Saltar al contenido
Ciencia

Por primera vez filmaron a un raro tiburón duende, vivo y en su hábitat natural

El tiburón duende es extremadamente raro, un “fósil vivo”, que se pudo filmar por primera vez a 1.997 metros de profundidad.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La fosa de Tonga, en el noreste de Nueva Zelanda, es la segunda fosa oceánica más profunda de la Tierra, más profunda que la altura del monte Everest. La presión allí es de unos 7.500 kg por pulgada cuadrada en los lugares más profundos, y alrededor de la fosa hay una formación conocida como planicie abisal.

Ese es exactamente el tipo de lugar donde uno podría esperar ver una criatura antigua conocida como tiburón duende o tiburón trasgo. De hecho, en el mes de mayo el biólogo marino Alan Jamieson, director del Centro de Investigaciones del mar profundo de Minderoo-UWA de Australia, informó junto a sus colegas que habían filmado por primera vez a este elusivo tiburón, acechando en las oscuras profundidades de su hábitat natural. Tal vez lo más significativo es que lo que documentaron aporta datos a lo que la ciencia marina sabía sobre esta rara especie, al ampliar su territorio marino y demostrar que este tiburón habita a tan grandes profundidades.

El equipo publicó dos instancias confirmadas en que el tiburón vivo aparece nadando: en 2019, a lo largo de un monte marino sin nombre al noroeste de la Isla Jarvis, a 1.237 metros de profundidad, y en 2024, a 1.997 metros por debajo del nivel del mar en la Fosa Tonga.

El tiburón, una belleza, sensible, majestuoso, no es “horrendo ni parece sacado de una película de terror”, como había afirmado un supuesto experto. Con anterioridad sólo se lo había visto con vida en ocasiones de accidentes de pesca en que alguno quedó atrapado y murió al sacarlo a la superficie.

“El tiburón duende es un animal carismático de las profundidades oceánicas y nunca pensé que veríamos a uno con vida”, dijo Jamieson en declaraciones.

El último Mitsukurina vivo

A veces se dice que el tiburón duende es un “fósil vivo” ya que se trata del último ejemplo con vida de la familia extinta de tiburones conocidos como Mitsukurinidae, y es también el único miembro vivo que se conoce del género Mitsukurina. Tiene mandíbulas increíbles e inusuales que pueden adelantarse, ampliarse y aplastar a su presa (desde peces de las profundidades a crustáceos). Y al igual que el gran tiburón blanco, también lamniforme, se sabe que el tiburón duende a veces come indiscriminadamente la basura que descartan los humanos.

Antes del descubrimiento de Jamieson y sus coautores, solo se había registrado al tiburón duende en estrechas áreas oceánicas frente a las costas de Japón, Australia y el oeste de EE.UU., y en zonas reducidas de los océanos Atlántico e Índico.

“Estas observaciones amplían considerablemente la extensión y profundidad en que habitan los tiburones lamniformes, en 108 metros”, señalaron los investigadores en el estudio que se publicó en el Journal of Fish Biology.

En comparación con otros tiburones duende, la mayoría se detectó a profundidades menores de entre 270 y 960 metros. Con anterioridad, la evidencia de un tiburón duende a mayor profundidad solo fue un diente que quedó incrustado en un cable marino a 1.370 metros.

Hay que proteger a los duendes

El estudiante de doctorado en oceanografía y autor principal Aaron Judah, de la Universidad de Hawai, fue el primero en notar al tiburón duende en filmaciones de 2019, de una cámara operada del vehículo Hercules de conducción remota. El avistamiento posterior de Jamieson a mayor profundidad se registró durante una expedición a la Fosa Tonga en 2024, a bordo de la embarcación de investigación Dagon. La expedición detectó al tiburón mediante una cámara con carnada que se sumergió hasta el fondo del océano.

“En esa expedición filmamos más de 50 días de imágenes continuas a profundidades de entre 800 y 10.800 metros, y esta observación duró poco más de 20 segundos, lo que indica lo elusiva que es esta especie y lo afortunados que somos al tener dos observaciones en el mismo estudio”, afirmó Jamieson.

Judah señaló que por la elusividad y la ampliación ahora conocida del hábitat del tiburón duende, tanto los pescadores como los gobiernos deben extremar las medidas de protección. “Ahora que sabemos que el rango geográfico es más amplio, la especie tiene que incluirse en la lista de biodiversidad de las naciones y en la de la gestión regional”, concluyó.

Compartir esta historia

Artículos relacionados