Así funciona Vine, la nueva aplicación de vídeo de Twitter

Twitter ha lanzado esta semana Vine, su propio servicio de vídeo. Es en realidad una aplicación indepediente, disponible de momento solo para iOS. Hemos estado jugando un rato con ella. ¿La primera impresión? Sencilla, original y entretenida, una mezcla cachonda entre los GIFs, Instagram y Socialcam. Lo malo: aún está llena de fallos, sobre todo a la hora de subir vídeos. Lo intentas y lo vuelves a intentar y el mensaje de upload failed te acaba frustrando. Serán cosas del directo, pero merece una oportunidad. La cuestión es, ¿qué busca exactamente Twitter con Vine? O, mejor: ¿por qué nos debe importar?

Vine es en realidad fruto de la compra que Twitter hizo de esa compañía en octubre de 2012. Ahora llega al App Store para intentar convencernos de que necesitamos una aplicación para grabar mini-vídeos, compartirlos con amigos o extraños, enviarlos en Twitter, seguir a gente y que te sigan... ZZZzzzzzzzz ¿suena familiar, verdad? ¿Realmente lo necesitamos? Tendrán que demostrarlo. 

Lo primero, si no sabes utilizar Vine, tenemos un problema. Es rematadamente sencilla e intuitiva, y ese es un gran punto a favor para intentar despegar. Puedes entrar con tu email o con tu cuenta de Twitter. Mejor hacerlo con la segunda, así tu perfil se crea automáticamente. Para grabar un vídeo, solo tienes que tocar la pantalla. Levantar el dedo es como dar a la pausa; si vuelves a tocar, vuelves a grabar. Así hasta crear un vídeo de máximo 6 segundos. Y es genial que lo hayan limitado a ese tiempo: a nadie le interesa ver los absurdos vídeos de media hora de la gente. Al grano. Bien.

Así funciona Vine, la nueva aplicación de vídeo de Twitter

La idea en sí encaja. Y es el primer movimiento interesante que hace Twitter en mucho tiempo. Pero da la sensación de llegar un poco tarde. El furor por los vídeos, desatado especialmente por Socialcam a comienzos del año pasado, se ha desvanecido en cierta manera. Tras la novedad y las pruebas, mucha gente vuelve a lo de siempre, a las fotos, a la rapidez de una instantánea. Las fotos y el vídeo son animales muy diferentes. Es muy fácil tomar una foto, ponerle un filtro y compartir. Boom, 10 segundos y listo. Hacer un vídeo creativo digno de compartir, no es tan directo. 

Recuerdo hace unos meses, en una entrevista con Michael Siebel, el creador de Socialcam, que hablaba justo de esto: llevamos siglos haciendo fotos, pero el vídeo es un fenómeno relativamente reciente, decía. Está por ver si la gente se acostumbrará a compartir su vida en vídeo sobre la marcha. Ahí está el reto.

En este sentido, Vine tiene bastante terreno ganado. Nos facilita el trabajo, acorta los vídeos a seis soportables segundos, los transforma en una especie de GIF, es divertido. ¿Tanto como para revolucionar la forma en que socializamos online, como hizo Instagram? Difícil. La efervescencia y posterior calma en el terreno de las apps de vídeo es una indicación. Genial para un buen rato de experimentos y risas. Para lo demás, una foto y buen un mensaje siguen siendo infalibles.

Por cierto, a Facebook no le ha debido hacer mucha gracia el lanzamiento de Vine, ha bloqueado la opción que permite buscar desde la aplicación a amigos en Facebook. Vuelta a la guerra de las APIs.