¿Qué pasaría si la metáfora de la bolsa negra se llevara a cabo en el mundo real? La teoría sirve como propuesta para divagar sobre el comportamiento humano si todos fuésemos unos o ceros, si todos fuésemos igual de anónimos. A finales de los 60 la teoría se puso a prueba. Ocurrió en el invierno de 1967.

Diciembre en la Universidad de Oregon. Un día extremadamente frío de aquel invierno. Un coche se detiene en la acera. La puerta se abre y un hombre encerrado en una bolsa de algodón negra sale abruptamente del coche y tropieza con el suelo. Únicamente sus pies sobresalen por debajo de la tela de la bolsa.

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Mientras se balancea hacia delante y hacia atrás tratando de ganar equilibrio el coche arranca y se aleja muy rápido de la escena. Una vez que se ha estabilizado el tipo enfundado en aquella bolsa negra inicia su camino hasta la entrada de un edificio del centro. Abre la puerta como puede, sube las escaleras muy despacio y llega hasta el aula del profesor Charles Goetzinger.

Black Bag (a la izquierda) durante una clase. AP

Cuando el personaje hace su entrada la clase entera se gira y se quedan mirándole con una sensación muy extraña. ¿Quién demonios es este bicho raro? El tipo con la bolsa camina lento pero con determinación. Entonces el profesor Goetzinger levanta la vista de sus notas, se fija en aquel tipo y dice:

Ah, bienvenido bolsa. Qué bueno verte de nuevo.

La mayoría de los estudiantes que asistieron a las clase del profesor en el trimestre de aquel invierno llevaban ropa que se podía catalogar como “normal” de aquella época: camisetas, zapatos, pantalones o faldas. Pero un estudiante optó por aparecer en una gran bolsa negra. No sólo eso, llegado un momento decidió tirarse al suelo y comenzar a arrastrarse, lo que confirió a la situación de un elemento entre perturbador y cómico.

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Pero el profesor no dijo nada, ni se inmutó con la aparición del chico, el cual además parecía que lo conocía. El tipo con la bolsa se arrastró hasta el final de la clase y allí se quedó todo el día sin decir una sola palabra.

Esta escena se repitió todos los días desde entonces. Black Bag, como empezó a ser conocido, aparecía en todas las clases, se arrastraba hasta el final del aula y mantenía silencio hasta que terminaban.

Black Bag en clase. Getty

Hasta que un día algo cambió. Ocurrió cuando los alumnos de una clase debían pronunciar un breve discurso. Entonces Black Bag se puso en pie ante sus compañeros durante 4 minutos, lo hizo sin decir nada para luego volver a sentarse. Finalmente y a medida que fue pasando el tiempo, el chico de la bolsa fue soltándose. Ahora se le podía escuchar de vez en cuando con alguna que otra observación (muy críptica, eso sí) del tipo:

No soy Jesucristo ni nada parecido, solo soy uno como ustedes en una bolsa.

Quienes lo recordaban dicen que Black Bag tenía un acento de Nueva Inglaterra, aunque lo más curioso, incluso diríamos que más que el mismo tipo con la bolsa, era la reacción de la gente ante el personaje. Al principio la mayoría de los estudiantes intentaron ignorarlo. Sin embargo y por razones obvias eso resultó imposible.

BB saliendo de la universidad. AP

Aunque Black Bag no hacía nada para imponerse a los demás (de hecho solo hablaba de vez en cuando), su mera presencia dominaba la habitación donde se encontraba y parecía antagonizar a la gente. Así comenzaron los problemas. Un estudiante le propinó varios puñetazos. Otro trató de ponerle un cartel con el letrero de “golpéame” en su espalda. ¿Qué hacía Black Bag? Respondía sentándose delante de quién le hubiera ofendido mirándolo fijamente. Generalmente los estudiantes acababan agobiándose y gritándole que les dejara en paz.

Luego comenzaron a llegar los medios de comunicación, quienes recogieron la historia de Black Bag. Los reporteros se agolpaban a las puertas del aula para recoger los testimonios de los alumnos. Llegó un punto en el que aquel chico que se había liado una manta a la cabeza era de gran interés para el público estadounidense. Aquello era una mezcla de curiosidad e incomprensión hacia la figura enigmática. La gente incluso escribió cartas exigiendo que Goetzinger fuera despedido por permitir tal chaladura. La idea que se instaló en el imaginario de gran parte de la sociedad era que un ex alumno del centro estaba degenerando el nivel de las clases.

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¿Por qué razón Black Bag estaba despertando tal enojo en la gente? El profesor Goetzinger tenía una teoría. Según explicó:

Lo cierto es que siempre tenemos un marco de referencia para los acontecimientos de la vida, y andar con una bolsa negra que contiene a un ser humano dentro de ella, jamás ha formado parte de nuestro marco de referencia, ni remotamente.

La bolsa que hace grupo

Zimbardo en Stanford. AP

Un año después se iba a producir un experimento en otro lado del país que ofrecería otra pista. Se trataba del profesor de Nueva York, Philip Zimbardo, quien estaba investigando el concepto de desindividualización.

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Según esta teoría, nuestro sentido de la responsabilidad social está fuertemente ligado a nuestros sentimientos de individualidad. En situaciones en las que perdemos nuestra sensación de ser una persona única e identificable -por ejemplo si nos mezclamos con una multitud o nos hacemos anónimos con una bolsa en la cabeza- de repente nos sentimos más libres de participar en un comportamiento considerado antisocial o tabú. Un ejemplo muy claro de ello es el Ku Klux Klan.

Zimbardo demostró el fenómeno pidiendo a dos grupos de estudiantes de la universidad que le dieran electrochoque a una víctima inocente (una estudiante) después de que hubieran escuchado una entrevista grabada con ella. El profesor hizo que el primer grupo se sintiera anónimo al colocar bolsas grandes sobre las cabezas de los participantes. Además se dirigió a ellos por números, jamás les preguntó su nombre.

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Los sentó en una habitación oscura y les dijo que él no sabría cuál de ellos estaba presionando el botón de choque porque todo los botones llevaban a un terminal común (lo cual era mentira). Con el segundo grupo enfatizó las identidades de los sujetos. Se dirigió a cada uno por su nombre y les dio etiquetas con sus nombres en grande en lugar de llevar bolsas.

Manifestación masiva. Getty

Los estudiantes que llevaban las bolsas mantuvieron el botón de choque durante mucho más tiempo que el grupo que no llevaba bolsas. De hecho, a menudo apretaron el botón durante más tiempo del que supuestamente podían, y ello a pesar de los gritos de la víctima, quien obviamente estaba actuando (los estudiantes no lo sabían). Para Zimbardo el resultado estaba claro:

Estas chicos y chicas tan dulces que van a estudiar juntos y que normalmente tienen una buena educación, sorprendieron a otra chica (la víctima) en todas y cada una de las ocasiones que pudieron presionar el botón, a veces durante el tiempo que se les permitió, pero otras veces incluso más. No importaba si la víctima era una compañera que conocían y que sabían que era buena gente y que no merecía ser herida. Al llevar la bolsa se habían desatado sus impulsos más violentos y antisociales.

Pero mientras que en el experimento de Zimbardo los sujetos que llevaban las bolsas en la cabeza eran los agresivos hacia la persona, en el experimento de la Universidad de Oregon el tipo con la bolsa en la cabeza era el que sufría abuso. ¿A qué se debía esta diferencia?

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Según Zimbardo el fenómeno de la desindividualización funciona en ambos sentidos. El anonimato afloja las restricciones sobre el comportamiento agresivo en situaciones que permiten tal comportamiento, pero cuando las víctimas son las únicas anónimas, y por lo tanto deshumanizadas, también se hace más fácil cometer algún tipo de violencia contra ellas.

La idea de que somos agresivos con aquellos con quienes no compartimos una identidad podría explicar también lo que sucedió hacia el final en la Universidad de Oregon.

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Los estudiantes se cabrearon y abusaron de Black Bag en un primer momento, pero luego pasaron de intimidarlo a convertirse en sus partidarios más fuertes, apoyándolo y defendiendo su derecho a llevar una bolsa. Había ocurrido algo que no estaba previsto. A los ojos de los estudiantes Black Bag había adquirido una identidad reconocible (sí, y también excéntrica). Aunque el tipo podía haber sido simplemente “una” bolsa, se convirtió en “su” bolsa a ojos de los alumnos.

Al acabar aquel trimestre del frío invierno de 1967 Black Bag desapareció sin revelar su identidad a nadie. Hasta el día de hoy su verdadero nombre es una incógnita. ¿Por qué llevaba una bolsa? Existen muchas teorías acerca de ello.

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Lo más razonable es pensar que todo partió de un juego para demostrar aquella teoría vieja en forma de metáfora de la bolsa en la cabeza. De hecho uno de los alumnos del profesor Goetzinger que creía firmemente que era así, criticó abiertamente al profesor por no incluir controles sociológicos apropiados en su estudio.

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Sea como fuere, lo ocurrido ese año demostró las dos caras de una misma moneda. ¿Sería el mundo mejor con una bolsa en la cabeza? Puede que sí, pero todo indica que para ello todos, sin excepción, deberíamos de usarla.

Pobre de aquel que deje el anonimato del conjunto.