Después de descubrir las colosales patas delanteras del Deinocheirus en 1965, los científicos dedicaron muchos años a buscar el resto de su cuerpo. Ha habido que esperar hasta 2009, año en el que paleontólogos del Instituto de Geociencia y Recursos Minerales en Korea, encontraron un par de especímenes completos y bien preservados que revelan cómo era este dinosaurio. Hoy han publicado un estudio con los resultados del análisis de esos restos.

La imagen de apertura muestra las patas delanteras del Deinocheirus encontradas en 1965. Miden 2,4 metros, y tienen garras de 20 cm de largo. De hecho, esas características son las que le dieron su nombre, que significa manos terribles o inusuales en griego.

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Pertenece a la familia de los ornitomimosaurios, que son muy parecidos a las avestruces que conocemos hoy en día. Este tipo de dinosaurios están diseñados para correr rápido, pero el cuerpo del Deinocheirus indica que los de su especie no podían hacerlo debido a su gran tamaño. Medía 11 metros de largo, y pudo llegar a pesar hasta 6.000 kilos. Era casi tan grande como el Tiranosaurio Rex.

Este dinosaurio se alimentaba de plantas suaves, primordialmente de las que crecen en lagos y ríos no muy profundos. El Deinocheirus no tenía dientes, y utilizaba su lengua para tomar estas plantas y algunas rocas que utilizaba como molino interno, tal como lo hacen algunos las avestruces y algunos pájaros de la actualidad. Se encontraron más de 1.400 piedras dentro de los torsos de estos dinosaurios. También se encontraron restos de pescado, lo que sugiere que este animal podía comer casi todo lo que estuviera a su alcance. Así lo explica el paleontólogo Stephen Brusatte:

"Esta criatura de aspecto alienígena era un omnívoro monstruoso, un dinosaurio que comía la basura que otros dejaban. Se alimentaba de peces, pequeños vertebrados, plantas, y probablemente cualquier cosa que pudiera caer en sus manos"

Una de las características más curiosas e interesantes de este descubrimiento son los huesos de la cresta sobre la espalda del dinosaurio. Los investigadores creen que podría ser una aleta que le ayudaba a equilibrar el peso del abdomen y las patas. Aún se está estudiando para qué otra cosa podría servir. Una hipótesis es que este dinosaurio pudo haber sido un anfibio.

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Los restos se seguirán analizando para sacar más conclusiones sobre su vida en la Tierra. Si te interesa leer el estudio completo de sus fósiles, puedes hacerlo aquí. [vía National Geographic]

Imagen principal: Eduard Solà

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