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Cientos de auténticos héroes en todo el mundo (normalmente los llamamos científicos) trabajan desde hace décadas para acorralar el cáncer en distintos frentes. Un grupo de esos héroes acaba de dar un paso de gigante en el tratamiento de esa enfermedad, enseñando a nuestro cuerpo a combatirla.

El avance es una vacuna desarrollada por investigadores de Scripps y el Centro Médico de la Universidad del Sudoeste de Texas. De momento solo funciona con melanomas malignos (un tipo de cáncer de piel especialmente agresivo) y solo se ha probado en ratones, pero tiene una efectividad del 100%. No solo cura el melanoma. Además evita que reaparezca.

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La vacuna está basada en dos compuestos. El primero es un tratamiento ya conocido del cáncer llamado anti-PD-L1. Se trata de una droga de inmunoterapia que evita que las células cancerígenas pasen desapercibidas a nuestro sistema inmunitario. Cuando se administra, nuestras células atacana las cancerosas como si fueran una infección común y corriente o un cuerpo extraño. El problema es que la efectividad del anti-PD-L1 es limitada. Lo que el equipo de Texas buscaba era una sustancia capaz de mejorar la eficacia del tratamiento. Después de analizar más de 100.000 compuestos encontraron esa sustancia en el Diprovocim, una sustancia que se adhiere a los receptores inmunes tanto en humanos como en ratones.

Para hacer la prueba más completa, la inyección del cóctel de drogas al grupo de ratones objeto de estudio se realizó en una zona alejada del tumor. La razón es que los científicos querían saber hasta qué punto loa linfocitos localizan el melanoma y viajan hasta él para destruirlo una vez activados por la vacuna.

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El resultado ha sido impresionante. Tras 54 dĂ­as, los dos grupos de control (uno que solo recibiĂł el anti-PD-L1 y otro que lo recibiĂł unido a un compuesto que excita el sistema inmune, pero no tanto) tenĂ­an una tasa de superviviencia de cero y 25% respectivamente. El grupo tratado con anti-PD-L1 y Diprovocim tenĂ­a una tasa de supervivencia del 100%.

Obviamente, el Ă©xito se ha logrado solo en ratones. AĂşn hay un largo camino de ensayos clĂ­nicos en humanos por delante antes de que el descubrimiento se convierta en un tratamiento disponible en los hospitales. La buena noticia es que el estudio abre la puerta a nuevos tratamientos para otros tumores en base a inmunoterapia, un terreno mucho menos estresante para el organismo que los tradicionales. [Proceedings of the National Academy of Sciences vĂ­a Science Alert]