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Ciencia

Creíamos saber cuándo los primeros humanos salieron de África. Un hallazgo en el valle del Jordán sugiere que ocurrió mucho antes y de forma más compleja

Un nuevo estudio reinterpreta el yacimiento de Ubeidiya y propone una datación más antigua de lo esperado. El resultado no solo adelanta la migración humana, sino que cuestiona la idea de un único evento de expansión.
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Durante décadas, la historia parecía bastante clara. Los primeros humanos habían abandonado África hace alrededor de 1,6 millones de años en una expansión relativamente definida hacia Eurasia. Era una narrativa ordenada, casi lineal. Pero ese relato empieza a resquebrajarse.

Un nuevo estudio sobre el yacimiento de Ubeidiya, en el valle del Jordán, sugiere que esa salida pudo haber ocurrido antes… y de una forma mucho menos simple de lo que pensábamos.

Un yacimiento clave que no encajaba del todo

Ubeidiya no es un sitio nuevo para la ciencia. Desde hace años, los investigadores sabían que allí había algo importante: herramientas de piedra, restos de fauna africana y asiática, e indicios de presencia humana muy temprana fuera del continente africano. Sin embargo, su datación siempre había sido motivo de debate.

La mayoría de las estimaciones lo situaban entre 1,2 y 1,6 millones de años. Eso lo convertía en un punto relevante, pero no necesariamente disruptivo dentro del modelo clásico de migración. Ahora, esa posición cambia.

Tres “relojes” para reescribir el tiempo

El nuevo estudio no se apoya en una sola técnica, sino en la combinación de tres métodos independientes. Y ahí está la clave. Por un lado, los investigadores utilizaron isótopos como el berilio-10 y el aluminio-26 para estimar cuánto tiempo habían permanecido enterrados los sedimentos. Los primeros resultados, de hecho, parecían excesivos: apuntaban a edades cercanas a los 3 millones de años.

Eso obligó a replantear el modelo. En una región tan dinámica como el valle del Rift, los sedimentos no permanecen intactos. Se entierran, se erosionan y vuelven a depositarse. Al incorporar estos ciclos, los científicos pudieron ajustar mejor la cronología.

El segundo método fue el paleomagnetismo, que actúa como una especie de brújula temporal. Los sedimentos conservan la orientación del campo magnético terrestre en el momento de su formación, y como ese campo ha cambiado a lo largo del tiempo, permite ubicar las capas en periodos concretos.

El tercer “reloj” fue la datación por uranio-plomo aplicada a conchas fósiles de caracoles de agua dulce. Este método aportó una edad mínima sólida para los niveles arqueológicos.

Tres técnicas, tres perspectivas… y una conclusión que empieza a repetirse.

Un resultado que cambia el marco completo

Al integrar todos los datos, el estudio plantea dos posibles rangos de edad, pero hay uno que destaca con claridad: el más antiguo. Ubeidiya podría tener más de 1,9 millones de años.

Eso no es un simple ajuste de calendario. Es un cambio de contexto. Porque acerca este yacimiento a Dmanisi, en Georgia, uno de los sitios más antiguos conocidos con presencia humana fuera de África. Y, juntos, sugieren algo distinto a lo que creíamos.

No una migración, sino varias

La idea de una única “salida de África” empieza a perder fuerza. Si Ubeidiya y Dmanisi son prácticamente contemporáneos, lo más probable es que la expansión del género Homo no haya sido un evento aislado, sino un proceso más amplio, posiblemente protagonizado por diferentes grupos en momentos cercanos.

Es decir, no una historia lineal, sino una serie de movimientos. Algunos exitosos, otros quizás efímeros. Pero todos parte de un patrón más complejo.

El valle del Jordán como corredor natural

En ese escenario, el valle del Jordán cobra un nuevo protagonismo. Más que un punto aislado, habría funcionado como un corredor biogeográfico entre África y Eurasia. Un espacio donde no solo se movían animales, sino también los primeros humanos.

Un puente natural que facilitó migraciones en distintas oleadas. Y que ahora empieza a revelar que esas oleadas pudieron comenzar antes de lo que imaginábamos.

Cuando una fecha cambia una historia entera

Este tipo de hallazgos tienen algo particular. No añaden simplemente un dato más. Obligan a revisar el relato completo. Porque si los humanos ya estaban fuera de África hace más de 1,9 millones de años, entonces muchas de nuestras hipótesis sobre evolución, adaptación y dispersión necesitan ajustarse.

No es solo una cuestión de “cuándo”. Es una cuestión de “cómo” y “cuántas veces”.

Una historia más antigua… y menos simple

Durante mucho tiempo, la evolución humana se contó como una secuencia ordenada de eventos. Pero cada nuevo descubrimiento introduce matices, desviaciones, excepciones. Ubeidiya es uno de esos casos.

No porque cierre una respuesta, sino porque abre varias nuevas. Y deja una idea flotando que resulta difícil de ignorar: que la historia de nuestros primeros pasos fuera de África no fue un único viaje… sino muchos intentos.

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