Fue llamado el descubrimiento del siglo. El año pasado un grupo de científicos aseguró haber dado con la huella de las ondas gravitacionales primordiales, las huellas de la expansión del Universo en los primeros milisegundos tras el Big Bang. Hoy se ha vuelto a confirmar que no hubo tal descubrimiento.

Tras una filtración durante las primeras horas del día de hoy, la Agencia Espacial Europea ha dado a conocer oficialmente los resultados del estudio conjunto de datos del satélite Planck y el telescopio BICEP2 (en la imagen de arriba). El objetivo era probar de forma concluyente que el supuesto hallazgo del año pasado era válido o no. ¿Resultado? No se han encontrado pruebas concluyentes de la existencia de las ondas gravitacionales primordiales, algo que hubiera permitido demostrar la teoría inflacionaria o de inflación cósmica, que explica la expansión ultra-rápida del Universo en sus primeros instantes de formación.

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El hallazgo inicial se realizó en marzo del años pasado. Un grupo de científicos de las universidades de Harvard, Stanford, Cambridge y Minnesota aseguraron haber dado con el rastro de los primeros milisegundos del Universo tras el Big Bang. Es decir, habían captado huellas de las ondas gravitacionales, pequeñas perturbaciones en el espacio-tiempo que, según los astrónomos, se habrían generado en la fase de inflación cósmica, de expansión del Universo.

Meses después del descubrimiento llegaron las primeras dudas debido a la posible interferencia en los datos del polvo cósmico. Las conclusiones podrían no ser correctas. Desde entonces, un estudio conjunto de datos reunidos por el satélite Planck y el telescopio BICEP2 se esperaba con ansias como prueba definitiva o no de la existencia de esas ondas. Hoy la Agencia Espacial Europea ha confirmado que no hay pruebas concluyentes. Tras eliminar el sesgo producido por el polvo galáctico, se observa una señal que podría atribuirse a las ondas gravitacionales primordiales, pero es demasiado débil y poco significativa como para confirmar el descubrimiento. Volvemos al punto inicial.

¿Por qué era tan importante este hallazgo?

El descubrimiento de las ondas gravitacionales no solo sería una prueba sólida de que el Big Bang realmente ocurrió como se cree durante los primeros milisengundos, sino que además , descartaría por completo la principal teoría rival: el modelo cíclico. Puedes ver una explicación en vídeo debajo

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El modelo cíclico, propuesto por Neil Turok, parte del principio teórico de que el universo se expande y se contrae a lo largo de ciclos de miles de millones de años, comenzando con una gran explosión, y terminando con una gran implosión. Según Turok, las fuerzas gravitacionales serían las que mueven este ciclo eterno de expansión y contracción. Puedes ver una explicación de este modelo en el vídeo debajo.

La existencia de las ondas gravitacionales hace que esta teoría sea imposible. Stephen Hawking explicó el año pasado a la BBC que "la teoría del modelo cíclico del universo descarta por completo la existencia de ondas gravitacionales provenientes de un estado temprano". Hawking, de hecho, mantenía una apuesta con Turok sobre la existencia de las ondas gravitacionales. De momento, esa apuesta tendrá que seguir en pie. [vía ESA]

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