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Ciencia

Yellowstone encontró una trucha que nunca debió estar en su lago. Treinta años y 5,1 millones de peces después, todavía no puede dejar de perseguirla

Yellowstone lleva tres décadas retirando truchas invasoras de su enorme lago. La población adulta se desplomó, pero abandonar las redes ahora podría deshacer buena parte de la recuperación conseguida.
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En 1994, un pescador sacó del lago Yellowstone algo que no debía estar allí. Era una trucha de lago (Salvelinus namaycush), una especie introducida que hasta entonces no se sabía que hubiera establecido una población reproductora dentro de uno de los ecosistemas de agua dulce más importantes del parque.

El descubrimiento terminó desencadenando una operación que continúa más de tres décadas después. Desde entonces, los equipos de Yellowstone han retirado más de 5,1 millones de truchas de lago, principalmente mediante kilómetros y kilómetros de redes de enmalle. Y aunque la población invasora se ha desplomado, el parque tiene un problema: no puede simplemente declarar la victoria e irse.

Los propios modelos indican que dejar de pescar permitiría que la especie volviera a multiplicarse. La campaña se ha convertido así en uno de los ejemplos más extremos de lo que significa controlar una invasión biológica cuando eliminarla por completo ya no es posible.

Una trucha cambió mucho más que la cantidad de peces del lago

Yellowstone encontró una trucha que nunca debió estar en su lago. Treinta años y 5,1 millones de peces después, todavía no puede dejar de perseguirla
© Jay Fleming/U.S. National Park Service.

La víctima principal es la trucha degollada de Yellowstone (Oncorhynchus clarkii bouvieri), una especie nativa cuya mayor población lacustre no hibridada vive precisamente aquí.

El problema no era solo que ambas especies compartieran agua. Las truchas de lago se alimentaban intensamente de las nativas y podían consumir grandes cantidades de ejemplares jóvenes. Durante los años 2000, la población de trucha degollada cayó con fuerza, aunque la invasión no fue el único factor: la sequía y la llamada enfermedad del torneo, causada por el parásito Myxobolus cerebralis, también contribuyeron al declive.

Eso terminó afectando incluso fuera del agua. La trucha degollada asciende a arroyos poco profundos para reproducirse, convirtiéndose en alimento para osos grizzly, osos negros, águilas, nutrias, pelícanos y águilas pescadoras. La invasora, en cambio, permanece gran parte del tiempo en zonas profundas y desova dentro del propio lago, donde muchos de esos depredadores no pueden alcanzarla.

Quitar una especie y reemplazarla por otra, por tanto, no había mantenido intacta la cadena alimentaria.

Yellowstone consiguió reducirlas un 87%. Y aun así tiene que seguir pescando

Yellowstone encontró una trucha que nunca debió estar en su lago. Treinta años y 5,1 millones de peces después, todavía no puede dejar de perseguirla
© NPS/Neal Herbert.

La escala de la operación fue aumentando con los años. Barcos especializados recorren Yellowstone Lake colocando redes en las zonas profundas donde se concentran las invasoras, procurando reducir las capturas accidentales de trucha nativa. Y los números actuales muestran que ha funcionado.

Solo durante 2025 fueron retiradas otras 289.900 truchas de lago. El Servicio de Parques Nacionales calcula ahora que la población reproductora de la especie invasora ha caído aproximadamente un 87% desde su máximo de 2012.

Yellowstone Forever había estimado anteriormente una reducción todavía mayor (del 92% entre las truchas depredadoras de seis años o más entre 2012 y 2022) y señala que algunos osos ya han regresado a arroyos donde vuelven a aparecer truchas nativas durante la temporada de desove. Pero eso no significa que el ecosistema haya regresado a 1994.

Un modelo desarrollado por científicos del USGS proyectó la evolución del lago hasta 2050 y encontró que mantener los niveles actuales de supresión permite que la trucha degollada se recupere desde sus mínimos históricos. Cuando se incorporan simultáneamente enfermedades y cambio climático, sin embargo, la población no alcanza todos los objetivos de conservación establecidos.

Por eso Yellowstone busca algo más que redes. Los investigadores han experimentado incluso con técnicas destinadas a matar los embriones de las invasoras directamente en sus zonas de desove, reduciendo el oxígeno alrededor de los huevos mediante material orgánico en descomposición.

Yellowstone encontró una trucha que nunca debió estar en su lago. Treinta años y 5,1 millones de peces después, todavía no puede dejar de perseguirla
© Jacob Frank/National Park Service.

Por ahora, ninguna alternativa permite erradicarlas por completo. El propio parque admite que, con las herramientas actuales, eliminar la trucha de lago de Yellowstone es prácticamente imposible. Y como puede reproducirse rápidamente en cuanto disminuye la presión, más de cinco millones de peces retirados no representan el final de la campaña.

Son la razón por la que Yellowstone no puede permitirse detenerla.

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