El enemigo de tu enemigo bien puede convertirse en tu amigo. Los científicos tal vez hayan encontrado un nuevo ángulo en el tratamiento del mal de Alzheimer, y está vinculado al cáncer.
En la Universidad Huazhong de Ciencia y Tecnología, en China, los investigadores estudiaron a ratones enfermos con cánceres humanos. Encontraron que los ratones estaban protegidos del Alzheimer, probablemente debido a una proteína que producen las células tumorales, llamada cistatina C. El trabajo de investigación podría dar lugar a nuevos tratamientos para esta forma de deterioro cognitivo que hoy es incurable, afirman.
“Estos hallazgos permiten avances conceptuales significativos en la neurociencia del cáncer, para establecer caminos terapéuticos diferentes a las estrategias actuales de reducción de amiloides”, escribieron en su trabajo, publicado este mes en Cell.
Extraña y acalorada rivalidad
Con su trabajo el equipo buscaba explicar un peculiar fenómeno que documentaron estudios anteriores: la gente con diagnóstico de cáncer tiene menos probabilidades de sufrir el mal de Alzheimer cuando se hace mayor. Lo extraño es que el patrón funciona en ambos sentidos porque quienes tienen mal de Alzheimer parecen tener menos probabilidades de enfermar de cáncer.
Experimentaron con ratones predispuestos a enfermar de Alzheimer. Mediante trasplante, hicieron que los ratones enfermaran de cánceres humanos diferentes: pulmón, colon y próstata. En comparación con el grupo de control, los ratones enfermos de cáncer formaron en sus cerebros menos placas de amiloides, marcador clave del mal de Alzheimer.
Luego empezaron a buscar la causa específica de esa protección. Y encontraron que las células tumorales de estos ratones producían notables cantidades de cistatina C y que la proteína podía viajar por el torrente sanguíneo, eludir la barrera cerebral y llegar al cerebro.
En experimentos subsiguientes con ratones hallaron evidencia de que la cistatina-C podía vincularse con oligómeros amiloides, grupos tóxicos de amiloides precursores de las placas. La cistatina-C también parecía activar las microglias, que son células inmunes especializadas en el cerebro, por medio de un receptor llamado TREM2. Además, parecía que esas microglias activadas cumplían muy bien la tarea de eliminar las placas de amiloide.
Cuando les dieron a los ratones con Alzheimer cantidades añadidas de cistatina-C, los ratones pudieron resolver mejor los laberintos, indicando que habían mejorado su cognición y memoria.
Lo que significa
Este estudio, aunque es impactante, está en su etapa inicial. Hay que seguir estudiando para saber si los efectos de la cistatina-C contra el Alzheimer pueden verse también en los humanos y no solo en ratones. Aunque rinda frutos este trabajo, nadie sugiere que tenemos que tratar de enfermar de cáncer como forma de evitar el mal de Alzheimer en el futuro.
Dicho esto, los hallazgos por cierto brindan más lugares en donde la ciencia puede buscar nuevos tratamientos para el mal de Alzheimer, sea en la cistina-C, la activación del TREM2, o en otros compuestos producidos por las células cancerosas. Es algo que se necesita con urgencia, ya que se calcula que – por ejemplo en EE.UU. – más de 7 millones de personas sufren de mal de Alzheimer, y la cifra podría casi duplicarse en las próximas décadas. Incluso con la mejor medicación que existe hoy, solo se observa un moderado freno en el avance de la enfermedad, que sigue siendo 100% fatal.