El platino, el paladio y el rodio son tres de los metales más raros y valiosos del mundo. También son elementos que puedes encontrar sin demasiada dificultad barriendo el arcén de una autopista o una carretera transitada. El proceso requiere poca destreza con la escoba, pero mucho conocimiento de química.

Todo empieza en el catalizador de los coches, una parte del sistema de escape que convierte los gases nocivos de la combustión en otros gases que no son directamente perjudiciales para las personas. Así, los hidrocarburos y el monóxido de carbono que expulsa el motor llegan a la atmósfera oxidados y descompuestos como dióxido de carbono y vapor de agua.

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Algunas de estas reacciones consisten en romper los enlaces químicos que mantienen unidas a las moléculas de los gases tóxicos. En química, “romper” suele significar gastar energía —a menos que tengas un catalizador que facilite la reacción sin participar en ella. El platino, por ejemplo, es un catalizador que rompe espontáneamente el enlace químico de una molécula de hidrógeno sin consumir energía ni sufrir modificaciones.

Catalizador de un Peugeot 106 con un soporte cerámico. Imagen: The RedBurn / Wikimedia

Los catalizadores de los coches son una malla revestida de una mezcla de metales preciosos, como el platino, el rodio o el paladio. Eso explica por qué la gente se dedica a robarlos (valen una pasta).

Ahora bien: si el platino no participa en la reacción, ¿por qué acaba en los arcenes de las autopistas? Como explica Ask Arthur, el bombardeo constante del combustible puede hacer que parte del metal se rompa con el tiempo y salga disparado por el tubo de escape. Se estima que los coches pierden la mitad de su platino cada 160.000 kilómetros: por eso hay una gran cantidad acumulada a un lado de las carreteras.

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Cada coche tiene entre 2 y 6 gramos de platino en su catalizador. Lo sé, esperabas más, pero es que cada gramo vale —según el precio de hoy en el mercado— unos 34 dólares. Entonces... ¿cuánto podríamos recuperar si barriésemos una tonelada de suciedad de una autopista muy transitada? Eso es lo que ha intentado averiguar Cody’s Lab para su último vídeo:

Cody y Arthur se llevaron la escoba hasta el arcén de una carretera por la que circulan 10.000 vehículos al día. Entre las colillas y el polvo, tras tamizar, subir la temperatura y realizar una serie de reacciones químicas para separar el metal precioso de otros materiales, consiguieron recuperar una diminuta bolita de platino —más o menos pura. Basándose en su hallazgo, Cody estimó que, de una tonelada de suciedad recogida en las carreteras, podrían obtenerse 6,2 gramos de platino. La cantidad equivalente a unos 210 dólares con el precio actual del metal.

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El resto se pierde en la atmósfera con el viento (lo que resulta inquietante, porque muchos de estos metales son tóxicos). Dudo que se pueda hacer negocio barriendo autopistas, pero es curioso que en la suciedad de un arcén se puedan encontrar algunos de los metales más útiles, cotizados y raros de la Tierra: sólo se producen unas pocas toneladas de platino al año. ¿Veremos una nueva oleada de barrenderos voluntarios tras este vídeo?


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