Su brillo es tan irreal que si no nos explicaran lo que estamos viendo podría pasar perfectamente por el fotograma de una película de ciencia-ficción. Sin embargo, es muy real, se trata del Reactor de Isótopos de Alto Flujo, una instalación experimental a la que acaban de echar combustible. Eso es precisamente lo que muestran estas fotos.

El Reactor de Isótopos de Alto Flujo es único en su género. Se trata de una instalación experimental situada en el Laboratorio Nacional Oak Ridge, en Tennessee, Estados Unidos. El reactor, de 85 megavatios, no está destinado a la generación de energía, sino a la producción de radioisótopos especiales. También se usa para el estudio de flujos de neutrones. Lleva en funcionamiento desde 1966.

Cada cierto tiempo, hay que cambiar el combustible del reactor, un proceso que dura alrededor de 26 días dependiendo del experimento concreto. Para ello hay que extraer las barras de combustible y reemplazarlas por otras nuevas. El fantasmal halo azul que genera el combustible utilizado se conoce como radiación de Cherenkov, y ocurre cuando las partículas cargadas eléctricamente que emite el combustible se mueven a una velocidad superior a la de la luz en un determinado medio. En este caso, el agua de la piscina donde se mantiene el reactor. En cierto modo, es una onda de choque electromagnética equivalente al estampido sónico cuando un objeto se mueve más rápido que el sonido.

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Vemos la radiación de Cherenvok azul porque nuestros ojos son más sensibles a esa longitud de onda, pero también emite altas cantidades de luz ultravioleta, por lo que podría ocasionar quemaduras en la piel si nos exponemos a ella mucho rato. Una vez retirado el combustible, se almacena en unos depósitos en una piscina adyacente y se carga el nuevo. Estas son las fotos, tomadas por el propio Laboratorio Nacional Oak Ridge. [vía Oak Ridge National Laboratory]

Fotos: Oak Ridge National Laboratory

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