Dion McGregor pasó su juventud intentando convertirse en un compositor de éxito y acabó haciéndose famoso por hablar en sueños. Claro que no era un somnílocuo cualquiera: cada noche narraba en voz alta todo lo que soñaba, tan fuerte y tan claro que su compañero de piso decidió grabarle mientras dormía.

Entre 1960 y 1967, con permiso de McGregor, Michael Barr grabó cerca de 300 sueños a través de un magnetófono. Las narraciones eran tan fascinantes y divertidas que, en 1964, la discográfica Decca Records accedió a lanzar un álbum con una selección de grabaciones: The Dream World of Dion McGregor. El disco obtuvo un modesto éxito. Cuarenta años después, una campaña de Kickstarter consiguió que se publicara un segundo álbum con grabaciones inéditas —un homenaje a título póstumo, ya que Dion McGregor murió en 1994.

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Las cintas recogen cientos de horas de historias surrealistas, desternillantes, con personajes excéntricos. Como Edwina, que siempre quiso ser pirata:

¿Sabías que Edwina ni siquiera lloró cuando un cocodrilo le arrancó la pierna? Edwina ni siquiera lloró. Estaba fascinada, simplemente fascinada. Su madre se desmayó, su padre se desmayó. La mitad de los espectadores se desmayaron. Y Edwina se quedó ahí de pie mirándolo masticar su pierna. ¿Sabes qué? Dijo que siempre había querido ser John Silver el Largo.

Antes de vivir con Michael Barr, los incesantes sueños de McGregor no hacían mucha gracia a sus compañeros de piso. El aspirante a compositor, cuyo mayor éxito sería componerle Where Is The Wonder a Barbara Streisand, se mudó a Nueva York en los 60 y pasó una temporada haciendo couchsurfing. Fue en el apartamento de Barr, en la Primera Avenida, donde sus narraciones nocturnas empezaron a ser apreciadas por la audiencia. Michael Barr se colaba cada noche en el salón y colocaba un micrófono cerca de la cabecera de la cama de McGregor. En una ocasión el magnetófono inmortalizó una batalla de mostaza:

Empieza la batalla de la mostaza. Todo el mundo en fila. ¿Todo el mundo tiene su mostaza? ¡¿Tenéis todos la mostaza?! Sacadla del frasco y elegid un blanco. Probablemente, no sé, a ver, en mitad de la frente. ¡¿Estamos de acuerdo con la mitad de la frente?! Si os dan en medio de la frente, estáis muertos. El pelo no cuenta.

A Dion McGregor le avergonzaba la idea (“es como hacerse famoso por mojar la cama”, decía), pero Michael Barr estaba fascinando con las grabaciones y lo convenció para publicarlas. Cuando consiguieron lanzar el LP, la famosa editorial Random House se interesó en hacer un libro. Random House temía que aquellos dos personajes estuvieran fingiendo los sueños, así que encargó a un psiquiatra que examinara el comportamiento de McGregor para confirmar que no fuera un fraude. El análisis concluyó que estaba sano y no fingía.

El 14% de la gente habla en sueños, normalmente murmullos o frases inconexas. En cambio, las grabaciones de Dion McGregor (que puedes escuchar en Basecamp) tienen una narrativa llena de detalles. Da la sensación de que relata sus sueños en tiempo real, a veces dirigiéndose a una persona invisible y otras imitando los acentos de los personajes, como si él fuera parte de la historia.

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Todavía hoy los científicos estudian a McGregor. Un equipo de investigadores de la Escuela Médica de Harvard analizó las 294 grabaciones de Michael Barr y descubrió que, en comparación con los sueños otras personas, los de Dion McGregor eran menos extraños, menos agresivos, con menos contradicciones e incoherencias. También soñaba menos sobre sexo que otros hombres.

Vaya, eso no completa en absoluto mi colección. Oh, no. Bueno, vamos a ver... tengo un dodo, una roca y un fénix... oh, vaya, un pterodáctilo, sí, el unicornio, el grifo, oh sí. Bueno, la sirena no cuenta, está en la piscina. Si alguna vez sale le presentaré al centauro. ¿Qué opinas? ¡Por supuesto!

Deirdre Barrett, la autora principal del estudio, cree que hay dos explicaciones posibles para la sorprendente coherencia de los sueños de McGregor. La primera es que no produce sus monólogos mientras sueña sino en un estado inusual a medio camino entre la vigilia y el sueño. Esta hipótesis encaja con otros estudios que dicen que nuestras ondas cerebrales son diferentes cuando soñamos y cuando hablamos en sueños (se produce un menor número de ondas alfa mientras hablamos en sueños).

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La segunda hipótesis es que Dion McGregor era un personaje único. Un tipo inteligente, divertido y un alegre profesional de la industria del entretenimiento. Para comprobar si hay otros como él, Barrett quiere estudiar en un futuro los sueños de miles de personas que hablan dormidas mediante una app móvil.

Imagen: Dion McGregor / Torpor Vigil Records

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