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La noche puede dar para mucho, que se lo pregunten a los noctámbulos. Normalmente cuando hablamos de ellos nos referimos a aquellos que tienden a “estirar” el día sin dormir. Ahora los investigadores han identificado la anomalía genética que causa esta especie de jetlag social.

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Su nombre es CRY1 y se trata de una mutación de un gen del reloj del cuerpo. Según ha explicado la investigadora Alina Patke de la Universidad Rockefeller de Nueva York:

Los portadores de la mutación tienen días más largos de lo que el planeta les da, por lo que esencialmente están jugando a ponerse al día durante toda su vida.

Patke explica que no sólo se trata de cualquier persona con una adicción a los móviles que lucha por quedarse dormido por la noche. Los noctámbulos son las personas que, incluso en ausencia de smartphones y de cualquier luz eléctrica, caerán dormidos tarde y también se despertarán tarde.

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Además, los noctámbulos que luchan por dormir lo suficiente suelen ser diagnosticados con el síndrome de la fase de sueño retrasado, y los investigadores estiman que alrededor del 10% de la población mundial se ve afectada por esta condición.

El síndrome de la fase del sueño retrasada es una condición que describe a muchos de los noctámbulos. Se trata de un trastorno en el ritmo circadiano del sueño que afecta el tipo de sueño, el ritmo de la temperatura del cuerpo, el nivel de atención del individuo, el ritmo hormonal y otros ritmos biológicos cotidianos. Las personas que padecen este síndrome duermen de manera muy liviana las primeras horas del sueño y muy profundamente las últimas horas, además, normalmente los estímulos sonoros producidos por despertadores no logran cumplir su objetivo.

La anomalía del gen CRY1

Ilustraciones de la expresión del ritmo circadiano y los ritmos biológicos en los seres humanos. Wikimedia Commons

La variante genética que puede explicar estos comportamientos es una mutación del gen CRY1, uno conocido por desempeñar un papel en el reloj circadiano. Según Michael Young, de la Universidad Rockerfeller de Nueva York, él y su equipo descubrieron la mutación en una persona diagnosticada con el síndrome de la fase de sueño retrasado.

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El equipo encontró que cinco de los parientes de esta persona también tenían esta mutación, todos tenían un historial de problemas de sueño. Luego estudiaron a seis familias cuyos miembros incluyeron 39 portadores de la variante CRY1. Los períodos de sueño de aquellos con la mutación se cambiaron de 2 a 4 horas, y algunos se habían roto con patrones irregulares de sueño.

La mutación parece ralentizar el reloj biológico interno del cuerpo, haciendo que la gente tenga un ciclo circadiano más largo y que los haga permanecer despiertos después. El equipo ha calculado que la variante puede estar presente en hasta 1 de cada 75 personas en algunas poblaciones.

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Sin embargo, aquellos que tienen un ciclo circadiano más largo no necesitan desesperarse. Young dice que muchas personas con síndrome de la fase del sueño retrasada son capaces de controlar sus ciclos al adherirse a horarios estrictos. A partir de aquí los investigadores trataran de replicar estos resultados en un tamaño de muestra más grande para tener una idea de si esta mutación genética afecta a otras funciones corporales además del sueño.[Cell vía ScienceAlert]