Un exoplaneta en la órbita de una enana roja. (Imagen: Dana Berry)

Hay decenas de teor√≠as que tratan de explicar la paradoja de Fermi (por qu√© si estad√≠sticamente hay tantos mundos con vida inteligente a√ļn no hemos encontrado rastro de ella). La √ļltima de esas teor√≠as ofrece una explicaci√≥n tan sencilla que parece incre√≠ble que no hayamos ca√≠do en ella.

La teoría explica que, aunque estén avanzados tecnológicamente, los extraterrestres podrían estar atrapados en su propio planeta sin esperanza de salir de el a menos que alcancen un desarrollo tecnológico como civilización muy superior al nuestro. La fuerza que tiene a estos hipotéticos seres atrapados en su mundo no es otra que la gravedad, y si lo piensas bien tiene todo el sentido del mundo.

Salir al espacio desde un planeta no es tarea fácil. Su gravedad ejerce un lastre tan fuerte que es necesario imprimir mucha velocidad a un objeto para que este logre desprenderse del tirón planetario. A este límite se le denomina velocidad de escape, y en la Tierra es de 11,2 kilómetros por segundo (40.320 Km/h).

El problema de la velocidad de escape es que depende del tama√Īo del planeta. ¬ŅY si la especie alien√≠gena de nuestra teor√≠a viviera en una super-tierra? Estos planetas rocosos gigantes son m√°s frecuentes de lo que cre√≠amos y su masa ofrece buenas oportunidades de atraer una atm√≥sfera lo bastante densa como para albergar vida y protegerla de la radiaci√≥n.

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El problema es que la velocidad de escape en uno de estos planetas es sencillamente brutal.

Seg√ļn los c√°lculos de Michael Hippke, del Observatorio Sonneberg en Alemania y principal autor de esta nueva teor√≠a, la cantidad de combustible necesaria para alcanzar la velocidad de escape en una super-tierra es prohibitiva. Si asumimos que se usa un motor de combustible convencional como los que usamos en la Tierra, la cantidad de combustible necesaria solo para llegar hasta el espacio ser√≠a de 400.000 toneladas m√©tricas. Es un tanque de combustible del tama√Īo de la gran pir√°mide de Keops. Semejante cifra echa por tierra no solo cualquier intento de viajar a otros planetas. Dificulta much√≠simo el mero intento de poner un simple sat√©lite en √≥rbita.

Por supuesto, hablamos de hipot√©ticos extraterrestres y por tanto podemos imaginar que han inventado ya motores nucleares, ascensores espaciales o extravagantes dispositivos cu√°nticos para poner objetos en √≥rbita. Todo es posible, pero aparte de para a√Īadir m√°s literatura al interminable pozo de la paradoja de Fermi, es un detalle a tener en cuenta el d√≠a que pretendamos visitar una super-tierra. [Arxiv v√≠a Science Alert]