Imagen: VanessaQ / Wikimedia

¿Cuánto tiempo deberían pasar nuestros hijos mirando sus pantallas como zombis? Las nuevas directrices emitidas por la Academia Americana de Pediatría le dan la vuelta a lo establecido hasta ahora, demostrando que poner un límite genérico para todos los niños y cualquier tipo de contenido no era la manera correcta de aconsejar a los padres.

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Durante años, la Academia Americana de Pediatría (AAP) ha pedido a los padres limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a la pantalla a no más de dos horas al día, sin importar si ese tiempo lo pasan frente a un televisor, una tablet, un portátil o un teléfono móvil. Es más, la AAP no hacía prácticamente ninguna mención a la edad o el tipo de contenido al que se referían esos límites: sus recomendaciones genéricas cubrían cualquier tipo de uso de estos dispositivos.

En una serie de estudios publicados hoy por la revista científica Pediatrics, queda claro que la AAP ha revisado significativamente sus ideas sobre el asunto, dividiendo las recomendaciones de uso de los dispositivos de acuerdo con todos esos criterios. Y para apoyar a los padres con estas nuevas recomendaciones, han publicado además una herramienta web interactiva para crear un plan de uso personalizado de estos medios.

Como señalan las nuevas directrices de la AAP, no todo el tiempo que pasan delante de la pantalla es igual. Imagen: Flickr / Brad Flickinger

Decir que las directrices revisadas llegan demasiado tarde sería quedarse corto. Como sabe cualquier padre, no todo el contenido multimedia es igual. Ahora la AAP hace una distinción entre el entretenimiento y los programas educativos, lo que significa que los padres podrán ser un poco más indulgentes cuando sus hijos preadolescentes necesiten abrir la Wikipedia para hacer los deberes, o cuando quieran afrontar algunos de los ejercicios de Khan Academy.

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Dicho esto, de acuerdo con las nuevas directrices de la AAP los padres deberán limitar el tiempo que sus hijos pasan consumiendo programas de entretenimiento, como por ejemplo las redes sociales, los videojuegos, la televisión comercial y los servicios de streaming. La AAP dice que los niños y adolescentes en edad escolar tienen que equilibrar el uso de estos medios con otros comportamientos saludables, ya que los problemas empiezan cuando el tiempo excesivo delante de la pantalla interfiere con experiencias críticas para el aprendizaje, como la actividad física, la exploración del entorno y la interacción social cara a cara.

En cuanto a los niños más pequeños, la AAP recomienda que los menores de 18 meses eviten las pantallas por completo, a excepción de aplicaciones como Skype y FaceTime que pueden utilizar para charlar con los abuelos. Los niños de entre 18 y 24 meses pueden ser introducidos en los medios digitales, pero la AAP cree que tiene ser con una “programación de alta calidad” (no definen lo que quiere decir con esto, pero está claro que no quieren que los niños pequeños vean cualquier basura) y que los padres deben estar junto con sus hijos durante el visionado para ayudarles a entender lo que están viendo.

Del mismo modo, los niños entre las edades de dos a cinco años deberían centrarse en los programas de alta calidad, con un uso de pantalla limitado a una hora por día. De nuevo, la AAP pide a los padres para vean estos programas junto a sus hijos. Los niños de seis años o más deben tener “límites consistentes” sobre el tiempo que pueden pasar delante de la pantalla, y especialmente sobre la variedad del entretenimiento. Los padres deben asegurarse de que el tiempo de pantalla no interfiera con las horas de sueño, de actividad física y otros comportamientos saludables.

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Por último, la AAP dice que los padres deben designar un tiempo sin pantalla para toda la familia, como por ejemplo durante la cena o conduciendo, y que las familias también deben crear zonas libres de pantallas en el hogar, como los dormitorios (buena suerte con eso).

Lo cierto es que estas directrices están muy bien, y probablemente sean correctas, pero conseguir implementarlas es otra cosa completamente diferente. La AAP, con sus recomendaciones idealistas, no suena muy en sintonía con la realidad de la vida diaria. Los padres, obviamente, quieren criar niños sanos que no estén permanentemente pegados a las pantallas de sus dispositivos, pero estos son un regalo del cielo para aquellos momentos en los que uno de los padres tiene que hacer la cena, o cuando simplemente tienen que ir al baño. Unos pocos momentos de paz y tranquilidad pueden hacer maravillas para un padre, además de alimentarle de paciencia para mostrar una sonrisa genuina a su hijo cuando este venga a buscarle. Cuando se trata de limitar el tiempo de pantalla, hay un equilibrio entre la salud de los padres y las necesidades del niño, y eso debería estar reconocido.

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Y seamos sinceros, a veces es divertido, tanto para el niño como para el padre, ver los Minions por trigésima vez.

[Pediatrics 1, 2, 3]