Los astronautas de una misión a Marte podrían morir de aburrimiento

Las radiaciones cósmicas, la proximidad del sol, y los efectos tóxicos del polvo de la superficie marciana no son los únicos peligros de una futura misión tripulada a Marte. Los astronautas que enfrenten ese destino tienen otro enemigo que podría matarles en el espacio, o a su llegada al planeta rojo: el aburrimiento.

En este caso, morir de aburrimiento no es una frase hecha. Una de las principales preocupaciones de la NASA en lo que se refiere a una misión larga es el efecto de semejante viaje sobre la mente de los astronautas. Con la tecnología actual, y hasta que dominemos los motores de iones, un viaje a Marte duraría ocho meses de ida, y otros tantos de vuelta. En ese tiempo, los tripulantes estarían atrapados en un espacio cerrado con sus tareas de mantenimiento y experimentos como única responsabilidad durante el viaje.

El ser humano, como todos los seres vivos, pasa su existencia buscando estímulos, ya sea consciente, o inconscientemente. En ausencia de los suficientes estímulos, los seres vivos comienzan a comportarse de manera errática. En el mundo de la zoología está bien documentado el efecto de la monotonía sobre animales en cautiverio, pero los efectos de esta monotonía sobre el ser humano no están tan bien descritos.

En La Tierra, los polos helados o los desiertos son de los pocos parajes donde los seres humanos pueden experimentar lo que es el aislamiento en su grado más desolador. Diversas misiones polares a lo largo de la historia han reportado casos de comportamiento extraño entre investigadores enviados a esas regiones remotas. A veces las personas salían al exterior sin la ropa adecuada que los mantuviera a salvo de temperaturas bajo cero. Otras veces descuidaban sin razón aparente sus tareas en la estación hasta extremos peligrosos.

Los astronautas de una misión a Marte podrían morir de aburrimiento

El aburrimiento está asociado a depresión y a cuadros de déficit en la atención. Y lo que es peor, psicólogos como Peter Suedfeld señalan que las personas bajo un aburrimiento extremo tienden a asumir riesgos innecesarios con tal de sentir algún estímulo.

En las instalaciones que colaboran con la NASA en La Antártida o en el desierto de Utah, los investigadores tratan de encontrar maneras de pasar el tiempo para mitigar el aburrimiento en condiciones de aislamiento. Esa es la razón, por ejemplo, de que los astronautas celebren todo tipo de festividades a bordo de la ISS. Las agencias espaciales animan a los astronautas a desarrollar sus hobbies en el espacio, lo que explica casos como el hecho de que Chris Hadfield tuviera su guitarra en órbita.

En los años 80, los científicos de la remota estación McMurdo confeccionaron disfraces y participaron en su propia obra de teatro. Cualquier opción es válida para evitar caer en un estado de postración que puede acabar con un astronauta olvidando a propósito una medida de seguridad crucial en una misión de millones de dólares. [The New York Times]