Saltar al contenido
Ciencia

Una nevada imposible: La NASA capta un fenómeno que el desierto de Atacama no veía en una década

Imágenes satelitales revelan una nevada histórica en el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del planeta. El evento, documentado por la NASA, muestra un manto blanco sobre la superficie marrón del altiplano chileno y ofrece a la ciencia una rara oportunidad de estudio en un ecosistema extremo.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

El 25 de junio de 2025, el desierto más árido del mundo amaneció cubierto de nieve. Semanas después, las imágenes satelitales de la NASA confirman lo que parecía un espejismo: una nevada insólita tiñó de blanco parte del altiplano chileno, interrumpiendo operaciones científicas y generando una invaluable oportunidad para comprender mejor cómo responde este frágil entorno ante eventos climáticos excepcionales.

Un episodio que rompió el patrón del desierto más árido

Una nevada imposible: la NASA capta un fenómeno que el desierto de Atacama no veía en una década
© NASA.

Durante más de una década, el cielo del altiplano chileno no había dejado caer nieve. Pero a finales de junio de 2025, un ciclón frío aislado transportó humedad desde el Pacífico hacia el interior de Sudamérica y dejó su huella en forma de copos. La tormenta afectó zonas por encima de los 2.500 metros de altitud, como el entorno del Observatorio ALMA, donde la acumulación fue tal que se suspendieron temporalmente sus operaciones astronómicas.

La rareza del fenómeno no es menor: el desierto de Atacama puede pasar décadas sin recibir lluvia. Su extrema aridez se explica por su ubicación geográfica, la barrera de los Andes y la corriente de Humboldt. En ese contexto, una nevada es casi un milagro meteorológico. Esta vez, ocurrió. Y la NASA estaba mirando.

Las huellas del fenómeno, vistas desde el espacio

Una nevada imposible: la NASA capta un fenómeno que el desierto de Atacama no veía en una década
© NASA.

La agencia espacial estadounidense no tardó en confirmar visualmente lo que ya circulaba en redes sociales y registros locales. El satélite Terra captó, el 26 de junio, una imagen en falso color que resaltaba la nieve entre la típica tierra ocre. Días después, el Landsat 9 registró una fotografía aún más detallada, donde podían distinguirse claramente los restos del manto blanco.

El seguimiento continuó: el 16 de julio, otro pase del satélite MODIS confirmó que aún quedaban acumulaciones en zonas elevadas y sombrías. La posibilidad de estudiar cómo se distribuye y desaparece esta nieve ha despertado gran interés en la comunidad científica, sobre todo porque el proceso de sublimación —paso directo de sólido a gas— ocurre con rapidez en esta región de alta radiación solar.

Lo efímero de un paisaje extraordinario

Aunque breve, la nevada de Atacama deja un legado científico y visual. Permite estudiar la respuesta de un ecosistema seco ante una inyección súbita de humedad, y también visibiliza cómo los eventos extremos se abren paso incluso en zonas consideradas estables. Si bien no hay una relación directa con el cambio climático, los expertos advierten que este tipo de fenómenos podrían repetirse con mayor frecuencia en un planeta cada vez más impredecible. Por ahora, quedan las imágenes: un recuerdo satelital de algo que no debería haber ocurrido… y, sin embargo, ocurrió.

Compartir esta historia

Artículos relacionados