Imagen: Georgia Institute of Technology

Las hormigas rojas de fuego (Solenopsis invicta) son capaces de construir increíbles torres de sus propios cuerpos. Se trata de una asombrosa exhibición de acrobacias e inteligencia colectiva que hasta ahora tenía asombrada a la ciencia. Un grupo de investigadores parece haber resuelto el secreto.

Estas hormigas que abunda en los humedales se unen para construir “balsas vivas” con el fin de mantener a flote a las colonias en las inundaciones. Cuando el agua retrocede, se aferran a las plantas expuestas y forman una torre como refugio temporal hasta que tienen la oportunidad de construir un nido subterráneo.

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Partiendo de este conocimiento, los investigadores del Georgia Tech instalaron una cámara. El fin era estudiar cómo las hormigas construyen una torre. De manera accidental, el equipo grabó una hora más. Dado que la torre parecía ser estática una vez construida, pensaron que el material sería totalmente inútil.

Sin embargo, un estudiante de doctorado pasó el vídeo a 10x de la velocidad normal. Entonces fue cuando notó algo extraño: el centro de la torre se estaba hundiendo lentamente. Según el investigador Craig Tovey:

Cuando se acelera el vídeo, las hormigas en la superficie son una mancha y debajo de la mancha se puede ver el lento movimiento de hundimiento de la torre.

Tal y como explican, parecía como si la propia torre se moviera como un objeto único, con esa sensación de hundimiento mientras la figura se percibía más alta. Tras una serie de experimentos, se dieron cuenta que el hundimiento se debía a que la hormigas en la parte inferior se movían hacia el exterior bajo el peso de las hormigas en la parte superior. Mientras tanto, las hormigas en el exterior estaban reconstruyendo la torre continuamente mientras se movían a la cima. Según Tovey:

El resto de la torre se está hundiendo poco a poco, mientras que las hormigas en la parte superior la construyen cada vez más alto. Es una especie de hilera. Encontramos que las hormigas pueden soportar hasta 750 veces su peso corporal sin lesiones, aunque parecen estar más cómodas apoyando hasta tres hormigas en la espalda como máximo.

Cabeza de una Solenopsis invicta. Wikimedia Commons

Increíble. En investigaciones anteriores sobre balsas de hormigas se había mostrado cómo, aunque nadie está al cargo y ninguna hormiga puede ver el panorama general, mantienen unas reglas de comportamiento muy simples que les permiten la creación de una estructura resistente. Estas mismas reglas guían la construcción de una torre, aunque con la limitación adicional de cuánto peso puede soportar una hormiga. Según Tovey:

Las torres de las hormigas son como la piel humana, están constantemente reconstruyendo y reemplazando su superficie. El hecho de resolver cómo las hormigas construyen estructuras sin supervisión va a tener muchas aplicaciones en el campo de la robótica.

El equipo cree que en situaciones de búsqueda y rescate, sería muy útil desplegar una flota de pequeños robots que puedan funcionar con la coordinación de las hormigas, no sólo para la búsqueda, sino también para trabajar juntos y superar obstáculos. [Phys]