Una nueva variante de una bacteria peligrosa y resistente a los tratamientos tradicionales ha comenzado a expandirse por Europa. Se trata de un subtipo del SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), una superbacteria conocida por su capacidad para eludir los antibióticos habituales y causar infecciones potencialmente graves.
Identificada por primera vez en Alemania y los Países Bajos en 2014, esta nueva cepa ha sido recientemente documentada en al menos 11 países europeos, entre ellos España, según un estudio del Statens Serum Institut (SSI) de Dinamarca.
Una amenaza silenciosa que afecta sobre todo a los más pequeños

La señal de alarma saltó en Dinamarca en el verano de 2023, cuando 32 niños y varios familiares desarrollaron úlceras provocadas por una cepa inusual de estafilococo. Poco después, otro brote similar hizo sospechar a los investigadores que no se trataba de un caso aislado.
Tras analizar muestras de distintos países, se confirmó la presencia de esta nueva cepa del SARM en Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia.
El patrón genético de esta cepa es similar al de otra variante del SARM que provoca impétigo, una infección cutánea muy contagiosa que afecta sobre todo a niños de entre 2 y 5 años. Aunque en general no reviste gravedad, puede conllevar complicaciones graves como celulitis o lesiones renales si no se trata correctamente.
Los tratamientos habituales ya no funcionan

Una de las principales preocupaciones es que el ácido fusídico, una crema antibiótica que suele utilizarse para tratar el impétigo, no resulta eficaz frente a esta nueva cepa. Según el doctor Andreas Petersen, investigador principal del estudio, el éxito de esta variante se debe a una combinación de genes de virulencia y resistencia a los antibióticos.
“La propagación del SARM fuera de hospitales y residencias es más difícil de controlar y detectar”, advirtió Petersen.
La comunidad científica teme que muchos casos estén pasando desapercibidos, especialmente fuera del entorno hospitalario, donde los protocolos son menos estrictos. Esto podría facilitar su circulación en colegios, guarderías o domicilios familiares, donde el contagio es más fácil entre menores.
Una epidemia silenciosa con impacto millonario
El SARM es solo una de las múltiples bacterias resistentes que están en aumento. Según un informe global, las infecciones por superbacterias podrían causar más de 39 millones de muertes en el mundo en los próximos 25 años si no se actúa con urgencia.
Además del coste en vidas humanas, el impacto económico es considerable. Los once países europeos donde se ha detectado esta nueva cepa del SARM gastaron más de 11.400 millones de euros en 2022 tratando pacientes con infecciones resistentes, según el Centro para el Desarrollo Global.
[Fuente: EuroNews]