Es posible que del veto de Estados Unidos a Huawei, de producirse, China salga reforzada y compa√Ī√≠as como Apple o Tesla acaben muy perjudicadas. De hecho, Estados Unidos ya cometi√≥ hace no tanto un error que todav√≠a est√° pagando. El mayor caso de espionaje al pa√≠s fue un ‚Äúregalo‚ÄĚ de los propios estadounidenses.

El a√Īo pasado Donald Trump sal√≠a con unas declaraciones impropias para un presidente de Estados Unidos. Ven√≠a a equiparar a todos los estudiantes chinos que estaban en el pa√≠s, quienes posiblemente han contribuido activamente a su econom√≠a y sociedad, como esp√≠as.

En ning√ļn momento hasta el d√≠a de hoy han existido pruebas de tales afirmaciones, pero desde aquella declaraci√≥n de la Casa Blanca se inici√≥ y consider√≥ expandir el proceso de selecci√≥n de estudiantes chinos que solicitan visas.

De hecho, a raíz de la decisión del Departamento de Estado en junio de 2018 de restringir las visas para estudiantes graduados chinos en campos de investigación sensibles, muchos estudiantes chinos ahora temen que se les nieguen sus visas y no puedan continuar con su investigación.

Imagen: AP

¬ŅEl resultado del movimiento de la administraci√≥n Trump? Muchos de estos estudiantes y acad√©micos est√°n regresando a China. En 2017, ocho de cada 10 estudiantes chinos regresaron a casa despu√©s de estudiar en el extranjero, en comparaci√≥n con tres de cada 10 en 2007.

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La desconfianza estadounidense con Huawei viene de largo. Desde su propia fundaci√≥n en 1987 a la compa√Ī√≠a china le acompa√Īa el estigma de la sospecha de quienes est√°n detr√°s del gigante. En el a√Īo 2003 Cisco la acus√≥ de infringir patentes y copiar parte de su c√≥digo fuente a los equipos de Huawei. Finalmente, acordaron un acuerdo y se retiraron las demandas.

En el a√Īo 2011, la administraci√≥n Obama oblig√≥ a las telecos del pa√≠s a facilitar informaci√≥n confidencial sobre sus redes. De aquella acci√≥n Huawei no sali√≥ bien parada. Junto a ZTE se les consider√≥ ‚Äúuna amenaza para la seguridad nacional‚ÄĚ (aunque m√°s tarde, una vez m√°s, desde Washington se lleg√≥ a la conclusi√≥n de que no hab√≠an evidencias de espionaje).

Hace tres a√Īos se le acusaba de dumping, es decir, de vender sus productos por debajo de su precio normal para acabar con las empresas con las que compiten y hacerse con el mercado. En 2018, Verizon y At&T, dos de las grandes telecos de Estados Unidos, desistieron de su idea de comercializar los productos de la compa√Ī√≠a china por las presiones del gobierno estadounidense. De hecho, las agencias de inteligencia recomendaban meses despu√©s no utilizar sus m√≥viles.

Imagen: AP

En cualquier caso, ahora se ha dado un paso m√°s, quiz√°s el m√°s peligroso de todos. Huawei, una de las compa√Ī√≠as de telecomunicaciones y electr√≥nica de consumo m√°s grandes del planeta, hab√≠a establecido desde hace un tiempo procesos espec√≠ficos de reclutamiento para estudiantes chinos que estudian en el extranjero.

Con la esperanza de aprovechar la experiencia global y las habilidades que traen los estudiantes internacionales chinos, la compa√Ī√≠a tecnol√≥gica utiliza su prestigio como empresa l√≠der para atraer talento. Es posible que este movimiento, en cualquier caso l√≠cito, no le haya gustado a Washington, igualmente l√≠cito, y de ah√≠ la postura adoptada la semana pasada, quiz√°s tan solo un aviso, quiz√°s algo m√°s, por proteger lo que los estadounidenses ven como un robo de propiedad intelectual (o simplemente espionaje, seg√ļn los t√©rminos utilizados).

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Sin embargo, y como suele pasar, la historia se repite. Algo parecido ocurri√≥ en el pasado. Y si Estados Unidos trata de relevar a China a un segundo plano y mantenerla en el ostracismo del avance tecnol√≥gico y comercial, es posible que consiga todo lo contrario. China no es la China de hace 30 o 40 a√Īos, y si despiertas a la bestia las consecuencias podr√≠an ser similares, o incluso peores, a lo ocurrido en la d√©cada de 1950.

Qian Xuesen en Estados Unidos

Imagen: Wikimedia Commons

El 11 de diciembre de 1911 nac√≠a en Hangzhou, la capital de la provincia de Zhejiang, a 180 kil√≥metros al suroeste de Shanghai, Qian Xuesen. El padre de Qian era un funcionario muy culto que le dio a su hijo una educaci√≥n moderna y cient√≠fica mientras lo expon√≠a constantemente a la m√ļsica, el arte y la literatura de su tiempo.

A los tres a√Īos su padre obtiene un puesto en el Ministerio de Educaci√≥n de Beijing. All√≠ Xuesen se gradu√≥ como el mejor de su clase en el High School Affiliated to Beijing Normal University para luego asistir a la National Chiao Tung University (ahora Shanghai Jiaotong University) en 1934.

Qian Xuesen recibió una licenciatura en ingeniería mecánica con énfasis en la administración ferroviaria. Por aquel entonces tenía la esperanza de convertirse en ingeniero para ayudar en la modernización y defensa de su país.

Poco despu√©s se intern√≥ en la Base de la Fuerza A√©rea de Nanchang, pero un a√Īo despu√©s, y debido a los recursos limitados en China, combinados con la agitaci√≥n pol√≠tica de la √©poca junto a la b√ļsqueda de una instituci√≥n que coincidiera con su pasi√≥n por las matem√°ticas, decide hacer las maletas y en agosto de 1935 sale de China con 23 a√Īos y una beca para estudiar ingenier√≠a mec√°nica en el Instituto de Tecnolog√≠a de Massachusetts (MIT).

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Imagen: Qian Xuesen (Wikimedia Commons)

En Estados Unidos se estableci√≥ como una de las mentes m√°s brillantes del pa√≠s en el nuevo campo de la aeron√°utica. No en vano, fue uno de los que ayud√≥ a instalar el laboratorio de propulsi√≥n a reacci√≥n en Caltech y dise√Ī√≥ los primeros misiles bal√≠sticos durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras obtener un master en el MIT y con una tesis sobre las alas de los aviones, continuó sus estudios en Caltech con el renombrado científico Theodore von Kármán. Aquí desarrolló una de sus pasiones, un interés desmedido en los cohetes donde coincidió con Frank Malina y Jack Parsons, ambos hoy figuras importantes en la historia del programa espacial de Estados Unidos.

Malina y Parsons formaron parte del Laboratorio Aeron√°utico Guggenheim (GALCIT) dirigido por von K√°rm√°n. El grupo era amateur y experimental, trabajando en el desarrollo de peque√Īos cohetes y t√ļneles de viento. En 1937, Qian se uni√≥ a ellos y particip√≥ en experimentos de cohetes m√°s peligrosos, lo que le dio al grupo el apodo de ‚ÄúEl escuadr√≥n suicida‚ÄĚ.

Fue un momento muy importante en la historia de Estados Unidos, ya que este peque√Īo grupo logr√≥ resultados notables y allanaron el camino para el uso militar de la tecnolog√≠a aeroespacial. Por ejemplo, desarrollaron mecanismos t√©cnicos innovadores en los que Xuesen era el responsable de los c√°lculos y ecuaciones matem√°ticas precisas.

En 1943, el grupo propuso la creaci√≥n de un ‚ÄúLaboratorio de Propulsi√≥n a Reacci√≥n‚ÄĚ para el ej√©rcito de Estados Unidos con el firme prop√≥sito de desarrollar cohetes m√°s potentes. Para entonces, Qian ocupaba su tiempo entre trabajos de investigaci√≥n y la ense√Īanza en Caltech, hasta que fue reclutado para asesorar al gobierno de Estados Unidos en proyectos militares de alto secreto, para los cuales se le otorg√≥ una autorizaci√≥n de seguridad.

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Imagen: Von Kármán (centro) durante su trabajo en el Laboratorio de Propulsión a Reacción en 1940 (Wikimedia Commons)

Fue una época intensa para la mente brillante de Qian, llegando a trabajar brevemente en el Proyecto Manhattan desarrollando la primera bomba atómica y más tarde en el arsenal militar con el que igualar los cohetes de la Alemania nazi mediante el análisis del programa de cohetes V-2.

Su trabajo tuvo tanta importancia que jugaría un papel vital en el desarrollo de la tecnología ICBM y los cohetes que la NASA usaría para la exploración espacial (a finales de la década de 1940 escribió una propuesta que fue una de las inspiraciones para el transbordador espacial de la agencia).

Entre 1946 y 1949, ense√Ī√≥ en el MIT, realiz√≥ su primer viaje de regreso a China, se cas√≥ y volvi√≥ a Estados Unidos. En 1949, se uni√≥ por segunda vez a Caltech para convertirse en el primer director del laboratorio de Propulsi√≥n a Reacci√≥n Robert H. Goddard mientras solicitaba la ciudadan√≠a estadounidense, sin embargo, le fue denegada.

Y es que ese mismo a√Īo la vida de Qian iba a dar un giro de 180 grados. Su hasta entonces vida estable en Estados Unidos iba a cambiar debido a la situaci√≥n en China. La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar y el pa√≠s estaba experimentando una guerra civil entre el gobierno republicano y los comunistas. A principios de 1949, poco antes de que se estableciera la Rep√ļblica Popular China (PRC), qued√≥ claro que el partido Kuomintang perder√≠a la batalla.

Imagen: Qian (AP)

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Para entonces, el gobierno de Estados Unidos sospechaba, sin prueba alguna, que Qian era comunista. Entonces se dijo que se le había visto asistiendo a reuniones organizadas por el físico de Caltech y presunto comunista, Sidney Weinbaum, quien había emigrado a Estados Unidos desde Rusia. El propio Qian no acaba de creerse lo que estaba pasando, desconocía las inclinaciones políticas de Weinbaum y había declarado abiertamente que no creía en el comunismo a pesar de que era un patriota reconocido para el pueblo chino.

Un a√Īo despu√©s, en 1950, Qian solicit√≥ permiso para visitar a sus padres en China. Una investigaci√≥n del FBI lo acus√≥ de tener simpat√≠as comunistas. Como estudiante de posgrado, hab√≠a asistido a una reuni√≥n social en la que se sospechaba que era una reuni√≥n del Partido Comunista. Eso fue todo.

A Qian lo despojaron de su autorizaci√≥n de seguridad, el hombre neg√≥ los cargos, pero a pesar del esfuerzo de sus colegas y simpatizantes en la comunidad cient√≠fica, permaneci√≥ bajo arresto domiciliario hasta 1955. ¬ŅLa raz√≥n? Que parte de su maleta de viaje con destino a China eran documentos marcados como ‚Äúconfidencial‚ÄĚ. Durante los cuatro a√Īos de arresto domiciliario pas√≥ el tiempo escribiendo Engineering Cybernetics, un libro innovador sobre sistemas de control complejos.

En 1955 se lleg√≥ a un acuerdo secreto entre Estados Unidos y la Rep√ļblica Popular China mediante el cual Qian se intercambi√≥ por un grupo de 11 estadounidenses que se encontraban en China. Cuando finalmente se le permiti√≥ salir en septiembre de 1955, Qian renunci√≥ a Caltech. ‚ÄúNo planeo regresar‚ÄĚ, le dijo a los periodistas en ese momento. ‚ÄúNo tengo ninguna raz√≥n para volver ... Planeo dar lo mejor de m√≠ para ayudar a los chinos a construir la naci√≥n con la que puedan vivir con dignidad y felicidad‚ÄĚ.

Lo cierto es que nunca regresó, y como diría más tarde el ex secretario de la Marina, Dan Kimball:

Fue lo m√°s est√ļpido que haya hecho este pa√≠s. √Čl no era m√°s comunista que yo, y lo forzamos a irse.

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Qian Xuesen en China

Imagen: AP

Qian fue recibido en China como un héroe. Para un régimen aislado por occidente y un enemigo implacable como era Estados Unidos, Qian era poco menos que un regalo caído del cielo. Nadie acababa de creerse el paso dado por Estados Unidos.

Poco antes del regreso de Qian, el presidente de la Rep√ļblica Popular China, Mao Zedong, hab√≠a anunciado su decisi√≥n de comenzar un programa nuclear chino, raz√≥n por la que necesitaban misiles. En 1956 se estableci√≥ la Fifth Academy of the National Defense Ministry, el que iba a ser el espacio responsable de la investigaci√≥n de misiles.

Y el hombre que iba a llevar las riendas de ese laboratorio no iba a ser otro que Qian, quien fue nombrado director de la academia. Un a√Īo m√°s tarde, en 1957, pas√≥ a ser miembro de la Academia de Ciencias de China y el primer Director del Instituto de Mec√°nica, espacio donde dirigi√≥ el desarrollo del misil Silkworm.

Fueron tiempos muy diferentes a los vividos en Estados Unidos. Xuesen se encontró con una gran falta de conocimientos y recursos en su país, por lo que dedicó gran parte de su tiempo a educar a científicos y personal técnico chino sobre los conceptos básicos del vuelo espacial y la cohetería.

Misil HY-2A
Imagen: Tyg728 (CC BY-SA 4.0)

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Qian trajo a China un conocimiento invaluable. Pero más que su experiencia, entendió cómo entrenar y administrar equipos de científicos y tuvo la influencia en un sistema de investigación profundamente politizado para darles la libertad de trabajar.

También participó en el programa de transferencia de tecnología en curso de la Unión Soviética, lo hizo con la firme creencia de que aceleraría el programa de misiles chinos, aunque inicialmente tenía la intención de desarrollar misiles propios. Mientras tanto, y debido a la escasez de hardware y materiales en China, sugirió modificar el R-2 soviético para reducir los costes de fabricación.

De hecho, este aporte condujo al desarrollo de dos lanzamientos; uno con un R-2 repleto de combustible ‚Äúmade in China‚ÄĚ, y otro con una copia R-2 hecha en el pa√≠s. Ambos misiles fueron conocidos como Dong Feng 1 (DF-1) y se lanzaron en 1960.

En 1957, Qian convenci√≥ a Mao de la importancia de lanzar sat√©lites, no solo de construir misiles. De esta forma, Mao inici√≥ el Proyecto 581, un ambicioso plan para lanzar un sat√©lite en el transcurso de un a√Īo, aunque luego fue desechado y se le cambi√≥ el nombre a Proyecto 651. As√≠ fue como China lanz√≥ su primer sat√©lite, Dong Fang Hong 1, en el a√Īo 1970.

Modelo de Dong Fang Hong I
Imagen: Br√ľcke-Osteuropa (CC0)

Cuentan los historiadores de este genio que vivi√≥ a caballo entre dos grandes enemigos, que llevaba un tiempo interesado en establecer un programa espacial tripulado para China, y que por esta raz√≥n pas√≥ la √ļltima parte de su carrera presionando por tener uno. De hecho, no es dif√≠cil imaginar a Qian hacia el final de su vida postrado desde la cama observando c√≥mo ten√≠a lugar la primera misi√≥n tripulada de China en 2003.

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Sin embargo, no todo en su regreso fue perfecto. Hay que recordar que Qian regres√≥ a China justo cuando la revoluci√≥n de Mao Zedong se estaba volviendo m√°s violenta. A finales de la d√©cada de 1950, Mao elimin√≥ a muchos liberales en la campa√Īa anti-derechista. En 1958, desat√≥ lo que result√≥ en una hambruna en la que murieron alrededor de 35 millones de personas.

Mao orden√≥ que las granjas se colectivizaran y los campesinos, una vez productivos, se pusieran a trabajar produciendo acero en hornos de patios traseros. En un momento en que otros l√≠deres intentaron se√Īalar las consecuencias desastrosas de la campa√Īa, Qian firm√≥ art√≠culos cient√≠ficos y documentos que demostraban ostensiblemente que los objetivos de producci√≥n agr√≠cola extravagantes establecidos por Mao eran alcanzables. Su incapacidad para explicar dicho comportamiento disminuy√≥ para siempre su figura a los ojos de muchos chinos.

Imagen: Mao y Xuesen (jipasg)

Algunos han especulado que el gobierno chino le orden√≥ escribir tales documentos. En cualquier caso, √©l siempre intent√≥ mantenerse al margen de pol√©micas. Permaneci√≥ ileso durante la Revoluci√≥n Cultural, y luego apoy√≥ p√ļblicamente al gobierno durante el incidente de la Plaza de Tiananmen.

En 1991 se retir√≥ de la luz p√ļblica. Pas√≥ sus √ļltimos a√Īos viviendo una vida tranquila en Beijing con su esposa, una cantante de √≥pera. Caltech tambi√©n le otorg√≥ un distinguido premio como exalumno, y m√°s tarde fue invitado a hablar en el Instituto Americano de Aeron√°utica y Astron√°utica, pero Qian nunca regres√≥ a Estados Unidos.

Qian Xuesen muri√≥ en Beijing en el a√Īo 2009 a los 98 a√Īos. El relato del padre de la coheter√≠a y del programa espacial chino fue y es una historia poderosa que tiene grandes paralelismos con la guerra fr√≠a que se vive entre Estados Unidos y China. Si bien la historia de Qian representa probablemente un ejemplo extremo, ilustra una instancia en la que Estados Unidos perdi√≥ a un aliado sumamente importante debido, quiz√°s al miedo o, peor, al fanatismo que parad√≥jicamente se le atribuye al enemigo. [Financial Times, Wikipedia, New York Times, RadiiChina]