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Ciencia

Viajar en el tiempo siempre ha parecido una idea imposible, pero la física nunca llegó a descartarlo del todo. Ahora, una teoría vinculada a Harvard vuelve a cuestionar nuestros límites sobre lo que es realmente posible

Aunque sigue siendo altamente especulativa, esta propuesta se apoya en conceptos reales de la física moderna. Si sus implicaciones son correctas, podrían abrir la puerta a entender el tiempo de una forma completamente distinta.
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La idea de retroceder al pasado o asomarse al futuro ha sido durante décadas materia de ciencia ficción. Pero ahora, una voz académica de peso, el físico Abraham Loeb de Harvard, plantea que la ciencia podría estar más cerca de lograrlo de lo que pensamos. ¿La clave? Comprender aquello que aún permanece oculto en el tejido del universo.

El universo que no vemos podría tener la respuesta

¿Y si viajar en el tiempo no fuera tan imposible? La teoría de Harvard que reabre el debate
© Pixabay / geralt.

Según Loeb, la humanidad solo ha logrado comprender el 15% del universo. El resto está compuesto por materia oscura, una forma de materia que no emite ni refleja luz, pero que constituye la mayor parte del cosmos. Este componente invisible podría esconder las claves para manipular el tiempo.

Loeb explica que, a través de ondas gravitacionales generadas por colisiones cósmicas, ya se han comenzado a descifrar fenómenos antes inaccesibles, como los agujeros negros. En esa misma línea, plantea una idea teórica que podría revolucionarlo todo: la existencia de masas negativas. De ser reales, estas formarían el punto de partida para diseñar una tecnología capaz de doblar el tiempo.

Dimensiones ocultas y realidades que aún no entendemos

¿Y si viajar en el tiempo no fuera tan imposible? La teoría de Harvard que reabre el debate
© Pixabay / TheDigitalArtist.

El físico también aborda cómo el número de dimensiones que habitamos condiciona las leyes del universo. Actualmente vivimos en un espacio tridimensional, pero si existieran más dimensiones, la relación entre energía, presión y tiempo se alteraría radicalmente.

Es ahí donde Loeb conecta su teoría del viaje temporal. Si logramos acceder a esas dimensiones extra o manipular sus propiedades, podríamos concebir formas de trasladarnos a otros momentos en la línea temporal. Como metáfora, compara nuestra percepción actual con la de un bebé en un útero cósmico: encerrados en un límite natural que aún no sabemos cómo superar.

Materia oscura y energía: fronteras de la nueva física

La exploración de la materia y energía oscuras, señala Loeb, es fundamental para acercarnos a tecnologías impensadas. Comprender estos fenómenos permitiría ir más allá de las leyes físicas actuales y podría redefinir lo que entendemos por realidad.

Para Loeb, cada teoría sobre lo que aún no podemos ver no es solo una especulación: es una invitación a descubrir. Y en ese misterio, quizás, esté escondida la llave del tiempo.

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