Los motores de plasma podrían revolucionar la exploración espacial. GIF: Halo Reach

Naves espaciales capaces de despegar como aviones y seguir funcionando en el espacio. Lo hemos visto en tantas películas y juegos que parece real, pero no es así para nada. Sin embargo, un equipo de científicos acaba de probar un revolucionario motor de plasma que hace precisamente eso.

Los motores de propulsión a plasma llevan cerca de una década en el laboratorio, pero hasta ahora solo habían demostrado ser útiles en un entorno: el vacío del espacio. Un equipo de investigadores de la Universidad de Berlín dirigido por el ingeniero aeroespacial Berkant Göksel ha dado con la clave para que estos motores funcionen también dentro de la atmósfera terrestre.

En esencia, los motores a reacción convencionales que impulsan nuestros aviones funcionan quemando combustible y aire comprimido. La mezcla estalla dentro de un tubo y sale por un extremo generando un empuje en la dirección contraria.

Esquema de funcionamiento de un impulsor de plasma tipo VASIMR. Foto: Wikipedia

Los motores de plasma no queman combustible. Al menos no de la misma manera. Lo que hacen es generar potentes campos electromagnéticos dentro de una cámara en la que se inyecta algún tipo de gas. Los campos comprimen el gas y lo hacen cambiar a un estado de plasma supercaliente. Ese plasma se expande hacia la salida del tubo y genera un empuje. LA diferencia es que no hace falta quemar combustibles fósiles más allá de pequeñas cantidades de gas argón o algún elemento similar. En esencia, son motores eléctricos.

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Las ventajas de un motor a reacción eléctrico son innumerables. Desgraciadamente, los motores de plasma no funcionan muy bien a una atmósfera de presión. Lo que Göksel y su equipo ha logrado es precisamente crear un propulsor que funciona igual de bien dentro y fuera de la atmósfera. Para ello han diseñado un sistema de nanopulsos que bombardea la mezcla de gas de manera rapidísima para que su conversión a plasma sea constante y homogénea.

Impulsores estáticos de plasma de fabricación rusa tipo Hall, otra variedad diseñada para funcionar en el espacio. Foto: Wikipedia

El resultado supone un avance brutal. El motor creado en Alemania tiene la capacidad de impulsar a una velocidad teórica de 20 kilómetros por segundo (72.000 kilómetros por hora). La mala noticia es que aún no está listo para instalarse en un avión a menos que sea un avión muy pequeño. El propulsor mide solo ocho centímetros de largo.

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Harían falta 10.000 de esos motores para impulsar un avión comercial, pero Göksel y su equipo quieren comenzar centrándose en aeronaves más pequeñas, y confían en poder impulsar una nave más modesta con una cifra de entre 100 y 1000 propulsores. La mayor barrera es la enorme cantidad de energía eléctrica que hace falta. Poco a poco. El motor ya lo tenemos. Ahora solo queda avanzar algo en reactores de fusión y quizá, solo quizá, el futuro de naves espaciales que nos prometieron en el cine se haga realidad. [IOP Science vía New Scientist]