Para muchas personas, y me incluyo, los refrescos sin azúcar son lo más parecido a un milagro: sin calorías y sin culpas y con el sabor y la alegría que te dan los refrescos de siempre.
Pero desde que existen las bebidas sin azúcar se ha sospechado de los edulcorantes no nutritivos que hacen que sean posibles (como la sucralosa y el aspartamo y opciones naturales como la Stevia). Hay temores que pueden descartarse por ser leyendas urbanas, como esa cadena de mails de los años 2000 que afirmaba falsamente que el aspartamo se había desarrollado como veneno contra las hormigas. Sin embargo, últimamente ha habido estudios que contradicen la creencia de que son productos inocuos.
En Chile, por ejemplo, este mes hallaron evidencia en ratones de que la sucralosa y la Stevia pueden alterar el microbioma y afectar genes vinculados al metabolismo y la inflamación, y que esos cambios podrían pasar a las generaciones posteriores. En septiembre, otro estudio halló que el consumo de edulcorantes de bajas calorías en adultos mayores tenía relación con una tasa más alta de deterioro cognitivo, y en mayo de 2025 otro estudio halló un vínculo entre el aspartamo y el empeoramiento de la aterosclerosis, riesgo de enfermedad cardiovascular.
Todos estos estudios tienen sus limitaciones, pero es lógico preguntarse si los edulcorantes afectan nuestra salud. Por eso esta semana contactamos a investigadores y expertos en nutrición para saber si conviene dejar de utilizarlos.
Yihai Cao
Investigador del cáncer y biólogo molecular en el Instituto Karolinska de Suecia, que fue coautor de un trabajo sobre el aspartamo en mayo de 2025.
Yo pienso desde la ciencia que tenemos evidencia de que los edulcorantes no son tan saludables como se creía.
El año pasado vimos que el aspartamo puede elevar los niveles de insulina. Aunque hicimos el ensayo con animales, podría decir que en los humanos se daría la misma respuesta. Esa elevación puede tener consecuencias y hasta ser causa del desarrollo de enfermedades por inflamación, como en el caso de las cardiovasculares.
Este ensayo se centraba en la microbiota intestinal, pero los resultados no me sorprenden. Todo lo que comamos puede afectar a los microorganismos y causar cambios en los tejidos, no solo los edulcorantes artificiales. Si prefieres un tipo de alimentos, la composición se puede cambiar porque hay bacterias que prefieren ciertos tipos de nutrientes y otras prefieren otros. Siempre habrá cambios en estos microorganismos, aunque no sé si esos cambios serán hereditarios. Podría ser, dependiendo del estilo de vida, creo.
Nuestro microbioma puede cambiar todo el tiempo y hay bacterias buenas y malas, pero no hay un tipo que lo haga saludable, aunque supongo que hay un umbral. Si los cambios que vemos fluctúan dentro del umbral, todo está bien. Pero si lo superan o son inferiores, ahí podría haber problemas.
No hice el experimento, por lo que no hablo con demasiada autoridad, pero creo que en general lo que importa es el estilo de vida, el tipo de ejercicio y los alimentos que ingerimos.
Jotham Suez
Microbiólogo molecular, Universidad John Hopkins, especializado en microbioma, con varios estudios y ensayos en animales y humanos sobre edulcorantes no nutritivos.
La respuesta con cautela sería que sí, hay que reducir el consumo de edulcorantes, sean artificiales o naturales, sin reemplazarlos por alimentos o bebidas endulzados con azúcares calóricos. El exceso de azúcar claramente tiene vinculación con mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedad cardíaca, y es por eso que la gente elige los edulcorantes. Pero hay poca evidencia de que los edulcorantes promuevan la baja sostenible de peso o mejoren el control de la glucosa en sangre. Podrían incluso contribuir a las afecciones que buscan prevenir.
Se ha investigado el impacto de los edulcorantes artificiales en modelos animales y la mayoría demuestra efectos adversos. Hay que señalar que no hay evidencia en daño causado por los edulcorantes en humanos, más que en la asociación: cuanto más se consuma, mayor el riesgo de enfermedades. Pero no son resultados concluyentes. Hay estudios en humanos que muestran que los edulcorantes pueden hacer que aumentes de peso y se descontrole la glucosa en sangre, y otros estudios parecen más neutrales.
Un campo de investigación que emerge sugiere que la variabilidad entre los estudios se puede atribuir a la interacción de los edulcorantes con el microbioma. Los edulcorantes artificiales que empeoran el control de la glucosa en algunas personas resultan de una composición diferente del microbioma, más vulnerable, y eso se vincula al control de la glucemia, factor de riesgo para la diabetes. Es posible que la heterogeneidad de la población afecte el modo en que los edulcorantes artificiales afectan a las personas, sean susceptibles o no.
Hace falta más evidencia causal para entender del todo el impacto de los edulcorantes artificiales en la salud. Todavía no sabemos predecir a quiénes afectan negativamente. Pero como no son esenciales en nuestra dieta, y hay riesgos posibles, lo prudente es limitar la ingesta.
Christopher Gardner
Investigador dietario del Centro de Prevención Stanford y autor principal de una declaración científica de 2012 de la Asociación Estadounidense del Corazón y la Asociación Estadounidense de Diabetes sobre edulcorantes artificiales.
Quiero empezar diciendo que no soy fanático de los sustitutos del azúcar ni del azúcar. C reo que todo se ha distorsionado. Ingerimos demasiada azúcar, y eliminar eso no implica que hay que usar edulcorantes, sino comer alimentos reales. Dicho esto, si te cuesta dejar el azúcar, hay datos mixtos sobre el uso de edulcorantes. Escribí un informe sobre eso para la Asociación del Corazón y dijimos en ese momento, hace 14 años, que los datos eran malos. No hay estudios suficientes, ni suficientes estudios buenos, de modo que es difícil sacar conclusiones.
El estudio en ratones de abril de 2026 se hizo en tres aspectos: agua versus sucralosa versus Stevia. Me parece problemático. La sucralosa y la Stevia buscan reemplazar al azúcar, por lo que la comparación tendría que ser con el azúcar, o comparar agua por un lado y azúcar por el otro.
Entiendo que usaron el agua porque el agua no te daña. Por eso comparar la sucralosa y la stevia con el agua mostraría si son perjudiciales. Pero no lo más realista es saber si son peores que el azúcar porque eso es lo que estaría reemplazando. No es la primera vez que veo este problema. En 2012 me asombró que muchos trabajos compararan a los edulcorantes con el azúcar. Creo que no es la pregunta correcta.
Piensa además que lo que puedes hacer con ratones no puedes hacerlo con humanos. Estudiaron dos generaciones, para ver si había herencia de cambios. No puedes hacer eso en los humanos.
No es ético causar daño a los humanos, ni reclutar personas para un estudio como ese. Pero sí puedes estudiar en humanos el uso de azúcar por sucralosa, o Stevia, o agua. Intento ver cuál funciona mejor. Eso sí puedes estudiarlo porque casi todos saben que los médicos piensan que el azúcar hace mal, y estás ayudándoles a evitar algo que perjudica. Me sorprende que haya pocos estudios como ese.
Ahora, sobre las bebidas y alimentos sin azúcar, si un refresco es de dieta, eso se entiende. O puedes usar sucralosa o Stevia en tu taza de café. Son estudios factibles. Pero digamos que en lugar de galletas con chocolate consumirás barras de proteína. Esos sustitutos del azúcar no pueden reemplazar cosas para las que se usa el azúcar, como el aroma o el cambio de color al toostar el alimento. estás tratando de aprovechar las propiedades físicas y químicas del azúcar y para eso tendrás que añadirle algo más a la sucralosa y la Stevia, y allí se complica el estudio.
Harían falta todo tipo de estudios, con diferentes personas, diferente duración, diferentes dosis, diferentes resultados. Por eso se hacen con ratones, que en lugar de ocho semanas mostrarán los cambios en una semana. Yo hago estudios con humanos, y es muy trabajoso porque la gente no siempre come lo que les das y subestiman o sobreestiman, olvidan mienten sobre lo que comen etc. Con los ratones eso no sucede y tienes el control total.
En lo personal, no consumo cosas con sucralosa o Stevia. Y consumo demasiada azúcar aunque intento evitarla cuando puedo.
Andrew Kau
Profesor adjunto de medicina (alergia e inmunología) de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington de St. Louis.
Los edulcorantes artificiales son aditivos muy comunes que encontrarás en alimentos, bebidas y suplementos. En principio suenan a una gran idea, porque tienen el sabor del azúcar pero no sus calorías. Cuando era estudiante y tragaba refrescos todo el tiempo, buscaba los refrescos de dieta porque pensaba que no tendrían impacto en mi peso.
Pero los estudios clínicos que muestran que los refrescos de dieta ayudan a bajar de peso a largo plazo resultan mixtos en el mejor de los casos. Y hasta pueden contribuir a que sufras diabetes o enfermedades cardíacas, aunque hacen falta más estudios. A largo plazo, el consumo de edulcorantes artificiales podría resultar en alteraciones de la microbiota. La microbiota, entre otras cosas, influye en nuestro metabolismo, y a la microbiota la afecta la dieta, con lo que el consumo a largo plazo de edulcorantes artificiales afecta su capacidad para producir moléculas beneficiosas. El estudio más reciente sugiere que esos efectos podrían heredarse. Aunque los estudios usan modelos animales, siento escepticismo en cuanto a que los edulcorantes artificiales sean beneficiosos. Pienso que nos tienen que preocupar los aditivos en general, no solo los edulcorantes artificiales. Los alimentos altamente procesados tienen muchos aditivos químicos para que duren más y sean más apetitosos, y muchos de esos aditivos afectan a la microbiota. Sin embargo, hay que seguir investigando.
No creo que haya que prohibir los edulcorantes artificiales porque al igual que otros aditivos químicos, están presentes en nuestras dietas, pero no reo que su lugar sea tan amplio. Más bien, tenemos que centrarnos en comer alimentos nutritivos sin procesar, como frutas, vegetales, proteínas magras, reevaluando la cantidad de aditivos que consumimos. Pienso que hay que elegir alimentos por su calidad, por lo que los estudios a largo plazo indiquen sobre los efectos de los aditivos en la salud.
Laura Bosman
Experta en nutrición del Consejo Europeo Informativo de Alimentos, organización sin fines de lucro que brinda “información accesible, atractiva y fácil de seguir, sobre alimentos y salud”.
¿Hay que librarse de los edulcorantes artificiales? No, pero los estudios son un recordatorio de que la ciencia sigue evolucionando y tenemos que interpretar los resultados.
En un estudio reciente se sugiere que los edulcorantes como la sucralosa y la Stevia perjudicarían al microbioma y afectarían a genes ligados al metabolismo y la inflamación, pero hay que entender lo que este tipo de estudios pueden y no pueden decirnos. El estudio en animales miró los marcadores biológicos, no los resultados reales en la salud de personas con diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o aumento de peso. Los resultados en animales no siempre son iguales que en los humanos.
Sí, sirven como primer paso en el proceso de buscar evidencia y tienen valor para entender potenciales mecanismos. Pero no predicen lo que sucede en las personas, porque la dieta humana es más compleja, los patrones de exposición son muy variables, y el microbioma es muy individual. Creo que hay que verlo como un rompecabezas donde los estudios son piezas, pero no completan toda la imagen. Sirven para generar hipótesis pero para cambiar los consejos de salud para la gente necesitaríamos hallazgos consistentes de estudios humanos bien diseñados para mostrar los efectos claramente en los niveles típicos de consumo. Este estudio en sí mismo no justifica cambiar los consejos de salud o la conducta del consumidor.
Siempre las autoridades como la EFSA concluyeron que los edulcorantes aprobados son seguros, si la ingesta diaria está en niveles aceptables, límites con márgenes de seguridad. La base de la evidencia sugiere que los edulcorantes no causan hábito de consumo de sabor azucarado ni enfermedades como cáncer o diabetes en los humanos.
La OMS emitió lineamientos en cuanto a que no hay que depender de los edulcorantes para bajar de peso o reducir el riesgo de enfermedades no contagiosas (en personas sin diabetes tipo 2). La recomendación no es sobre la seguridad sino sobre la efectividad del control de peso a largo plazo, y es un tema de debate científico. La evidencia de estudios randomizados controlados y a largo plazo muestra que al consumir más edulcorantes sin azúcar se reduce el peso y la masa corporal, pero los estudios observacionales a largo plazo relacionaron la ingesta más elevada con aumento de peso y mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Pero este tipo de estudios no establecen causa y efecto.
Los edulcorantes son aditivos, y no se recomiendan sus niveles de ingesta del mismo modo en que sí se hace con los nutrientes como carbohidratos, proteínas o grasas. Sus potenciales beneficios dependen mucho del contexto como el peso, si reemplazan al azúcar en comida o bebida, durante cuánto tiempo se usa el reemplazo, y el tipo de edulcorante.
Ahora los expertos asesores coinciden en general en que los edulcorantes ayudan a bajar de peso y mantener menor peso en algunas situaciones y que en diabéticos ayudan a controlar la glucosa en sangre, pero no hay evidencia suficiente para reemplazar azúcares en todos los productos dulces, y las bebidas sin azúcar no tienen que verse como sustitutos del agua. Es mejor ir ajustando gradualmente tus preferencias hacia sabores no tan dulces, como estrategia para reducir la ingesta de azúcar, y los edulcorantes de bajas calorías son una posible herramienta para esa transición.
La evidencia más potente sigue apuntando a la calidad general de la dieta como factor de tu salud. Los edulcorantes pueden tener su lugar allí, pero en moderación y en contexto.