Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

¿Y si el ataque que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial no fue como lo contaron? El día que EE.UU. pudo engañar al mundo

Imagen: Ataque a Pearl Harbor (Wikimedia Commons)

Hubo un par de momentos que marcaron el devenir de la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos, sin ninguna duda, fue el ataque a Pearl Harbor de los japoneses. El movimiento supuso que Estados Unidos entrara de lleno en la contienda. Un ataque que cogió por sorpresa a la base naval de EE.UU, ¿verdad?

En la década de 1930, los ciudadanos de Estados Unidos luchaban bajo la pesada carga de la Gran Depresión. Los movimientos y acuerdos del presidente Roosevelt llevaron cierto alivio a través de la creación de una Seguridad Social y la Comisión de Bolsa y Valores; sin embargo, los trabajos seguían siendo escasos y la fabricación era más bien pésima.

Advertisement
Imagen: Fotografía de Pearl Harbor tomada desde un avión japonés al comienzo del ataque. Se ve la explosión de un torpedo en el Oklahoma (Wikimedia Commons)

Esto explica por qué cuando en Europa se comenzó a atisbar la sombra de una nueva guerra, el pueblo de Estados Unidos no estaba demasiado interesado en enredarse en otro conflicto europeo. En 1937, el país inició la denominada Ley de Neutralidad, una propuesta que les impedía enviar armas a cualquier nación combatiente. Más tarde, el discurso de Roosevelt acabó instruyendo a la gente a tratar a las naciones agresivas como si fueran plagas, solidificando así la mentalidad aislacionista del público.

Sin embargo, y casualmente, ese mismo mes el presidente ordenó un aumento en la producción de buques y submarinos, lo hizo “por si acaso” fueran necesarios para bloquear a Japón. Hay quien cree que mientras Franklin Roosevelt predicaba la paz en el mundo, también deseaba secretamente una guerra para (re)conducir la Depresión. La guerra, como se suele decir, es buena para los negocios.

Imagen: Pearl Harbor el 30 de octubre de 1941 (Wikimedia Commons)
Advertisement

En 1940, la Segunda Guerra Mundial se desarrollaba con fuerza mientras Estados Unidos mantenía las distancias. Solo la URSS separaba a las potencias del Eje en Europa de sus cohortes japonesas, y la inteligencia militar sugirió que los rusos se inclinaban hacia el objetivo del Eje. Si la URSS se unía a la guerra del lado de Alemania, las naciones occidentales temían que la mayor parte del mundo se perdería rápidamente ante las Potencias del Eje.

Si bien la mayoría de la gente tenía una opinión bastante clara de los acontecimientos en Europa, en Estados Unidos se apoyó de forma oficial el aislamiento. Los agentes del gobierno federal, incapaces de ir en contra del sentimiento público y muy poco dispuestos a ser excluidos de tales acontecimientos que estaban alterando el mundo, hicieron todo lo posible por equilibrar la voluntad de la gente con la sed de guerra.

Advertisement
Imagen: El USS Arizona durante el ataque (Wikimedia Commons)

En septiembre de 1940, el presidente Roosevelt firmó el Acuerdo de Destructores por Bases, el cual permitía al país entregar buques militares a Inglaterra a cambio del uso de bases controladas por ingleses en todo el mundo. Más tarde, ese mismo mes, Roosevelt aprobó la Ley de Capacitación y Servicio Selectivo, un proyecto de ley que básicamente constituía un borrador en tiempo de paz: todos los hombres de entre 21 y 30 años debían inscribirse en las oficinas locales en preparación para la guerra.

Advertisement

En octubre de 1940, el teniente comandante Arthur McCollum entregó un memo a los capitanes Walter Anderson y Dudley Knox, dos de los consejeros militares de confianza de Roosevelt, en la Oficina de Inteligencia Naval. El memorándum era esencialmente una “receta para la guerra”, una que contenía un desglose de la situación bélica actual junto a una lista de ocho cosas que Estados Unidos podría hacer si deseara provocar un ataque de Japón y obtener así el apoyo público para unirse la guerra. En el texto se podía leer:

Si con estos medios se pudiera inducir a Japón a cometer un acto de guerra abierta, mejor que mejor.

Advertisement
Imagen: Marineros junto a aviones siniestrados, al fondo, explosión del USS Shaw (Wikimedia Commons)

Hoy es imposible saber si Roosevelt conocía o no el Memorándum McCollum, pero lo que es cierto es que en muy poco tiempo pareció seguir sus instrucciones al pie de la letra. El documento describía una serie de medidas que fueron específicamente diseñadas para irritar a los japoneses. Por ejemplo:

No es creíble que en el estado actual de la opinión política el gobierno de Estados Unidos no sea capaz de declarar la guerra contra Japón sin más preámbulos; y es muy posible que una acción enérgica de nuestra parte lleve a los japoneses a modificar su actitud.

Por lo tanto, se sugiere el siguiente curso de acción:

  1. Realizar un arreglo con Gran Bretaña para el uso de bases británicas en el Pacífico, particularmente en Singapur.
  2. Llevar a cabo un arreglo con Holanda para el uso de instalaciones básicas y la adquisición de suministros en las Indias Orientales Holandesas.
  3. Dar toda la ayuda posible al gobierno chino de Chiang-Kai-Shek.
Imagen: Varios cazas Zero de la segunda oleada se preparan para partir desde el Shōkaku hacia Pearl Harbor (Wikimedia Commons)
Advertisement

Roosevelt fue elegido para su tercer mandato en la Casa Blanca el 5 de noviembre de 1940. Durante su campaña, se promocionó a sí mismo como el candidato de la experiencia, afirmando que haría todos los esfuerzos posibles para mantener a Estados Unidos fuera de la guerra.

Sin embargo, poco después de ser reelecto, Roosevelt firmó la Lend Lease Act, otra ley que suministraba a las naciones aliadas material de guerra a cambio del uso de varias bases en todo el mundo. Esto puso la presencia de la Marina de Estados Unidos en Terranova, las Bermudas y las Antillas británicas.

Advertisement
Imagen: Más detalles Explosión de la santabárbara del destructor USS Shaw (Wikimedia Commons)

¿Adivinan qué pasó cuando Japón redobló su invasión a China en julio de 1941? Que la Lend Lease se expandió para enviar ayuda a China también. Durante el año siguiente, todas las medidas de Estados Unidos continuaron reflejando misteriosamente el plan de ocho puntos de McCollum:

4. Enviar una división de cruceros pesados ​​de largo alcance a Oriente, Filipinas o Singapur.

5. Enviar dos divisiones de submarinos al Oriente.

6. Mantener la fortaleza principal de la flota de Estados Unidos ahora en el Pacífico en las cercanías de las islas hawaianas.

7. Insistir en que los holandeses se nieguen a satisfacer las demandas japonesas de concesiones económicas indebidas, particularmente petróleo.

8. Prohibir por completo el comercio de Estados Unidos con Japón, en colaboración con un embargo similar impuesto por el Imperio británico.

Advertisement
Imagen: Un bombardero estadounidense B-17 destruido tras el ataque a la base Hickam (Wikimedia Commons)

Japón recibía el 80% de su petróleo de Estados Unidos cuando se promulgó el embargo. Sin el combustible, los japoneses estaban en una situación desesperada. La máquina de guerra de Japón sedienta de petróleo los hizo ponerse muy nerviosos, y la presencia de Estados Unidos en Filipinas parecía preparada para impedir que Japón obtuviera petróleo de otras fuentes.

Advertisement

Además, ese mismo verano Estados Unidos se comprometió a “todo tipo de ayuda y asistencia sin guerra” a las potencias aliadas. La Flota del Pacífico se trasladó de San Diego a Pearl Harbor, tal y como lo recomendó el memorando de McCollum. El Comando de la Flota del Pacífico se ofreció al almirante Chester W. Nimitz, sin embargo, este la rechazó y señaló que no quería convertirse en chivo expiatorio si llegaba el ataque sorpresa japonés. Finalmente, el Almirante Husband E. Kimmel recibió la asignación.

Imagen: El puerto hawaiano tras el ataque. Son visibles los acorazados dañados, los hundidos y los abundantes restos de combustible vertidos al agua (Wikimedia Commons)
Advertisement

El 4 de diciembre de 1941, los diarios estadounidenses informaron sobre el “Rainbow 5", un plan de la Marina que detallaba la forma en que Estados Unidos entraría en la guerra. Se podría argumentar (con razón) que dicho plan era simplemente una planificación de contingencia prudente, pero se discutió muy poco, ya que solo tres días después, Japón atacó a Pearl Harbor.

Además de matar a más de 1.000 estadounidenses, el ataque puso fin a la mentalidad aislacionista que mantenía el país a raja tabla, y los ciudadanos de todo el país exigieron unirse a la Guerra Mundial.

Advertisement
Imagen: El acorazado USS Pennsylvania (al fondo) y los destructores Cassin y Downes tras el ataque (Wikimedia Commons)

¿Entonces? Lo cierto es que no hay evidencia directa de que Roosevelt haya visto o actuado con respecto al Memorando McCollum, ni tampoco que haya influido en el Senado de Estados Unidos de alguna manera. Sin embargo, en 1955, el Almirante Kimmel lanzó una autobiografía en la que escribió que Roosevelt tenía hambre de guerra, y que su propia posición y carrera se sacrificaron. Kimmel afirmó que había sido culpado de Pearl Harbor a pesar del hecho de que el presidente supuestamente sabía exactamente lo que venía.

Advertisement
Imagen: Cartel de propaganda exaltando el ataque japonés a Pearl Harbor (Wikimedia Commons)

Cuando el misterioso memo de McCollum fue desclasificado y publicado bajo la Ley de Libertad de Información en 1994, incluía una página adjuntada por el Capitán Dudley Knox, uno de los principales asesores militares de Roosevelt. El hombre escribió lo siguiente:

Es incuestionable para nuestro interés que Gran Bretaña no sea derrotada, están en un punto muerto y probablemente no puedan hacerlo mejor. Debemos asegurarnos de que al menos salgan de ese estancamiento ... Estoy de acuerdo en sus rutas de acción. Debemos estar listos y preparados lo suficientemente fuerte como para cuidar de ambas opciones.

Advertisement
Imagen: El ataque inflamó los sentimientos de Estados Unidos (Wikimedia Commons)

Aunque no hay pruebas sólidas, no es muy difícil pensar que tal posibilidad no sólo no era descabellada, sino que más de uno la pensó. ¿Cuántos? Quizás ahí está la clave que resolvería si verdaderamente Estados Unidos presionó de forma deliberada a los japoneses para entrar en la Segunda Guerra Mundial.

Advertisement

Eso sin contar con algo que tiene poca discusión: todos los elementos del programa anti neutralidad de ocho pasos de McCollum se promulgaron en los meses previos al ataque que cambió el rumbo de la historia. [Wikipedia, WhatReallyHappened, Archive, Wikipedia]

Share This Story

About the author

Miguel Jorge

私たちは、ギズモードが大好き

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: A538 E9AD 005E F2CB C29C BE2F 0401 2B5D D41F C01FPGP Key