Durante décadas, la teoría dominante señalaba que el agua llegó a la Tierra gracias al impacto de asteroides. Pero un hallazgo reciente podría cambiarlo todo. Un equipo de científicos ha descubierto señales inesperadas en un raro meteorito que ponen en duda esa narrativa. Lo que encontraron sugiere que el agua podría haber estado presente desde el nacimiento mismo de nuestro planeta.

Un hallazgo que sacude los cimientos
Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó una antigua roca espacial llamada condrita de enstatita, con una antigüedad estimada de 4.600 millones de años. Este tipo de meteorito comparte una composición muy parecida con la Tierra primitiva, lo que lo convierte en una cápsula del tiempo invaluable.
Al estudiar su interior, los científicos hallaron algo sorprendente: gran parte del hidrógeno presente en el meteorito parecía ser intrínseco, no producto de contaminación externa. Esto sugiere que la Tierra pudo haber contado con suficiente hidrógeno desde el principio como para formar agua, sin necesidad de recibirlo de asteroides.
Este hallazgo contradice la teoría más aceptada hasta ahora: que nuestro planeta era originalmente seco, y que fue la colisión de cuerpos celestes ricos en agua lo que permitió su aparición. Tom Barrett, autor principal del estudio, explicó que este resultado demuestra que el material que formó la Tierra ya contenía una combinación significativa de hidrógeno y oxígeno, los ingredientes esenciales para generar agua.
Un meteorito que habla del origen de nuestro planeta
El meteorito analizado, conocido como LAR 12252, fue encontrado en la Antártida y ya había sido objeto de estudio en 2020 por investigadores franceses. Sin embargo, el nuevo análisis fue más allá, aplicando una técnica de alta precisión conocida como espectroscopía XANES. Gracias a ella, se descubrió sulfuro de hidrógeno en la matriz del meteorito, una región inesperada para tal compuesto.
La presencia de este elemento en zonas no contaminadas refuerza la idea de que el hidrógeno formaba parte integral del material original que compuso nuestro planeta. Según Barrett, esto da peso a la teoría de que el agua es un producto natural del ensamblaje de la Tierra, y no una añadidura afortunada ocurrida después.

La ciencia debate: ¿un nuevo paradigma o una hipótesis más?
A pesar del entusiasmo, no todos los expertos están convencidos. Matt Genge, científico planetario del Imperial College de Londres, considera que aunque el estudio es interesante, las pruebas aún no son concluyentes. Señala que el meteorito pudo haber estado expuesto a condiciones terrestres durante miles de años, lo que podría haber alterado sus niveles de hidrógeno.
Sin embargo, los autores del estudio insisten en que tomaron todas las precauciones posibles para evitar que la contaminación influyera en los resultados. James Bryson, coautor e investigador de Oxford, sostiene que, aunque una fracción del hidrógeno proviene de fuentes externas, la mayor parte sería originaria del propio planeta. Incluso aceptando que asteroides y cometas aportaron algo de hidrógeno, estos habrían sido una contribución menor en comparación con lo que ya existía.
Este descubrimiento abre la puerta a un replanteamiento profundo sobre cómo se formó la Tierra y qué condiciones permitieron el surgimiento de la vida. Puede que el agua, más que un regalo cósmico, sea una característica fundamental desde el origen del planeta. ¿Estamos ante una revolución silenciosa en la historia de la Tierra? Los próximos estudios nos darán la respuesta.
Fuente: CNN.