Con un peso de apenas 2,3 gramos y una estructura tan delgada que se dobla al más mínimo golpe, una pelota de ping pong no parece el proyectil más peligroso del mundo. La cosa cambia a más de 1.225 kilómetros por hora. A esa velocidad, la frágil pelotita se convierte en una bala letal capaz de atravesar la paleta de Ping Pong o cualquier otro objeto que se interponga.

El experimento ha sido realizado por un grupo de ingenieros aeronáuticos de la Universidad Purdue, en Indiana, Estados Unidos. Para poder disparar la bola sin destrozarla, han creado una especie de cañón que funciona solo con aire. El experimento ha sido grabado con cámaras de alta velocidad capaces de registrar 30.000 fotogramas por segundo.

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El truco está en un estrechamiento del mecanismo similar al de los jets que permite crear una cámara de vacío e impulsar la bola a Mach 1,23, una velocidad comparable a la de cazas como el F-16 a nivel del mar. El experimento tenía por objeto demostrar la física de los motores a reacción, pero sigue siendo fascinante ver una simple bola de ping pong atravesar una vieja cinta VHS o incluso latas de refresco. [vía Universidad Purdue]

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