población votó por independizarse. Tras unos años de idas y vueltas respecto de la independencia, finalmente Dinamarca concedió a las Islas Feroe la autonomía de gobierno, en 1948. Las islas están divididas en veintinueve comunas o municipios.

Flora y fauna

Fauna Islas Feroe
© Angel Luciano – Unsplash

En cuanto a su geografía, no hay en las Islas Feroe ningún punto que esté a más de 5 km del mar, y el pico de mayor altura es el Slættaratindur, con 882 metros sobre el nivel del mar. Considerando su latitud, el clima de las islas es moderado por la corriente del Golfo, con temperaturas de verano de unos 11°C, y de 0,3°C en invierno. Durante todo el año hay vientos y cielo nublado, y como promedio llueve o nieva 210 días al año. Son islas que se formaron por capas de lava y ceniza a partir de erupciones volcánicas, por lo que la vegetación en las Islas Feroe es escasa. 

Sin embargo, en las praderas se observan plantas y flores silvestres, hierba, musgos y líquenes, y desde Argentina y Chile se han introducido con éxito árboles del bosque andino-patagónico, donde el clima es similar al de las Islas Feroe. Al no haber bosques, las aves son mayormente marinas, o las que prefieren los espacios abiertos. Lamentablemente, el cuervo endémico de las Feroe se ha extinguido. Y los mamíferos terrestres son los que introdujo el ser humano: liebre de montaña, rata marrón, y ratón común. En las costas es muy común ver focas grises. En las aguas que rodean a las Islas Feroe hay especies de cetáceos como la ballena piloto de aletas largas (Globicephala melas) y algunas orcas que visitan los fiordos de las islas.

Cultura y economía

Islas Feroe Economia
© Vincent Pawlowski – Unsplash

Los dos pilares que sostenían la economía eran la cría de corderos y la pesca de bacalao y arenque, pero hace algunas décadas la actividad disminuyó, y se buscó promover el turismo. En tiempos recientes se halló petróleo en proximidad de las islas, por lo que hay una posibilidad adicional de impulso económico. El gobierno fomenta proyectos de tecnología de la información, y busca atraer inversores.

La ciudad capital, Tórshavn, exhibe señales de globalización ya que pueden encontrarse algunas de las grandes marcas del mundo. El contacto con Islandia y Dinamarca es continuo, ya que un transbordador exprés conecta las Islas desde su capital. Dos de las islas, Streymoy y Eysturoy, están conectadas por un túnel submarino que se inauguró en 2020, con una longitud de más de 11 km, a 187 metros de profundidad. Tiene una rotonda central, a la que llaman “la medusa”, con un juego de luces cambiante que simboliza la unidad entre las comunidades.

La lengua feroesa llegó traducida al resto del mundo de manera masiva gracias a Rasmus Rasmussen (1871 -1962) escritor danés-feroés, que escribió y publicó en 1909 la primera novela en la lengua de las islas, BábelstorniðLa Torre de Babel. Jens Pauli Heinesen (1932-2011) escribió 17 novelas, y otros autores han escrito cuentos, obras de teatro y cuentos infantiles.

El turismo es hoy una industria floreciente en las Islas Feroe, y ofrece una serie de paseos y excursiones urbanas como los tours guiados por la ciudad de Tórshavn, o de lugares agrestes como los paseos en barco, o las excursiones para ver los vistosos frailecillos.

¿Ya has planificado tus próximas vacaciones? Las Islas Feroe son una opción diferente.

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